Florida, Estados Unidos, 26 de marzo de 2026. — Los veterinarios de un hospital de tortugas marinas en Florida reciben ayuda desde el espacio para monitorear a los animales que han rehabilitado. Les interesan especialmente los ejemplares que han sufrido amputaciones.
Mediante dispositivos de rastreo satelital, en una colaboración entre el Loggerhead Marinelife Center y el Smithsonian Conservation Biology Institute, los científicos están comprobando la capacidad de supervivencia de las tortugas marinas en estado salvaje después de perder una extremidad.
Amelie, una tortuga lora que perdió su aleta delantera derecha a causa de un depredador —muy probablemente un tiburón, según el centro—, fue llevada a la playa para su esperada liberación el miércoles. Se detuvo unos 30 segundos y luego avanzó lentamente hacia el océano Atlántico mientras los espectadores le aplaudían.
Siete semanas antes, la tortuga había sido rescatada y llevada al centro por el Inwater Research Group de Port St. Lucie, Florida, tras una amputación traumática. Fue sometida a una cirugía para limpiar y cerrar la herida, y recibió tratamiento por neumonía mientras permanecía en un tanque en el centro. Cuando los veterinarios determinaron que estaba lo suficientemente sana como para regresar al mar, le pegaron un dispositivo de rastreo en el caparazón.
Una ecografía confirmó que Amelie estaba desarrollando huevos, lo que da a los investigadores otro motivo para seguir sus movimientos.
La tortuga lora, la más rara de las tortugas marinas, se suele encontrar en la costa del golfo de Florida, por lo que tratar a Amelie fue especialmente significativo, dijo Andy Dehart, presidente y director ejecutivo del centro.
En realidad, Amelie es la cuarta tortuga marina amputada que se sigue desde el centro, explicó Sarah Hirsch, directora de investigación de Loggerhead. Entre ellas hay una tortuga de tres aletas llamada Pyari, que ha recorrido casi 700 millas desde su liberación en enero, según muestra su rastreador.

