110 años del Primer Congreso Feminista en México

Un acontecimiento histórico que marcó el inicio del feminismo organizado en el país

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Cortesía Repara Lumea
Nacional
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Ciudad de México, 12 enero de 2026.– El próximo 13 de enero se cumplen 110 años del Primer Congreso Feminista de Yucatán, celebrado en Mérida en 1916, un acontecimiento histórico que marcó el inicio del feminismo organizado en México y sentó las bases de la lucha por los derechos de las mujeres.

En este contexto, Repara Lumea, organización dedicada a la defensa de los derechos humanos y la reparación integral del daño, se suma a la conmemoración para visibilizar la evolución del feminismo en el país y su impacto en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

De acuerdo con la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Congreso reunió a cientos de mujeres, en su mayoría maestras, que debatieron de manera inédita y organizada temas como la educación femenina, la igualdad jurídica, la participación política y el derecho al voto. Estas discusiones representaron un parteaguas en la historia nacional y consolidaron las bases del pensamiento feminista mexicano.

El feminismo en México no surgió de manera espontánea ni uniforme, sino como resultado de más de un siglo de ideas, resistencias y transformaciones sociales. Desde el siglo XIX, precursoras como Sor Juana Inés de la Cruz, Rita Cetina Gutiérrez, Laureana Wright y Juana Belén Gutiérrez de Mendoza cuestionaron la exclusión de las mujeres del ámbito educativo y de los derechos civiles. A través de escuelas, periódicos y revistas como Las Hijas del Anáhuac y Violetas del Anáhuac, utilizaron la palabra escrita como herramienta de cambio y sentaron las bases de una conciencia feminista.

A principios del siglo XX, el movimiento se fortaleció con acciones colectivas como el Primer Congreso Feminista de Yucatán, y alcanzó uno de sus logros más significativos en 1953, cuando se reconoció el derecho al voto de las mujeres, permitiendo su participación plena en la vida política del país. Décadas más tarde, durante los años setenta y ochenta, la llamada segunda ola amplió la agenda feminista hacia la autonomía corporal, la sexualidad, la maternidad voluntaria y la crítica a los roles tradicionales de género. En este periodo, México fue sede de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en 1975, posicionándose como un referente internacional en la discusión de los derechos de las mujeres.

En el siglo XXI, el feminismo mexicano se caracteriza por su diversidad, fuerza social y capacidad de incidencia. La creación de leyes e instituciones con perspectiva de género, como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, las movilizaciones masivas contra la violencia feminicida y sexual, el impulso de herramientas legales como la Ley Olimpia y el reconocimiento de feminismos interseccionales, comunitarios, ecologistas y antirracistas, reflejan un movimiento vivo y en constante transformación.

Entre los principales avances se encuentran el acceso de las mujeres a la educación, el trabajo y la vida política, el reconocimiento del derecho a decidir sobre el propio cuerpo en diversas entidades del país, la tipificación del feminicidio y una mayor visibilidad de las violencias estructurales que afectan a mujeres y niñas. No obstante, la agenda actual sigue centrada en erradicar todas las formas de violencia y en avanzar hacia una igualdad sustantiva y una justicia profunda.

En este marco, Repara Lumea reafirma su compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres y la construcción de mecanismos efectivos de justicia y reparación. Flor Rodríguez, directora de la organización, destaca que conmemorar los 110 años del Primer Congreso Feminista de Yucatán implica honrar a las mujeres que abrieron camino cuando hacerlo conllevaba enormes riesgos, y reconocer que hoy el feminismo en México es diverso, poderoso y vigente. Desde su labor, subraya, el objetivo es que los derechos conquistados se traduzcan en justicia real, reparación integral y vidas libres de violencia para todas.

El aniversario número 110 del Primer Congreso Feminista representa así una oportunidad para reconocer el camino recorrido, preservar la memoria histórica y fortalecer el compromiso colectivo con la transformación social y los derechos humanos de las mujeres.

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