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BRASIL: TRUMP NO TIENE LA CULPA (Y EL PESO DE LOS ANDY)

La izquierda está en peligro de perder su mayor bastión político en AL

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva|Foto: AFP

Por Pablo Hiriart

La izquierda latinoamericana ya tiene en la mira “al culpable” ante la posible derrota de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil: Donald Trump.

Y si gana Lula, se colgará la medalla de haber “derrotado a Trump”.

Nada de lo anterior es verdad, porque siete de cada diez brasileños tienen una mala imagen del actual presidente de Estados Unidos.

Flávio Bolsonaro obtuvo 47% de los votos en la primera vuelta presidencial, frente a 45% de Lula.

La izquierda está en peligro de perder su mayor bastión político en América Latina. Y no podrán atribuir a Trump una derrota electoral en el país donde su impopularidad es abrumadora.

La explicación habría que buscarla en Brasil, no en Washington. Y ahí aparece un asunto incómodo para Lula, que también tiene su equivalente en México: los negocios bajo sospecha alrededor de los hijos de ambos presidentes.

Uno es Fabio Luís Lula da Silva, Lulinha. El otro, Andrés Manuel López Beltrán, Andy.

La Policía Federal brasileña investiga señalamientos sobre Lulinha por presunto tráfico de influencia y negocios relacionados con el gobierno de su padre.

Entre las indagatorias figuran operaciones financieras vinculadas con la lobista Roberta Luchsinger y gestiones para comercializar medicamentos derivados del cannabis.

Lulinha ha rechazado las acusaciones. Puede ser inocente. Precisamente para establecerlo existen las investigaciones.

En México ocurre algo distinto.

La Fiscalía General de la República (FGR) informó que no investiga a Andy por huachicol fiscal, pese a los señalamientos publicados sobre su círculo cercano.

Latinus documentó negocios de una red conocida como El Clan, donde destaca Amílcar Olán, cercano a los hijos de López Obrador.

Ahí están los contratos del Tren Maya, los audios sobre el negocio del balasto ferroviario y los contratos para suministrar medicamentos.

Problemas para la izquierda

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, que encabeza María Amparo Casar, documentó contratos por 490 millones de pesos de Romedic, empresa vinculada a Olán, en Quintana Roo y Tabasco.

También están los testimonios que mencionan a Andy en investigaciones sobre contrabando de combustibles. A esto se agregan las operaciones entre Portacelis Gas and Oil, compañía vinculada a Olán; e Ikon Midstream, empresa estadounidense investigada por autoridades de ese país.

Nada de eso demuestra por sí solo que Andy haya cometido un delito. Pero son señalamientos que ameritan esclarecimiento.

En Brasil, la Policía Federal investiga al hijo del presidente. En México, la Fiscalía anuncia que no investiga al hijo del expresidente.

La diferencia es significativa.

Y es parte de un problema mayor para la izquierda latinoamericana: la distancia entre sus promesas de combatir privilegios y la conducta de quienes llegan al poder.

En Alemania, la socialdemocracia cayó de 25.7 a 16.4%, entre 2021 y 2025. En Portugal, el Partido Socialista perdió casi 19 puntos en tres años.

En Argentina, Javier Milei derrotó al peronismo. En Ecuador, el correísmo perdió dos elecciones presidenciales consecutivas. En Bolivia, el Movimiento al Socialismo pasó de 55.1% en 2020 a 3.2% en 2025.

¿También fue culpa de Trump?

Los electores pueden rechazar al presidente estadunidense y, simultáneamente, castigar a gobiernos que no cumplieron sus promesas.

Brasil decidirá si Lula continúa. México tendrá elecciones presidenciales en 2030.

Morena se aferra al “mito Trump” y no quiere ver lo que ocurre en Brasil: los programas sociales no garantizan lealtades eternas, ni sustituyen la seguridad, la salud, la educación y el Estado de derecho.

Si Lula pierde, la izquierda podrá escudarse tras el pretexto de Trump.

Lo que no podrá explicar con ese pretexto es por qué millones de ciudadanos dejaron de votar por ella.

Sucederá también en México.