Ciudad de México, México, 11 de marzo. El tráfico en la Ciudad de México no sólo implica largas horas en el transporte: también representa un enorme costo económico. De acuerdo con el Dr. César Velázquez, profesor de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana (IBERO), reducir apenas un minuto el tiempo de traslado en cada viaje diario podría equivaler a cerca de cuatro mil 500 millones de pesos al año en valor económico para la ciudad.
La estimación parte de los 34.5 millones de viajes que se realizan diariamente en la Zona Metropolitana del Valle de México, según la Encuesta Origen-Destino. Si cada uno de esos trayectos se redujera sólo un minuto, se ahorrarían 34.5 millones de minutos diarios, equivalentes a 575 mil horas, más de 24 mil días o alrededor de 65 años de tiempo acumulado: "Ese tiempo lo monetizamos utilizando el PIB per cápita de la Ciudad de México y del Estado de México, considerando alrededor de 200 días laborales al año. Es un cálculo sencillo que puede sofisticarse, pero nos da una idea del enorme valor económico que tiene un sólo minuto en la movilidad cotidiana de la ciudad”.
“El tiempo es el recurso más escaso que tenemos los seres humanos. El día tiene 24 horas y el año 365 días, y eso no cambia para nadie, sin importar su nivel de ingresos. Ese tiempo sirve para trabajar, pero también para descansar, convivir con la familia o realizar actividades personales. Cuando lo monetizamos, nos damos cuenta del enorme costo que implica perderlo en el tráfico”, explicó Velázquez.“
El tiempo perdido también es desigual
El académico señaló que los tiempos de traslado en la ciudad son elevados para toda la población, pero afectan especialmente a quienes viven en la periferia.
En promedio, un viaje en la zona metropolitana puede durar entre 40 y 45 minutos, pero para personas que se desplazan desde zonas periféricas ese tiempo puede duplicarse.
“Hay personas que pasan cerca de 80 minutos en un solo trayecto. Eso significa que, entre ir y regresar del trabajo, pueden dedicar alrededor de 160 minutos al transporte, es decir, más de dos horas y media al día”, indicó.
Esto implica que, además de los costos económicos para la ciudad, existe un impacto directo en calidad de vida, descanso y oportunidades de desarrollo personal.
El tráfico como problema económico
Desde la economía, explicó el profesor de la IBERO, el tráfico es un ejemplo de externalidad negativa: cuando una persona utiliza su automóvil, genera costos para los demás usuarios de la ciudad.
“Cada coche que se incorpora a la red vial hace que todos los demás vayan más lento. Cuando utilizo mi coche no solo estoy tomando una decisión individual: también estoy generando costos para todos los habitantes de la ciudad”, señaló.
Sin embargo, muchas personas optan por el automóvil porque el transporte público aún suele ser más lento en numerosos trayectos, lo que refleja la necesidad de mejorar la eficiencia del sistema de movilidad.
Pequeñas fallas urbanas, grandes costos
Velázquez también señaló que problemas aparentemente menores —como topes mal ubicados o baches que tardan semanas en repararse— pueden generar importantes pérdidas económicas al incrementar los tiempos de traslado.
“Son cosas a las que ya estamos acostumbrados, pero no nos damos cuenta del costo económico que implica un tope mal puesto o un bache que no se tapa durante semanas”, explicó.
Movilidad basada en evidencia
El especialista consideró que las políticas públicas de movilidad deben planearse bajo un enfoque integral de red y con análisis costo-beneficio transparentes, que permitan evaluar si las obras realmente reducen los tiempos de traslado.
“Toda obra pública debería tener un análisis costo-beneficio claro y transparente. La movilidad no se puede pensar solo desde una calle o una colonia, sino desde el funcionamiento completo de la red urbana”, afirmó.
Para el académico de la IBERO, entender el valor económico del tiempo es fundamental para dimensionar la magnitud del problema.
“Un minuto parece poco, pero en una ciudad donde se realizan decenas de millones de viajes diarios, ese minuto vale años de vida acumulada para la sociedad”, concluyó.
(Con información de Jorge Luis Cortés)

