Ciudad de México, a 22 de febrero. La transición de la Línea 1 del Metrobús hacia la electromovilidad, continúa con la llegada y puesta en operación de una unidad biarticulada 100% eléctrica, cuyo funcionamiento permite reducir aproximadamente 15.5 toneladas de CO₂ al mes, es decir, alrededor de 186 toneladas al año, informó Jesús Padilla Zenteno, presidente de Grupo CISA, quien destacó que con esta unidad responde a la estrategia de migrar progresivamente la flota con autobuses eléctricos.
Señaló que el grupo busca en el mercado internacional vehículos que cumplan con altos estándares de rendimiento, autonomía y seguridad, sustitución de la flota hacia tecnologías limpias y silenciosas. En este caso se evaluó el desarrollo de la empresa BYD, con su unidad biarticulada, de 27 metros, el cual fue probado por más de seis meses en China antes de ser enviado a México:
“Necesitábamos garantizar que la unidad cumpliera con las condiciones mínimas de seguridad y desempeño para el servicio urbano; BYD levantó la mano, desarrolló el vehículo en dos años, concluyó pruebas en noviembre, se embarcó en diciembre y hoy ya está en México”, detalló Padilla Zenteno.
Como parte del acuerdo, la unidad permanecerá al menos tres meses en evaluación para verificar que su desempeño real coincida con las especificaciones técnicas ofrecidas por el fabricante. El análisis incluye no sólo el funcionamiento del autobús, sino también el servicio postventa y la relación costo-beneficio.
La propuesta contempla una vida útil de 15 años con degradación de batería no mayor al 30% en ese periodo, además de un contrato de mantenimiento que garantiza mano de obra y refacciones durante toda la vida del vehículo. “Hoy BYD ofrece una relación costo-beneficio muy competitiva, porque no necesariamente lo más caro es lo mejor ni lo más barato es lo adecuado; aquí buscamos equilibrio técnico, operativo y financiero”, señaló.
Cada unidad biarticulada eléctrica de 27 metros puede transportar a más de 250 pasajeros y ofrece ventajas operativas relevantes frente a los autobuses diésel, como menor ruido, conducción más suave y sistemas avanzados de asistencia al operador que elevan la seguridad del servicio.
“Cuando retiremos los vehículos diésel, la Línea 1 podrá convertirse en una línea totalmente verde. Además del beneficio ambiental, la reducción de ruido cambia positivamente la dinámica urbana”, afirmó.
El Metrobús se ha fijado el objetivo de que todo su sistema sea cero emisiones hacia 2030. En ese contexto, Grupo CISA aceptó el reto de acelerar la renovación de flota conforme las unidades actuales concluyan su vida útil.
El plan inmediato contempla sustituir este mismo año al menos 40 autobuses de los 130 que opera la empresa en la Línea 1, lo que marcaría el arranque formal de la conversión total, estimada en aproximadamente cuatro años.
El área de electromovilidad a cargo de la Presidencia de Grupo CISA precisó que, además de los beneficios ecológicos, la unidad de BYD cuenta con un paquete avanzado de seguridad activa, que incluye: un dispositivo BSIS (Blind Spot Information System), con sensores para detectar ángulos muertos en el vehículo; MOIS (Moving of Information System), que protege a peatones y ciclistas; ADDW (Advanced Driver Distraction Warning), con cámaras para monitorear los movimientos de los ojos, el rostro y la cabeza del operador, y DDAWR (Driver Distraction Warning) diseñada para detectar signos de fatiga o falta de atención del operador.
Padilla Zenteno subrayó que la movilidad es un derecho humano habilitador que permite el acceso a la salud, la educación y el empleo, por lo que la transición hacia energías limpias en el transporte público es fundamental. “Con el impulso del gobierno y la participación de concesionarios como Grupo CISA, podemos acelerar la transición y convertir a las empresas mexicanas en expertas en este proceso”, concluyó.

