Ciudad de México, 5 de marzo de 2026. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la organización Repara Lumea hizo un llamado a colocar la agenda de cuidados en el centro de las políticas públicas para avanzar hacia una verdadera igualdad sustantiva, al advertir que la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados sigue siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo de las mujeres.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de las Mujeres, entre 75 y 85% de las personas cuidadoras en México son mujeres, quienes destinan en promedio 38 horas semanales a estas labores sin recibir remuneración ni reconocimiento social. Esta carga limita su autonomía económica, su desarrollo profesional y su bienestar.
Ante este panorama, Repara Lumea destacó la importancia de la Alianza Global por los Cuidados, una iniciativa internacional impulsada por el propio instituto en coordinación con ONU Mujeres, que busca enfrentar la distribución desigual de las tareas de cuidado que afecta las oportunidades económicas de millones de mujeres en el mundo.
La alianza promueve que gobiernos, organismos internacionales, sociedad civil e iniciativa privada trabajen de manera conjunta para reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidados, además de impulsar su remuneración y dignificación. También plantea que fortalecer los sistemas de cuidado es clave para consolidar una recuperación económica más equitativa tras la pandemia de COVID-19.
“Hablar de cuidados es hablar de justicia social. Sin un sistema corresponsable que sostenga la vida, no puede existir igualdad real para las mujeres”, afirmó Flor Rodríguez, directora de Repara Lumea.
Los retos del 8M
En el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la organización identificó algunos de los desafíos que continúan marcando la agenda feminista en México.
El primero es la exigencia de justicia y el freno a la violencia, particularmente frente al persistente problema de los feminicidios y las desapariciones de mujeres. Organizaciones como Amnistía Internacional han insistido en la necesidad de que el Estado priorice la seguridad y los derechos humanos de las mujeres.
Otro desafío es pasar de la protesta social a la política pública, es decir, traducir las movilizaciones ciudadanas en cambios legislativos y acciones gubernamentales efectivas que transformen las condiciones estructurales de desigualdad.
La organización también subrayó la importancia de incorporar la diversidad dentro del movimiento, garantizando que las demandas del 8M representen a todas las mujeres, incluidas las de pueblos originarios, afromexicanas y con discapacidad.
Finalmente, alertó sobre los riesgos de cooptación y polarización política, que pueden debilitar la autonomía y el carácter crítico del movimiento feminista.
“Marchar es necesario, pero transformar las estructuras es urgente. El reto del feminismo hoy es lograr cambios duraderos sin perder su voz crítica”, subrayó Rodríguez.
Repara Lumea reiteró que impulsar una agenda de cuidados con enfoque de derechos humanos y corresponsabilidad social es fundamental para avanzar hacia una sociedad más justa. “Sin cuidados no hay igualdad, y sin igualdad no hay democracia”, concluyó la organización.

