Con más de tres décadas al aire Hechos, el noticiero estelar de Televisión Azteca, refrenda su compromiso con los televidentes.
Desde hace 32 años la sociedad mexicana tiene un noticiero de televisión que le permite conocer y entender los sucesos de mayor relevancia, tanto a nivel nacional como internacional, pero sobre todo cuenta con un espacio informativo que pone a su servicio cámaras y micrófonos para ser escuchada, algo que no tuvo antes de 1994.
El noticiero Hechos cumplió 32 años el 21 de febrero. Desde 1994 y hasta la fecha Javier Alatorre ha sido el conductor titular: un hito en la televisión mundial pues no hay otro conductor que haya logrado esta permanencia y vigencia. Él, al frente de un equipo de reporteros, camarógrafos y técnicos ofrece a la audiencia lo mejor del periodismo: el compromiso social; la cercanía con la gente; la empatía con cada caso y cada historia de vida; la defensa de la libertad de expresión y el derecho a la información.
Con motivo de un aniversario más del noticiero estelar de Televisión Azteca su conductor conversa con Vértigo. Es una plática cordial, generosa, ilustrativa; llena de anécdotas, recuerdos y emociones que brotan del alma; con reflexiones en el terreno profesional y personal; con risas y con miradas firmes; con adjetivos picarescos y frases para atesorar, pues vienen de un hombre con más de tres décadas ejerciendo, con altísima calidad, esta noble profesión. Mucho sabe de ella.
El encuentro en las instalaciones de la televisora del Ajusco, al sur de la Ciudad de México, se desarrolla en medio de una ajetreada mañana (como lo son todas para él). Alatorre se desenvuelve con versatilidad en sus múltiples asuntos. Comienza por atender a Vértigo, pero el tiempo es inmisericorde cuando la plática es amena, así que habrá que extenderla un poco más.
La charla se traslada a una cabina de radio desde donde transmite su podcast; así, entre corte y corte continúa la entrevista; y hasta se da unas milésimas de segundo para atender sus redes sociales en su teléfono móvil. Un malabarista que juega simultáneamente con múltiples asuntos, formatos, eventos y audiencias, incluidos sus colegas de profesión.
Comienzo difícil
Javier Alatorre recuerda su comienzo en el noticiero hace 32 años. La televisora tenía apenas unos meses de formar parte de Grupo Salinas. Todo un reto echar a andar un canal de televisión, con nuevos contenidos y, algo esencial, con un noticiero que se convirtiera en una verdadera competencia para el hoy extinto 24 Horas.
—¿Hechos? ¿Cómo surgió el nombre que hoy ya es toda una insignia?
—Buscábamos un nombre de impacto, sencillo, fácil, porque por alguna razón en México nos gustaba, y todavía nos gusta, ponerle el nombre como de bolero ranchero a las noticias: “Amanece otra vez”, “Cuando te vea de nuevo”, “Esta noche no me olvides”, “Estaré mil horas junto a ti”… Cosas así —bromea—. Y bueno, la decisión fue Hechos.
Relata que la estrategia fue impulsar el nombre de Hechos junto con la marca “Javier Alatorre”. Y “ya después hubo algunas marcas más: Hechos de la tarde o Hechos de tal estado, etcétera”.
Alatorre abunda en el tema, mira de frente, con firmeza, mientras al mismo tiempo su mirada regresa 32 años atrás, cuando los ejecutivos de la naciente Televisión Azteca buscaban al conductor del noticiero estelar: “Recuerdo muy bien que levanté la mano; no se había pensado en que yo fuera el conductor; se estaban haciendo entrevistas y en un principio se buscaba repetir la fórmula de don Jacobo (Zabludovsky), de aquella gran figura. Y buscaban personas más grandes, moderadas, en fin. Yo iba a estar en contenidos, andaba reporteando por aquí y por allá, había hecho algunas cosas, pero a mi buen entender; yo ahí armaba cosas y ya”.
“Buscábamos un nombre de impacto, sencillo, fácil: así encontramos Hechos”.
La decisión se tomó finalmente, recuerda: “Me dijeron, ‘ya decidimos quién será el conductor’, y al mismo tiempo me advirtieron: ‘No te emociones’. Lo cierto es que se había llegado a la fecha límite para salir al aire. Y bueno, dije, de aquí soy, claro. Entonces, ya sabes, planché mi trajecito, muy emocionado, y me preparé”.
Acostumbrado a ser el entrevistador y muy pocas veces el entrevistado, el conductor de Hechos sostiene firme la mirada mientras sus recuerdos se trasladan de manera nostálgica hacia aquel 1994: “Me dije, ‘voy a salir en la tele, tengo que decir algo, ¿no?’ Y estaba yo un día antes en la casa ensayando, ya sabes, ahí frente al espejo del botiquín del baño. Pero ¿qué iba a decir? ¿Y cómo lo iba a decir? Pues decidí ser así, como soy. Gritón siempre he sido, entonces eso no era creado, siempre he sido de alzar mucho la voz. Dicen que como en el norte las extensiones son muy largas, pues por eso somos tan gritones”.
Añade: “Estaba decidido el estilo, el nombre y sentí que faltaba algo más: entonces, ahí, frente al espejo, surge Esta noche en Hechos, la historia de hoy. Era la presentación, pero el statement era un poquito largo y por eso luego quedó solo en Esta noche en Hechos”.
De igual modo tiene presente que le decían, “¿por qué gritas?” Y les dijo: “Pues porque tengo que llamar la atención, estoy buscando crear un nuevo espacio”.
Y de nuevo los señalamientos: “Es que gritas como voceador”. Y él: “¡Exacto, es justo lo que estoy haciendo! Llamar la atención, sonar la campana de la iglesia, porque si no, nadie va a venir a la misa. Y aunque algunos decían, ‘bueno, pues eso no va a jalar, ahora vemos el resultado’. Pero insisto: no fue fácil y los comentarios de aquellos primeros días no fueron todos positivos”.
Agradecido
—La mayoría de conductores buscan tener una voz. Pero no se trata de tener sino ser una voz. Tú eres hoy una voz en medio de tanto ruido. ¿Qué es esta voz que habla, que buscó a la audiencia, que se identificó con ella, que llegó, que grita, que dijo: “Yo soy yo y no me van a imponer ni moda, ni circunstancias”?
—Sí, parece que tengo ahí algún problema de autoridad. Pero, mira, tienes razón, pero a ese statement, a esa propuesta, había que respaldarla con mucho trabajo. Ya salí, ya grité y ahora, ¿qué voy a dar? Entonces eso que había y hay debo respaldarlo todo el tiempo. Con disciplina y formas y métodos de trabajo. Y ahí surgió la gran decisión. Dije: vamos a reflejar lo que está sucediendo más allá de lo que el gobierno dice (porque entonces lo que decía el gobierno era la única voz, era la noticia); tenemos que salir a buscar las voces de la gente, porque la gente quiere ser escuchada. Porque solo plantarse frente a la cámara y leer los boletines del gobierno, pues eso no podía aportar mucho.
Así que, indica, “empezamos a salir, a realizar ese trabajo en todo el país e incluso por el mundo. Te puedo decir que he visitado todos los estados, incontables municipios; que si la región de la selva, que si las minas de oro, que si las costas… En fin, había que encontrar la nota. Y te digo: llega un momento en que eso no es trabajo: es verdaderamente un combustible, un motor, un oxígeno para todo lo que hacemos”.
—Hechos y Javier Alatorre hoy gozan de una gran credibilidad, generada con 32 años de trabajo. ¿Qué significa este gran respaldo de la audiencia a tu trabajo?
—Es una satisfacción enorme. Yo agregaría que en esos 32 años hay un equipo fabuloso, hay el respaldo de Ricardo Salinas Pliego, de Benjamín Salinas, que en este momento le está dando un impulso enorme a la comunicación con la gente. En particular, le quiero agradecer a Benjamín muchísimo todo esto. Algunos van, vienen, pero el tener el apoyo de un equipo te da la confianza de hacer las cosas. Sin un equipo de talento, sin un equipo de decisión, sin un equipo que esté en desacuerdo, que proponga, pues difícilmente estaríamos contando esta historia.
“Tienes que ser útil a las personas”.
Y hoy “hay otro nuevo equipo. Se está conformando una fuerza fenomenal. Ahí están esos 32 años y ¡qué padre que ahí están!, pero hay que seguir adelante, estamos al límite todos los días. Lo que pasó ayer salió increíble o salió muy mal, pero lo emocionante y lo mejor es lo que vamos a hacer hoy en la noche. Y tenemos que hacerlo impecable, correcto, entretenido, audaz, rudo, si tú quieres. Pero es el de hoy lo que cuenta”.
Un nuevo México
—Estos 32 años han sido importantes, claves, fundacionales para este México; y has sido testigo de esta historia día tras día, noche tras noche.
—Primero te digo que es un privilegio poder desarrollarte en este oficio, es absolutamente apasionante, demandante, pero es un privilegio, es una bendición. Y, en efecto, a partir de 1994 México se rompió en muchas partes y lo fuimos reconstruyendo en todo sentido: en la vida democrática, en la construcción de la ciudadanía y en darle un espacio al ciudadano, que no tenía, por ejemplo, en los medios de comunicación. Y esa fue para nosotros una gran ventaja, una gran ventana.
Añade que “cuando empezamos Hechos estaba enfrente una figura enorme, Jacobo Zabludovsky —a quien después conocí e hicimos una buena amistad—, y para él reconocer que había una competencia de alguien más joven, de otra propuesta, pues iba a ser difícil. Pero, bueno, esa es otra historia. Entonces, de alguna manera el concepto de información estaba totalmente en manos de aquella empresa televisiva. Pero la historia de la televisión, de la radio, todavía necesitaba estos espacios de crecimiento, de libertad, de maduración y de rumbo.

—Encontraron ese rumbo diferente…
—Así es. Cambiamos la idea de que la noticia tenía que ser solo aquello que surgía del gobierno, solo lo que dijo el presidente, mientras se escondían otros temas. Y evidentemente para alguien que iba empezando, que era mi caso, que era el caso además de TV Azteca, pues iba a ser difícil encontrar todo lo que faltaba informativamente hablando.
El proceso “fue complicado. La competencia por tener TV Azteca fue intensa, mientras que las críticas que desde entonces se hacen a mi gran amigo Ricardo Salinas tuvieron, y tienen, que enfrentarse a capa y espada”.

“La gente te ve y te escucha porque eres solidario”.
—Hallaron una gran fórmula: acercarse a la gente.
—Ahí estaba el valor agregado que podíamos ofrecer: buscar a la gente, ciudadanos que pueden ser los dirigentes de oposición, los partidos políticos, académicos, científicos y lo más importante, la gente como uno, la gente de la calle, de la casa, la gente de las comunidades. Los buscamos a todos para que nos contaran sus historias. No nada más sus historias dramáticas sino también sus alegrías y que la gente se empezara a ver en un espacio donde antes no cabía. Y en ese momento decidimos, hasta la fecha, abrirle el espacio en vivo a la gente.
El arte de comunicar
—Para un comunicador que se toma muy en serio su labor, su función, las palabras cuentan y pesan mucho. En este oficio hay unas cuantas palabras que se han manoseado mucho, pero que si se viven con congruencia definen una actitud no solo profesional sino también de vida. Voy a decir unas cuantas y me platicas sobre ellas: Hechos, libertad, verdad, credibilidad, contexto…
—Pues es que es un cóctel que sintetiza verdaderamente toda la historia de Hechos. Libertad: abrirse a ese contexto que estaba limitado y por ello había que olvidarse de limitarlo o de quejarse con el pretexto de que el gobierno no dejaba. Y lo demostramos: rompimos el cerco y ampliamos el contexto de la noticia, de las voces. Y hoy, una vez más, insistimos en que la libertad, sobre todo la libertad de expresión, es el fundamento de nuestra labor y oficio.
Puntualiza: “Mira, libertad es la bandera fundamental de Televisión Azteca. Y la libertad hay que defenderla todos los días, es una tarea sin fin, porque siempre habrá la tentación de querer controlar tu libertad. Hoy vivimos en un país que ha perdido mucho su libertad.
“No necesariamente me refiero a la presión a los medios de comunicación, sino a lo más triste, lo más grave, que es la libertad de las personas, que se ha perdido muchísimo. Hoy no tenemos la libertad de estar donde queramos, debemos tener mucha cautela; tenemos miedo de vivir en nuestras ciudades, de caminar por nuestras calles e incluso a estar en nuestras casas.
“Ahora imagínate a los jóvenes, que quieren vivir, salir, disfrutar la vida y no pueden por el miedo a la inseguridad.

“Y ahora piensa que sales y algo grave sucede y la respuesta del gobierno es que estabas ‘en el lugar equivocado a la hora equivocada’. ¡Es terrible que alguien te diga eso, que no tengas la libertad de estar en el lugar que te dé la gana a la hora que te dé la gana! ¡Qué terrible pérdida de libertad hemos tenido!”
Para Javier Alatorre es igual de terrible la pérdida de valores en diferentes sentidos, por ejemplo, cuando se pierde la libertad por tener un gobierno asistencialista que limita la capacidad de la gente para buscar “ese valor maravilloso que es superarte y ofrecerle a tu familia un mejor porvenir. Y es que no debemos aceptar que alguien decida el rumbo de tus hijos; tus hijos lo van a decidir; lo importante es no perder la libertad de emprender a causa del asistencialismo”.
—Las modas desaparecen, pero Javier Alatorre ha permanecido, ha hecho clic con prácticamente tres generaciones en la televisión, en la radio y en redes sociales…
—Eso se va construyendo todo el tiempo. Yo se lo atribuyo a la cercanía con la gente. Es confianza. No es únicamente acercarme a alguien que me va a decir noticias o cosas, sino acercarme a alguien que me puede escuchar. ¿Y cómo es eso? Pues hablamos de alguien a quien le preocupan las cosas que me preocupan. Entonces me estoy poniendo un poquito del lado del otro y la gente dice: ‘a este amigo le enojan las cosas que me enojan, y también le alegran las cosas que me alegran’. Al final, todo se reduce a la confianza de la gente con el reportero.
El conductor de noticieros hace una muy oportuna aclaración: “Cuando eres empático con la gente y coincides con sus demandas no es que te estés convirtiendo en su voz. Hay que tener mucho cuidado con asumirse como la voz de alguien más. Hay que hacer eso con mucha humildad, porque si no, podría parecer un político narcisista, que yo represento intereses y aspiraciones. No, esos son los políticos. Nosotros somos un vínculo: no estamos buscando nada más allá de la confianza. También se requiere muchísima humildad en eso”.
Con más de cuatro décadas en el ejercicio periodístico, Alatorre no solo es el líder del equipo sino un maestro que gusta de compartir su conocimiento y experiencia con las nuevas generaciones. Por eso aconseja a sus reporteros: “Vayan más allá de la nota, indaguen, busquen, tengan curiosidad por todo”.
“Es una familia enorme la de Ricardo Salinas y la de Benjamín Salinas”.
Por ejemplo, “se cayó la avioneta, entonces, deben averiguar por qué se cayó y qué había ahí adentro. O sea, dejar salir ese instinto de curiosidad, no quedarse únicamente con la respuesta que te pueda dar alguien.
“Mira, yo he entrevistado a mucho político y a mucho criminal, a mucho delincuente. Y ellos te van a decir lo que quieran y ahí, entonces es cuando entra tu contrapregunta, cuando dejas que fluya la curiosidad. Alguna vez le preguntaba yo a La Barbie: ‘Oye, ¿y tu mamá?’ Él respondió ‘¿Qué tiene que ver mi mamá en esto?’ Y le dije, ‘pues no sé, desde niño eras maloso: ¿qué no se daba cuenta, qué no vio en qué momento te hiciste criminal?’”
Reflexiones de un reportero
—¿Cuál es la lección más importante que este oficio y trabajo te ha dejado?
—Para uno como reportero lo que es sumamente importante, fundamental, es mantener la esencia de este trabajo, por así decirlo, la esencia de los hechos y de este oficio. Y la esencia es mantener la confianza, que es algo complicado. Y con la confianza sucede lo que pasa en cualquier relación o empresa; es decir, la puedes perder rapidísimo. Y así es en la vida, es difícil lograr la confianza de tu pareja, de los amigos, de tus compañeros de trabajo: es una tarea de todos los días. Tu reto como reportero es mantenerla viva, afianzarla y acrecentarla. ¡Qué terrible cuando la pierdes! Por ejemplo, ve lo que le pasó a López Obrador. Arrollaba con su personalidad y generó una esperanza brutal; hasta los que no votaron por él le tuvieron confianza. Y ahora hay una sensación de engaño, de desencuentro, de traición, y por eso la confianza se perdió. Y eso es brutal, eso les pasa a los políticos siempre.
“Por eso es una tarea constante de TV Azteca, es una tarea constante del área de noticias y es una tarea constante de todos, de Benjamín Salinas, de Ricardo Salinas, de Luciano Pascoe ahora”.
—¿Cómo mantienes ese rumbo navegando en aguas tan violentas como hay en este momento?
—¡Ah!, eso es lo emocionante. Es mejor navegar en aguas agresivas y turbulentas que en una laguna, ¿no? En este caso no solo hay que mantener sino aumentar la confianza de quien te está escuchando, te está leyendo, te está viendo, te está siguiendo en las redes sociales. Tienes que ser útil a las personas. La gente ve y te escucha porque le resultas de utilidad, porque eres solidario y confiable. Y ese es el activo más importante de un reportero: la confianza.
—Hablabas de aguas turbulentas, pero ya son varios años en la turbulencia…
—Así es, una turbulencia generada por quienes quieren suprimir tu voz, de quienes te cuestionan, de quienes hacen campaña de ‘no le crean’. Y de grandes traiciones y mentiras. Mira, estamos en aguas turbulentas y efectivamente tuvimos pasajes terriblemente desafortunados con el gobierno, con López Obrador y demás gente suya. Terriblemente, porque somos una familia y somos un grupo que hemos enfrentado todo esto.
Destaca al respecto que “no es la primera ocasión. Imagínate la esgrima que hemos tenido que desarrollar en 30 años y con pasajes durísimos. Cuando no eran los de Atlacomulco, eran los de Toluca o eran los búfalos de Sonora o eran los no sé qué. No estamos para ser amigos del gobierno: estamos para ser amigos y confidentes del ciudadano. Y eso implica navegar siempre a contracorriente”.
Lo importante “es mantenerse firme y lograr los objetivos y entonces te das un espacio para disfrutar un poquito lo logrado.
“Mira, yo siempre he pensado que este oficio nuestro es muy rudo, pero la vida es una gran noticia, y nosotros somos testigos día a día de esas grandes historias de vida. La vida además nos puede sorprender con cosas hermosísimas. Tenemos que buscarlas, no quedarse únicamente con ese tsunami de porquería que puede brotar en cualquier momento.
“Regresando a tu pregunta de qué reportaje me hubiera gustado hacer, pues te platico que una vez me dije: ‘Vamos a darnos un respiro’. Y fui a buscar ese algo que necesitaba decir, mostrar. Y me fui a unas comunidades de Oaxaca, en la Sierra de Oaxaca, para hacer varios reportajes. Hice uno sobre la captura de insectos y cómo toda la comunidad se integra para eso. Y me gustaba mucho ver cómo se trabaja, cada uno confiando en que el otro hará la captura del chapulín que luego nos comemos y cosas así. Y luego encontré ahí unas orquestas de viento, de estas que promociona Ricardo Salinas, y entendí cómo la música resulta muy generosa en las comunidades.
“Hay que ir más allá de la nota: indagar, buscar, tener curiosidad por todo”.
“También recuerdo que me invitaron en una de esas comunidades a una boda. Yo no conocía a los novios y dije, ‘pues qué bonito’. Y entonces estuve tres días ahí en la boda famosa, y ves cómo toda la comunidad se involucra, y que si los regalos, y que si toda la ceremonia entre la parte tradicional, religiosa, más los usos y costumbres. Y luego vi cómo se organizaban las filas de los invitados.
“A mí me encanta bailar. Y pues fui uno más entre todos ellos disfrutando de su alegría, de su comida, de su música, de su baile. Ese ha sido uno de los reportajes que recuerdo con más cariño. Primero porque fue muy exitoso y tuvo muchísima audiencia, pues la gente se reflejaba en una pareja que decidía unir su vida y convocaba a toda la comunidad. Cómo necesitamos hoy eso: volver a sentirnos una comunidad, reconciliarnos.”
—32 años, seis sexenios…
—Así es. Empezamos en un momento terrible para el país, cuando mataron a Luis Donaldo Colosio y cuando en el sureste salió un encapuchado a prometer una vida mejor a los pueblos originarios. Imagínate qué arranque, qué nacimiento. Con el comandante Marcos en un lado, que además fue un personaje que resultó fascinante para la clase política, y no nada más para los políticos sino también para los intelectuales y los periodistas: todo el mundo quería estar en el templete con él. Y mira qué pasó a la distancia: vemos un Chiapas no solo abandonado sino sometido por el crimen, por la corrupción. Unas cosas espantosas.
Así “nació el noticiero. Y pensamos, ¿ahora qué hacemos con México? Con ese México roto por todos lados. Pues nada, empezar a contar qué sucedía para tratar de encontrar nuestro lugar como ciudadanos en todo ese tema”.
—Decía que en estas tres décadas, seis sexenios, has entrevistado a todos los presidentes, políticos y actores relevantes de esta historia reciente. Después de haberlos entrevistado y visto su desempeño, ¿qué son los políticos para Javier Alatorre?
—Mira, una cosa es la política y otra, los políticos. La política es fascinante y necesaria; además, quizá no sea para hacernos felices, pero sí para no desgraciarnos entre todos requerimos de este orden. Los políticos, a mí en lo particular, me han defraudado enormemente y he tenido que lidiar con muchos de maneras incluso muy agresivas. Amenazas, balaceras, irrupciones, robos; entran a amedrentarte, han invadido mi casa, enfrenté persecuciones fiscales. A los políticos, para mí como ciudadano, no les he encontrado desafortunadamente algo que agradecerles. Sin embargo, son necesarios. Y, claro, hay, como en todo, excepciones. No digo que todos los políticos sean así”.
Apoyo fundamental
—Te refieres a don Ricardo Salinas como tu gran amigo.
—Cuando lo conocí me gustó algo que él mantiene hasta la fecha, que es la audacia y el estar siempre en la construcción de puentes y de lo que sigue más allá del puente. Con él es avanzar siempre. Benjamín es igual: está siempre en la construcción del puente y lo que sigue. Siempre un puente hacia arriba, ese es el tema. Tiene esa audacia, tiene esa decisión.
Agrega: “Don Ricardo es un hombre con una gran sensibilidad frente a los temas del país, no nada más los del mundo empresarial. Tiene toda esta habilidad, todo ese talento empresarial, pero ha logrado construir una vida personal y ha logrado construir una familia. Cuando digo familia, me refiero también a su familia ampliada, que es todo el Grupo Salinas.
“Es decir, ha tenido esta habilidad de dirigir la hoja de ruta de 200 mil familias en el grupo. Es una familia enorme la de Ricardo Salinas y la de Benjamín Salinas. Es admirable. Cuando no estás en tu burbuja miras más allá y te preocupas por todos. Yo nunca he visto a Ricardo en una zona de confort, jamás.
“Yo les quiero reconocer, tanto a Ricardo como a Benjamín, su apoyo en todo esto, porque hemos tenido grandes aciertos. Hemos cometido, como todos, errores, pero hemos construido mucho para que el novillero avance, pues se requiere la plaza para que haya novillero, ¿no? Entonces, uno podía haber tenido hace 30 años esas ansias del novillero, pero si no había el empresario de la plaza que te diera la confianza, pues poco se podía lograr. Así es que yo les agradezco mucho.
“Por otro lado, tenemos que la pertenencia es algo fundamental y por eso es un placer enorme saber que formas parte de un grupo de vanguardia, de un grupo audaz, de un grupo que va buscando constantemente esas metas de un verdadero bienestar, no como esa cosa que utilizan los políticos para que te quedes cruzado de brazos esperando que ellos te den. No ese bienestar que es estar quietecitos, dependiendo de otros. Me refiero al verdadero bienestar, que no es solo encontrar aquellas cuestiones gratificantes en la vida, sino el tener la emoción de esforzarte y ver las metas cumplidas”.
Javier Alatorre
• Nació en Navojoa, Sonora.
• Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación.
• A los 16 años comenzó como ayudante en el área de Redacción de Noticias de la extinta Imevisión.
• Fue corresponsal de guerra en Oriente Medio, África y Centroamérica.
• Recibió el Premio Nacional de Periodismo otorgado por el Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo.
• A partir de 1994 y hasta la fecha conduce el noticiero Hechos de Televisión Azteca.
Récord de noticieros
El Telediario TVE, de España, es uno de los noticieros más longevos del mundo. Se transmite desde 1957. Ha tenido diferentes conductores.
El conductor Alfonso Espinosa de los Monteros ostenta el récord Guinness por su larga trayectoria en el noticiero Ecuavisa, de Ecuador, el cual encabezó durante 56 años. Se retiró en 2023.
El noticiero 24 Horas, de México, se transmitió de 1971 a 1998. Durante todo ese tiempo (27 años) fue conducido por Jacobo Zabludovsky.
El noticiero Hechos, en México, cumple 32 años en 2026. Desde 1994 es conducido por Javier Alatorre. El pasado viernes 20 fue la emisión ocho mil 350.

