“LOS CUBANOS NOS ESTAMOS EXTINGUIENDO EN LA ISLA”

Viven bajo una de las dictaduras hereditarias más largas del mundo.

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Ciudad de México, a 27 de enero. En el foro “Cuba y América Latina, seis décadas de autoritarismo”, seis panelistas analizaron el pasado, presente y futuro democrático de Cuba.

Una serie de datos reveladores sobre la realidad de la isla fueron dados a conocer durante el foro “Cuba y América Latina, seis décadas de autoritarismo”, organizado en la Ciudad de México por la Universidad de la Libertad (UL) y patrocinado por el Centro Ricardo B. Salinas Pliego.

Los pormenores fluyeron de manera inédita: todos los días más de mil cubanos salen de su país al exilio; la última generación de ciudadanos que sufragó para elegir a sus gobernantes alcanza los 90 años; el sistema de impartición de justicia lo controla el Estado desde 1960; y por pronunciarse o realizar videos que critican al gobierno decenas de jóvenes son ejecutados o enviados a cárceles gubernamentales mediante juicios sumarios.

Para los expositores, Cuba no solo es una isla, sino una herida abierta por más de 60 años que no ha cerrado con el paso del tiempo.

Expusieron que los cubanos viven bajo una de las dictaduras hereditarias más largas del mundo: millones de personas han nacido, vivido y envejecido en la isla sin conocer la libertad.

Agregaron que ahí se vive sin poder elegir a sus gobernantes, sin poder decir lo que se piensa y sin poder decidir su propio futuro: viviendo en la miseria, sin comida, sin propiedades, sin oportunidades.

Relataron que Cuba no siempre fue así y antes de la revolución hubo un tiempo en que ese país tuvo crecimiento económico, vida cultural, comercio y esperanza, siendo uno de los países pioneros en democracia latinoamericana.

Los panelistas coincidieron en señalar que Cuba nos recuerda algo incómodo: la libertad no se pierde de un día para otro: se pierde cuando se justifica la represión, cuando se normaliza el miedo y cuando se guarda silencio frente al abuso.

Hoy, agregaron los expositores, hay quienes admiran a la dictadura cubana, quienes la excusan y quienes la idealizan, pero no se puede defender la dignidad humana mientras se ignore el sufrimiento de quienes viven sin libertad por gobiernos opresores.

Mesas

Como moderador general, Manuel López San Martín presentó la primera mesa, que integraron Jorge G. Castañeda y Carlos Tello, y como regulador de la charla José Antonio Aguilar.

En ese panel se definió la influencia internacional de Cuba. El excanciller Castañeda dijo que desde 1959 difundir la revolución fue una estrategia por parte de Fidel Castro.

“Promover la revolución con gobiernos simpatizantes de América Latina era una forma de defensa de la revolución frente a Estados Unidos. Sobre todo como una estrategia de defensa, porque ellos pensaban que podían negociar con las guerrillas, los gobiernos, los movimientos y los partidos seguidores de ellos en toda América Latina frente a Estados Unidos de manera indirecta”.

Hizo un razonamiento sobre por qué el movimiento cubano fue de exportación. “Pasó de una etapa a otra. Es decir, a partir del llamado periodo especial del fin de la Unión Soviética, Cuba deja de apoyar a partidos y movimientos en toda América Latina para seguir a una segunda etapa”.

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Estableció que en esta fase se dedicó a la propaganda con estrategia. “Conservó, como ya sabemos en México, quintas columnas en muchos países de América Latina. Por ejemplo, el Centro José Martí, el Instituto de Solidaridad con Cuba o el movimiento procubano en toda América Latina. Todo ello a semejanza de como lo hizo la URSS durante 50 años. Ya no fueron las armas: era simplemente influir en la política exterior de muchos países a través de esta infiltración, para que esa política exterior fuera más simpatizante con Cuba”, dijo Castañeda.

Carlos Tello describió por su lado que la Cuba sobre la que llega información diariamente es desde hace varios años una tragedia humanitaria. “Es un país en el que hay apagones todos los días por varias horas, la crisis ha generado un colapso demográfico”.

Por ello, expuso, “Cuba efectivamente es una isla pequeña, se ha vuelto una población pequeña; rondaba los doce millones de personas según datos oficiales y ahora hay solo ocho millones. Hay una migración masiva; me dijo el embajador de México en Cuba (Miguel Díaz Reynoso) el año pasado que se calculaba una migración diaria de mil cubanos. Es terrible y se está volviendo tragedia”.

Aseguró que Cuba ha tenido mucha influencia en el mundo. “Muchos se entusiasmaron con la Revolución cubana. En el siglo XX hubo cuatro revoluciones: la mexicana de 1910, la boliviana de 1952, la cubana de 1959 y la nicaragüense de 1979”.

Expuso que a diferencia de estas otras gestas armadas “la Revolución cubana fue intensamente internacionalista desde el primer momento que triunfó. La Revolución cubana no tuvo su origen en una revolución comunista; de hecho, los propios comunistas cubanos estuvieron opuestos al movimiento revolucionario que encabezó Castro”.

Consideró que la principal razón que explica el inmediato impacto internacional que tuvo la Revolución cubana fue el contexto de la Guerra Fría. “Y el convencimiento correcto, desde mi punto de vista, de Fidel Castro en el sentido de que la revolución cubana no iba a poder sobrevivir si no se aliaba con la Unión Soviética, para sumarse en la Guerra Fría que mantenía la URSS con Estados Unidos”.

Esperanza

En un segundo panel el periodista Rubén Cortés realizó un diálogo-entrevista con la activista cubana Rosa María Payá, directora de la plataforma Cuba Decide y recientemente incorporada como integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien recibió el Premio de Derechos Humanos 2025 otorgado por la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA).

Payá estableció que su país natal sufre la peor de las crisis a nivel global. “En este momento la peor de las crisis es la crisis de represión política, adolescentes presos por firmar una protesta. Hay personas con años de condena por compartir un post en Facebook, los líderes de movimientos opositores están en prisión”, afirmó.

Destacó que por el hambre ya se reflexiona sobre la muerte. “Lo digo de manera muy responsable. ¿Por qué? Porque el régimen cubano reconoció hace unos meses que entre finales de 2020 y finales de 2024 la población cubana disminuyó en al menos 1.6 millones de personas. Esas son las cifras que reconocen los dictadores. No es una cifra en la que creamos, pues probablemente es mayor; pero esa cifra significa que más de 12% de la población cubana desapareció del territorio nacional. Ahí se cuentan los cubanos que nacieron, los que murieron y los que fueron forzados al exilio”.

Pronunció una metáfora de lo que significan estos indicadores en el totalitarismo comunista de Cuba: “¡Los cubanos nos estamos extinguiendo dentro de la isla! La única población que crece en el país tiene más de 60 años”.

Y asumió: “A pesar de esa realidad, a pesar del éxodo, del hambre y de la represión, en 2025 se documentaron durante todo el año once mil 260 protestas en las calles. Si algo tenemos claro los cubanos es que existe fe existencial para nosotros y que la única salida a la crisis es la salida de la dictadura; y algunos nos estamos dejando la vida en ello”.

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Sobre el régimen cubano en este momento, expresó: “Nunca los había visto tan vulnerables; en primer lugar, por la razón que acabamos de comentar, es decir, porque los cubanos quieren el cambio de sistema y la movilización ciudadana crece. La demanda por el cambio es muy latente en la isla y en el exilio”.

Pero también, agregó, porque no tienen una respuesta a esta crisis. “No hay futuro para el castrismo, porque las fuerzas opositoras a pesar de la represión lo que estamos viendo es un plan de transición para que haya una alternativa a esa barbarie que existe en Cuba”.

Destacó que una medida importante es que en algunos lugares de la comunidad internacional el tratamiento hacia el régimen cubano ha cambiado. “Los subsidios que tenían de Venezuela ya no llegarán. Esperamos que ya no lleguen, esperemos que no haya países queriendo sustituir a Nicolás Maduro”.

Payá criticó el mecanismo de propaganda de la revolución por más de medio siglo. “Ha sido una maquinaria avasalladora. Convirtió a un asesino de cubanos, como el Che Guevara, en un ídolo de la juventud mundial, pero hoy se levanta la voz para contarle, sobre todo a los jóvenes de América Latina, lo que era en realidad ese grupo violento que llegó al poder en Cuba”.

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