México, 12 de mayo. La Copa Mundial de Futbol es uno de los sucesos más vistos en todo el mundo. Más que un torneo deportivo, es un espectáculo con importantes efectos económicos, políticos y sociales. Así lo afirmó el doctor Fernando Zárate Salgado, diputado y presidente de la Comisión Especial para el Mundial del Congreso de la Ciudad de México, durante la conferencia La cancha fuera del Estadio: Ciudadanía y Mundial 2026, realizada en la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
La participación de este país como sede de la Copa Mundial de la FIFA fue resultado de una propuesta conjunta entre Canadá, México y Estados Unidos, impulsada por integrantes de la Concacaf. Los tres países presentaron una candidatura compartida para agilizar el proceso tradicional de selección de sedes ante el Congreso de la FIFA. En 2018, la propuesta obtuvo 134 votos a favor, por lo que se decidió que el torneo se realizaría de manera conjunta en las tres naciones, un formato que se implementará por primera vez en la historia de la justa.
El doctor Zarate Salgado explicó que el acontecimiento forma parte de los compromisos institucionales internacionales que se adquirieron en sexenios pasados, ajustándose a los lineamientos y reglas que la FIFA solicita a las sedes, el objetivo es lograr que la derrama económica que generará el evento ya pactado sea benéfica para la mayoría de los habitantes con estrategias vinculadas al turismo, dijo el legislador.
Expuso que la movilidad y los servicios urbanos en la capital se fortalecerán con proyectos como el Cablebús, el Tren Ligero y la mejora de las rutas que conectan con el Estadio Ciudad Universitaria, sede de varios partidos de futbol.
La creación de la ciclovía de alrededor de 11 kilómetros sobre Calzada de Tlalpan tiene el propósito de facilitar un tránsito más eficiente para los usuarios. Estas obras forman parte de una estrategia de inversión que busca generar beneficios duraderos para la sociedad. Además, se espera que los ingresos provenientes de las visitas ayuden a atender distintas necesidades urbanas.
En términos estadísticos e históricos la mayoría de los países que han sido anfitriones han invertido de manera desproporcionada en diferentes rubros, entre ellos espacios para el desarrollo de actividades, mismos que después son abandonados o destruidos impactando en la economía y con costos de recuperación a largo plazo. En este territorio se buscó un mecanismo de inversión en espacios que garantizan la calidad de vida posterior al encuentro.
El diputado agregó que la FIFA y los patrocinadores también se beneficiarán de forma amplia, los 13 partidos que se realizarán en un país como este que se caracteriza por su calidez, ambiente, oferta culinaria, fiesta y diversión, son una mezcla propicia para culminar con éxito las actividades desde lo privado y los social.
En la sesión, el Comisionado abrió la oportunidad de debatir con los presentes sobre las implicaciones que tiene este tipo de actos, porque no solo se trata de la derrama económica que puede generar, sino los gastos y modificaciones espaciales, porque, argumentó, no todo es positivo y ante las situaciones heredadas lo más viable es buscar alternativas políticas para encontrar más beneficios que desventajas.
El encuentro se llevó a cabo en la Sala Quetzalcalli y fue organizado por la coordinación en Ciencia Política de la Unidad Iztapalapa, la mesa se integró por André Marín Loa y Carlos Roberto Conrado, alumnos de la Licenciatura en Ciencia Política, quienes participaron y enfatizaron la importancia que tiene reflexionar desde un punto crítico las implicaciones políticas, sociales, económicas y culturales que tiene una celebración de tal magnitud.
Mundial 2026: retos urbanos en México
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