La vicepresidenta del Comité Ejecutivo de Grupo Salinas reflexionó en la Cumbre Internacional de Jóvenes Líderes sobre la construcción de nuestro destino con base en el propio esfuerzo.
La Cumbre Internacional de Jóvenes Líderes 2026, organizada por la Universidad Anáhuac, se posicionó como un espacio de diálogo donde especialistas y estudiantes compartieron sus reflexiones e historias de vida sobre liderazgo, innovación, emprendimiento y desarrollo social con un objetivo claro: demostrar que todos son capaces de construir su propio destino a través del esfuerzo, la disciplina y el desarrollo de sus talentos.
Ahí Ninfa Salinas Sada, vicepresidenta del Comité Ejecutivo de Grupo Salinas, tuvo una participación destacada al ofrecer una conferencia sobre la importancia de reconocer las cualidades únicas de cada persona y apreciar aquello que tienen que aportar al mundo, precisamente a partir de sus diferencias.
Leandro Viotto, presidente del evento, destacó a su vez al inaugurar la cumbre la importancia de la meritocracia para el progreso de las sociedades: “El mundo demuestra que las sociedades avanzan cuando las personas saben que el esfuerzo tiene recompensas”, puntualizó.
Así, bajo la premisa de que el esfuerzo es el único motor real del progreso, los ponentes resaltaron que el éxito poco o nada tiene que ver con la suerte y sí mucho con la capacidad individual de solucionar problemas que generen valor en la sociedad.
Personas valientes
Hoy vivimos un contexto donde “hay una narrativa que indica que la gente no puede, que necesita ayuda, un apoyito, que la apapachen y que alguien más se haga responsable”, advirtió Ninfa Salinas, y ese razonamiento “te roba tu independencia” e impide que puedas sacar lo mejor de ti.
“Pretender que todos seamos iguales es absurdo”, añadió la vicepresidenta del Comité Ejecutivo de Grupo Salinas, y señaló que aun cuando el concepto de igualdad “en este momento está por todos lados” y suena “a primera vista muy bien y muy romántico”, en realidad pasa por alto lo mejor del ser humano: que somos distintos y que los grandes descubrimientos de la humanidad han surgido “de aquellas personas que se atreven a destacar de la masa”.
La diferencia que hay entre las personas, esa mezcla entre “lo que piensas, lo que sientes y de vivir tu entorno, es justamente lo que propicia que surjan talentos”, añadió Salinas Sada.
Tal singularidad, dijo, es algo a cultivar porque “la intensidad en la que se manifiesta un talento u otro, no se repite”, y es eso lo que hace a cada persona única.
Las personas que logran reconocerse distintas, afirmó Ninfa Salinas, tienen el coraje de ser “lo suficientemente valientes para identificar qué es lo que los hace únicos”.
Y es gracias a eso que pueden salir al mundo y “contagiar a otros” de sus talentos, ya sea por su capacidad “de expresar una idea, de sistematizar, de encontrar soluciones, de personalizar, de involucrar a más gente”.
Libertad extraordinaria
Al final de su participación Salinas Sada invitó a la audiencia —muchos de ellos estudiantes— a abrazar su individualidad y a “encontrar sus talentos y verbalizarlos”, pues solo descubriendo “cuál es la personalidad más suya” descubrirán qué es lo que tienen que aportar.
Como ejemplo de esa ardua labor situó el papel del empresario, al que definió como aquel que “es capaz de solucionar un problema que atañe a la sociedad y lo hace tan bien, que la gente está dispuesta a pagar por ese servicio o ese producto, en tanto que llega a mejorar la calidad de vida de los demás”.
Advirtió además que “aquellos que aspiran a tener una posición de responsabilidad, primero tienen que ser responsables consigo mismos”, así como no olvidar que “el ser humano que está autodeterminado, automotivado y que se empuja a dar lo mejor de sí, tiene una libertad extraordinaria para perseguir aquello que quiere”.
Uno de los últimos consejos que dio al auditorio fue cultivar la imaginación, pues esta marca el límite. “Tus sueños marcan el tamaño de lo que es posible. Si te lo imaginas, tal vez puedes. Si no te lo imaginas, estoy segura de que no vas a poder”, puntualizó.
Por ello, resaltó una vez más la importancia de “crecer nuestra capacidad para imaginar” y “empezar a legitimar que las personas aspiren a más, que sueñen a llegar más lejos, que deseen construir”.
Al hacerlo, concluyó, podrán “ir fortaleciendo su persona, conocer sus talentos”. Una cosa que se dice fácil, pero no lo es tanto, pues en ella radica “el entender cuál es la personalidad más tuya que trae y construye valor”. Y es precisamente de eso “de lo que se construye el liderazgo”.

