Ciudad de México, México, 14 de abril. El gobierno de México protestó por el número de ciudadanos mexicanos que han muerto bajo custodia en Estados Unidos, mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado las políticas del presidente estadunidense Donald Trump en múltiples frentes.
Sheinbaum ha actuado de forma cuidadosa con Trump durante más de un año, respondiendo a provocaciones con un tono mesurado y atendiendo las solicitudes de Estados Unidos para endurecer las acciones contra los cárteles criminales más que sus predecesores, en un esfuerzo por contrarrestar amenazas de aranceles y de acción militar estadounidense contra las bandas.
Pero tras el aumento de muertes de ciudadanos mexicanos bajo custodia de agentes de inmigración y la decisión del gobierno de Trump de imponer un bloqueo energético a Cuba —un aliado clave de México—, Sheinbaum ha adoptado una postura más dura.
"Se apreció cierta elevación en el tono de la presidenta", comentó Palmira Tapia, analista del Centro de Investigación y Docencia Económicas. "Hubo un cambio, que es más vocal la presidenta".
Muertes bajo custodia del ICE
La crítica más reciente de Sheinbaum se produjo este martes, un día después de que el ciudadano mexicano Alejandro Cabrera Clemente, de 49 años, muriera en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Luisiana, la decimoquinta muerte de un ciudadano mexicano bajo custodia en Estados Unidos en poco más de un año.
El gobierno de México calificó rápidamente las muertes de inaceptables y señaló que los centros de detención del ICE son "incompatibles con estándares de derechos humanos, y protección de la vida de las personas".
A la mañana siguiente, durante una conferencia de prensa, Sheinbaum señaló que solicitó investigaciones sobre las muertes de los 15 migrantes, pero no ha recibido respuesta, y ordenó a los cónsules mexicanos que visiten los centros de detención a diario.
"Vamos a defender a los mexicanos en todas las instancias", afirmó Sheinbaum, y agregó que "hay muchos mexicanos que su único delito es no tener papeles".
Su gobierno ya había dicho que presentaría un escrito legal en apoyo a una demanda de detenidos por las malas condiciones en los centros de detención y que plantearía las muertes de personas bajo custodia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El martes, añadió que su gobierno también consideraba la posibilidad de acudir a las Naciones Unidas.
Las medidas del gobierno de Sheinbaum se suman al creciente rechazo en Estados Unidos a la aplicación de las políticas migratorias de Trump. Cerca de 6 de cada 10 adultos en Estados Unidos dicen que el mandatario "ha ido demasiado lejos" al enviar agentes federales de inmigración a ciudades estadounidenses, según una encuesta AP-NORC de febrero.
"El creciente descontento en torno a las actividades del ICE en Estados Unidos crea una plataforma más cómoda para que integrantes del gobierno mexicano expresen preocupaciones sobre el destino de los ciudadanos mexicanos", señaló Carin Zissis, directora interina en Washington del Consejo de las Américas.
"Cabeza fría"
Sheinbaum ha mantenido lo que ha descrito como "cabeza fría" ante las provocaciones de Trump, quien ha ejercido más presión sobre América Latina que cualquier líder estadounidense en décadas. En apenas unos meses, el gobierno del republicano depuso al presidente de Venezuela, impuso un bloqueo petrolero a Cuba y amenazó con una intervención militar contra los cárteles mexicanos.
La mandataria mexicana debe equilibrar el mantenimiento de una relación sólida con Trump mientras subraya repetidamente la soberanía de México para satisfacer a su propia base. Sus mesuradas respuestas se asemejan más a las de una abogada que a las de la jefa del movimiento político populista más poderoso de México.
Su gobierno ha actuado con mayor dureza contra los cárteles que su predecesor y envió a decenas de integrantes de cárteles a Estados Unidos. Mientras tanto, funcionarios mexicanos de economía han viajado constantemente a Washington para reforzar las relaciones de cara a las renegociaciones del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá, o T-MEC.
Aunque Trump ha lanzado pullas públicas contra Sheinbaum —en un momento dado, sugirió que los cárteles tienen mayor control sobre México que su gobierno—, también ha señalado periódicamente que su relación es cordial.
"Ella es realmente una buena persona, me cae muy bien", dijo el mes pasado, antes de imitar a la líder mexicana con una voz aguda

