Ciudad de México, a 19 de febrero. La diputada de Movimiento Ciudadano, y Coordinadora Nacional de Voceros, Laura Ballesteros, sostuvo que la salida de Marx Arriaga exige la revisión integral de la política educativa federal de la 4T, al considerar que su gestión dejó “una grave deuda educativa con la niñez y la juventud del país”.
La legisladora cuestionó la conducción de la política educativa en los últimos años, particularmente la implementación de la Nueva Escuela Mexicana y la distribución de nuevos libros de texto gratuitos. A su juicio, la educación fue politizada e ideologizada desde el Estado, mientras los problemas estructurales de las escuelas permanecieron sin atender.
“Adiós, Marx Arriaga, y qué bueno que te vas”, expresó, al señalar que no se puede utilizar la educación como herramienta de control ideológico. Más allá del debate político, subrayó, persisten carencias graves: planteles sin agua ni electricidad, instalaciones en condiciones de riesgo y un rezago educativo que afecta a una cuarta parte de la población.
Ballesteros insistió en que el problema no se limita al contenido de los libros, sino a los resultados. “La calidad educativa no está mejorando”, afirmó, al cuestionar la desaparición de instancias de evaluación y la falta de acceso garantizado a la educación superior para miles de jóvenes.
En ese contexto, recordó que desde 2023 integrantes de Movimiento Ciudadano solicitaron en el Senado la comparecencia de autoridades de la Secretaría de Educación Pública para explicar la situación del rezago educativo y la falta de infraestructura y acompañamiento en los planteles, y la mayoría oficialista no ha querido. “Es inaplazable”, explicó.
Ante la coyuntura actual, la diputada planteó que el debate no debe cerrarse con la salida de Arriaga, sino trasladarse al Congreso para revisar a fondo los resultados de la política educativa. Consideró necesario que se impulse nuevamente la comparecencia de funcionarios de la SEP, incluido su titular, Mario Delgado, para que expliquen el estado del sistema educativo, los alcances reales de la Nueva Escuela Mexicana y las acciones concretas para revertir el rezago en infraestructura y aprendizaje.
“No podemos normalizar que cuatro de cada diez escuelas estén en condiciones precarias, sin agua, electricidad, techo, mientras se prioriza la disputa ideológica”, sostuvo.
Finalmente, Ballesteros enfatizó que la educación debe colocarse por encima de la polarización política. “La educación no puede ser moneda de cambio ni herramienta de control. Es el principal instrumento de movilidad social y construcción de ciudadanía. Ahí es donde debe estar la prioridad del Estado”, concluyó.

