¡VIVE LA SEMANA SANTA EN GUANAJUATO!

“Lo más cercano al paraíso que encontrarás”.

Guanajuato
Nacional
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Encuentra fe y tradición… pero también naturaleza, aventura y bandidos insurgentes.     

La primavera llegó y con ella la Semana Santa. ¡Qué mejor pretexto para tomar la carretera a Guanajuato y vivir las Pascuas lejos del caos citadino!

A pocas horas de la capital del estado, en el municipio de Santa Purísima del Rincón, podrás ser partícipe de la representación de teatro de calle más grande del mundo: la Judea.

Se trata de una opción ideal si no quieres dejar de lado el carácter religioso de las fechas, pero deseas agregarle un toque festivo y familiar.

Algo teatral

Esta colorida tradición personifica la persecución, aprehensión y muerte de Judas en la horca —una ligera variación del texto bíblico— por haber traicionado a Jesucristo.

En la representación se involucran más de 300 personajes en escena, entre los que destacan los judíos, los fariseos, los soldados romanos y, por supuesto, los personajes principales de este teatro: Judas Blanco, Judas Negro, Malco, el Diablo mayor, el Diablo menor, el Tiempo, el Ranchero y la Risueña, quienes portan divertidas máscaras, que son talladas en madera de colorín por artesanos de Purísima del Rincón.

La costumbre, que en 2026 cumple 153 años, fue implementada y dirigida hasta sus últimos días por el pintor Hermenegildo Bustos para darle vida al viacrucis de un modo más bien satírico.

Actualmente es una de las tradiciones más arraigadas y esperadas por locales y visitantes, llegando a reunir hasta 60 mil personas.

Todo comienza desde el miércoles, con Judas paseando soberbio en una túnica blanca, y continúa el jueves por la noche, cuando tiene lugar el icónico “beso de Judas”, el momento previo en que Jesús es entregado al enemigo.

Finalmente, la escena más esperada tiene lugar el viernes alrededor de las 15:00 horas: Judas corre por las calles principales del pueblo, arrepentido y delirante, mostrándole al público las monedas que recibió a cambio de entregar a Jesús, mientras a su alrededor hay hombres con máscaras, representando los pecados y el remordimiento que sintió, para posteriormente encaminarse hacia su final en la horca al ritmo de tambores y flautas.

Pero no todo es tan trágico: durante esta fiesta el pueblo se llena de vida, gente y música.

Además, puedes visitar el Museo Hermenegildo Bustos, donde no solo podrás observar las máscaras originales que utilizaban en la Judea hace más de 100 años, talladas por el artista que la creó, sino admirar también el talento del pintor, reconocido por sus retratos y cuya atención al detalle —en sus obras se observan las incipientes arrugas, los lunares más desapercibidos y hasta al propio Bustos reflejado en las pupilas de sus modelos— lo posicionó como uno de los mejores del siglo XIX.

No te olvides de visitar la Parroquia de la Purísima Concepción. Y si te da hambre, el Mercado Manuel G. Aranda es un imperdible. Ahí podrás degustar las tradicionales enchiladas de cecina, las gorditas de harina y los clásicos chocomiles.

Como en cuento de hadas

Pero si quieres algo más tranquilo, cerca de Purísima del Rincón, a menos de 20 kilómetros del municipio de Manuel Doblado, se esconde Las Musas, una belleza natural que en esta época de Semana Santa es lo más cercano al paraíso que encontrarás: el cristalino Río Colorado y más de tres mil hectáreas repletas de altos sauces, pinos, ahuehuetes, fresnos y sabinos, cuyas raíces y frondas forman extraordinarios patrones que se reflejan en las aguas.

Según el cronista del municipio, Miguel González Murillo, el lugar lleva ese nombre porque las hijas del adinerado dueño de la Hacienda de Atotonilquillo, localizada a unos 15 minutos de ahí, iban a bañarse al río.

Pero no llegaban solas: debido a su hermosura, su padre mandaba circular toda el área de sirvientes y empleados para que nadie pudiera acercarse a ellas.

“Fue tal el morbo que despertó en la población, que le empezaron a llamar así, Las Musas”, asegura.

El sitio, que parece sacado de algún bosque encantado medieval y que es Área Natural Protegida (ANP) desde 2002, es ideal para practicar senderismo, hacer un pícnic familiar, acampar, tomar fotografías, descansar bajo la sombra de un árbol y/o avistar aves.

Apenas llegues, el silencio solo es interrumpido por el repiquetear de los pájaros carpinteros y el canto de otros, como el pato triguero y el avetoro norteño, especies que habitan la región.

Por el lugar rondan además colibríes, aguilillas colas blancas, garcitas verdes y, si corres con suerte, podrás observar hasta coyotes o zorros en su hábitat natural.

Según datos del municipio, Las Musas cuenta con más de 148 especies, de las que 14 son reptiles, 26 mamíferos y 102 aves.

Si eres más atrevido, a kilómetro y medio de la entrada está un acueducto —todavía funcional— que durante el siglo XIX llevaba el agua del río a la Hacienda de Atotonilquillo y que hoy es una parada obligada para admirar su belleza desde las alturas y tomar algunas fotografías.

Durante la Semana Santa, en el Centro de Atención a Visitantes ubicado en la entrada del lugar, habrá locales de comida tradicional, como pan de trigo, frijoles, y gorditas; venta de artesanías; productos medicinales y varios espacios con mesas, asadores y sillas para disfrutar de tus alimentos.

¡También historia!

Si lo que buscas es adrenalina y tienes ganas de cruzar caminos escarpados, escalar montañas y sumergirte en manantiales, el Cañón de la Garita es para ti.

Enclavada en la imponente Sierra de Pénjamo, en el municipio de Cuerámaro, esta belleza natural —que ahora es destino ecoturístico— fue desde tiempos prehispánicos un escondite y lugar de afrontas durante la guerra de Independencia.

Los primeros en darle ese uso, además de espacio de recreo y descanso, fueron los soldados purépechas al defender desde ahí la entrada al reino de Michoacán. Y años después, luego del famoso grito del cura Hidalgo, funcionó como uno de los cuarteles del ejército insurgente, siendo incluso el escenario del fusilamiento de Francisco Javier Mina.

Entre acantilados y paredes rocosas llenas de historias y energía antigua podrás practicar rappel, recorrer barrancos, lanzarte de una tirolesa, explorar senderos ocultos y zambullirte en pozas de agua cristalina.

El lugar es ideal tanto para los amantes de los deportes extremos, como para familias y amigos que simplemente buscan despejarse de la rutina.

Uno de sus mayores atractivos es el río que desciende desde los cerros en forma de cascada y cuyas aguas claras, en la parte más baja, alimentan uno de los manantiales donde podrás nadar. Para llegar a él deberás cruzar riachuelos, arroyos y zonas que invitan a contemplar y sobrecogerse ante la majestuosidad de la naturaleza.

Y si además de ser un amante de lo extremo estás interesado en conocer la historia del lugar, puedes visitar la Cueva del Padre Torres, que fue la fortaleza del insurgente michoacano al momento de enfrentarse a los realistas.

Ahí oficiaba misa, se escondía de los enemigos y, cuenta la leyenda, ocultó un tesoro repleto de tablones de oro y plata mientras huía con algunos de sus hombres para no ser exterminado por los españoles en 1917.

En tiempos recientes la cueva se ha vuelto una vez más un escondite, pero ahora de miles de murciélagos. De modo que si llegas a la hora adecuada podrás verlos salir a toda velocidad al amanecer u observar su regreso al atardecer.

Se estima que hasta antes de 2012 había entre tres y cinco millones de ejemplares. En tu visita, no olvides llevar calzado cómodo y prepárate para mojarte un poco.

¿Sigues aquí? ¡Qué estás esperando para empacar tus cosas y visitar Guanajuato!

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