Ciudad de México, a 18 de enero. El crecimiento exponencial de motocicletas y vehículos particulares desplaza paulatinamente al transporte público, lo que provoca un aumento de la congestión vial, que se ha convertido en un problema estructural de desarrollo urbano, señala el diagnóstico que asociaciones civiles, empresas, organizaciones del transporte, académicos y especialistas, entregaron al Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva y representantes del Congreso local que participaron en el Primer Foro de Transporte Público y Movilidad, para elaborar el Plan General de Desarrollo, que servirá como hoja de ruta durante los próximos 20 años.
El documento, denominado Ejes para la Movilidad, considera que el uso del transporte privado se incrementa de manera acelerada, pues actualmente en la Ciudad de México (CDMX) hay alrededor de 6.4 millones de vehículos de motor en circulación —autos, camiones y motocicletas—, que equivalen a un vehículo por cada 1.4 capitalinos, lo cual, sumado con los automotores del Estado de México, concentra casi 30% de todos los vehículos registrados en el país.
No obstante, los especialistas señalan que los vehículos privados sólo realizan 7.3 millones, de los 34.6 millones de viajes diarios en la CDMX, de los cuales 15.5 millones se llevan a cabo en transporte público, y de ellos 11.5 millones en unidades concesionadas, como microbuses, vagonetas y autobuses operados por hombres camión y empresas del sector, lo que muestra el peso real de este servicio en la movilidad cotidiana.
Al analizar el fenómeno de la congestión vial, el estudio indica que impacta la productividad, salud pública, competitividad económica y calidad de vida, pues los capitalinos pierden más de 150 horas al año atrapados en el tránsito, lo que se traduce en estrés, desgaste físico y pérdida de oportunidades.
Añade que el crecimiento del automóvil y de la motocicleta no es casualidad, sino la consecuencia de décadas de organizar la movilidad alrededor del coche, mientras el transporte público no ha logrado consolidarse como la opción más confiable, integrada y prioritaria.
En su análisis, los especialistas consideran que la movilidad no se resuelve con decisiones aisladas ni acciones parciales que solo atacan síntomas, pero no el problema de fondo, como una obra, una ruta o una regulación que no dialoga con la realidad, sino con instituciones fuertes, técnicas y coordinadas.
En la actualidad, agrega el estudio, la ciudad se integra con competencias fragmentadas, decisiones desarticuladas y responsabilidades poco claras, cuyo costo ha sido alto para la ciudad y el transportista, por lo cual es indispensable contar con autoridades de movilidad que no solo regulen, sino que planeen, coordinen, evalúen y piensen los sistemas desde la experiencia de los usuarios y desde la realidad financiera de los operadores.
En su conclusión, los especialistas consideran que el modelo que pauperizó al transporte no nació pobre, sino que se empobreció con decisiones fragmentadas, ausencia de acompañamiento, falta de certidumbre y modelos de negocio que descargaron todo el riesgo en el hombre camión.
Ese modelo de pauperización debe ser enfrentado con una política integral que incluya acompañamiento técnico, financiero y regulatorio, no solo exigencias y sanciones.
El documento fue preparado por integrantes de asociaciones civiles, empresas, organizaciones del transporte, rutas, consultores, académicos y especialistas, cuyas propuestas servirán para integrar el Eje XVII de Movilidad sustentable, articulada y accesible del proyecto de Plan General de Desarrollo 2025-2045.

