La desinformación necesita un cómplice afirma experto de la UNAM

Los datos falsos se pueden denominar “infoxicación”

UNAM infoxicaion.png
UNAM
| Actualizado 🕑 12:25
Nacional
Share

A diario circulan en las plataformas digitales noticias falsas o fake news a las que somos vulnerables; es una maquinaria que no está diseñada para guiar el intelecto, pero sí para afectar nuestras emociones, alertó el jefe del Departamento de Selección y Adquisición Bibliográfica de la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información (DGBSDI) de la UNAM, Héctor Eduardo García Meléndez.
En su conferencia “Cuidado con las noticias falsas y la desinformación: cuestiona, verifica y DCIDE”, el también docente de la licenciatura en Bibliotecología y Estudios de la Información en su modalidad a distancia, indicó que numerosas personas creen en ese contenido.
Durante la sesión -moderada por César Saavedra Alamillas, integrante del Programa de Desarrollo de Competencias Informativas Digitales y Ética (DCIDE) de la DGBSDI-Biblioteca Central- dijo que esas plataformas son herramientas clave para la comunicación, entretenimiento, búsqueda de datos y comercio; se caracterizan por la inmediatez y el intercambio masivo de materiales.
Dentro de ellas hay “ecosistemas de la desinformación”, es decir, ambientes vivos y complejos en evolución. Hasta hace unos años consumíamos información a través de las bibliotecas, otra nos llegaba por medio de los noticieros de radio y televisión, o los diarios; en la actualidad la recibimos a gran escala a través de las redes sociodigitales, algo que podemos denominar “infoxicación”.
México, enfatizó, es uno de los países que se caracteriza por la diversidad de fuentes de información y las personas tienen la cultura de allegarse de esta de diversas maneras, en particular a través del teléfono móvil, que podría generar una “intoxicación de información digital”; o sea, una sobrecarga o exceso que satura la capacidad humana para procesarla.
A decir de García Meléndez, debemos tener en cuenta que los contenidos son “un poco alterados, más espectaculares”; pueden diseñarse a la medida de lo que queremos, esas son algunas características de la “infoxicación”, las cuales podrían perjudicarnos emocionalmente a través de estrés, ciertas disociaciones, trastornos del sueño, falta de concentración o de análisis crítico de los datos.
De acuerdo con García Meléndez, la desinformación no funciona sin un cómplice, que solemos ser nosotros mismos. Podemos pensar que somos imparciales y actuar como juez. Buscamos cualquier cosa para probar que se equivocó, esto se llama razonamiento motivado. No obstante, cuando vemos que nuestras creencias pueden ser sujetas a crítica, el cerebro activará cierta defensa, a veces no buscamos información, sino cierta validación.
Resaltó que en internet ocurre con frecuencia la “ceguera intencional o indiferencia premeditada”, fenómeno mediante el cual las personas usuarias deciden ignorar o no investigar información que está a su alcance. A pesar de tener sospechas de que algo no está bien, decidimos ser “ciegos selectivos”.

×