¿Por qué es necesaria la inversión desde la niñez?

La Condusef advierte que la educación financiera no se limita al ahorro, también incluye conceptos como inversión, crédito y patrimonio

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Especial
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CDMX. 24 de abril de 2026. En México hay alrededor de 38.5 millones de niñas y niños, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO) 2025. Esta magnitud se mantiene consistente con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2023 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que registró más de 36 millones de personas de 0 a 17 años, equivalentes al 28% de la población.

A pesar de este peso demográfico de dicho sector, la educación financiera infantil continúa centrada en un solo tema. los hogares. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) advierte que la cultura económica no se limita al ahorro, también incluye conceptos como inversión, crédito y patrimonio. Esto implica que el aprendizaje desde la infancia debe incorporar, de forma gradual, herramientas que permitan no solo administrar el dinero, sino entender cómo puede crecer con el tiempo.

BBVA México señala que aprender sobre el uso del dinero desde pequeños contribuye al desarrollo de habilidades para tomar decisiones económicas más informadas y fomenta una relación más consciente con los recursos. En este proceso, la inversión puede entenderse como una extensión natural del aprendizaje, no como un concepto exclusivo para adultos.

En México ya existen alternativas que permiten acercar a los menores a estos conceptos. Cetesdirecto, plataforma del Gobierno de México, cuenta con esquemas que permiten invertir en instrumentos gubernamentales con acompañamiento de un adulto. Esto facilita un primer acercamiento al funcionamiento del dinero a lo largo del tiempo.

A esto se suma que, en México, la participación en instrumentos de inversión aún es limitada. Información de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) detalla que solo alrededor del 3% de la población adulta invierte en fondos de inversión. Otras estimaciones apuntan que menos del 1% de los mexicanos participa en instrumentos financieros formales. Este nivel de adopción refleja que el contacto con la inversión suele ocurrir tarde, cuando gran parte de los hábitos financieros ya está formada.

El reto no está en enseñar productos complejos, sino en adaptar el aprendizaje a cada etapa. De acuerdo con la plataforma de salud financiera Zenfi, la formación en estos temas debe evolucionar conforme crecen los niños. Primero, es necesario que comprendan el valor del dinero; después, pueden incorporar conceptos como presupuesto, decisiones de consumo y, más adelante, nociones básicas de inversión en la adolescencia.

Para lograrlo, recomienda integrar la enseñanza a la vida cotidiana con prácticas como:

·         Explicar la diferencia entre necesidades y deseos en situaciones reales, como decidir entre una compra inmediata o destinar ese dinero a una meta mayor.
·         Fomentar el ahorro con objetivos concretos, por ejemplo, reunir dinero para un artículo específico en un plazo definido.

·         Involucrar a los pequeños en decisiones de compra, como comparar precios o evaluar opciones antes de elegir.
·         Introducir el concepto de inversión con ejemplos simples, al explicar que el dinero puede crecer con el tiempo si se utiliza de forma estratégica.
·         Apoyarse en materiales diseñados para su edad, como los libros “¡El dinero no cae del cielo!”, de Emmanuel Trédez, “Finanzas para niños y adolescentes: Cómo hacer, ahorrar, gastar e invertir tu dinero”, de Alejandra P. Rodríguez, “Invierte como Warren Buffett”, de Andrew Bernstein, entre otros.

Este tipo de prácticas refuerza lo que señala la CONDUSEF sobre el papel del entorno familiar en la formación de hábitos relacionados con el dinero. Las decisiones que los niños observan en casa influyen directamente en la forma en la que gestionarán sus recursos en el futuro, por lo que integrar estas conversaciones desde edades tempranas puede marcar una diferencia en su desarrollo.

Por ello, en el marco del Día del Niño y la Niña, la conversación sobre este tema debe ampliarse. El ahorro sigue siendo un punto de partida, pero resulta insuficiente frente a un panorama económico más complejo.

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