Las comisiones unidas de Preservación del Medio Ambiente, Protección Ecológica y Cambio Climático y Administración Pública, en la Asamblea Legislativa del DF (ALDF), aprobaron un dictamen en el que se hace un llamado al gobierno capitalino para renovar el parque vehicular de transporte público por unidades híbridas o eléctricas con el fin de disminuir las emisiones móviles, las cuales representan el mayor porcentaje de emisiones totales de gases de efecto invernadero en la Ciudad de México en detrimento de la salud de los capitalinos.
Así lo dio a conocer su presidente Xavier López Adame, quien señaló en entrevista que con insistencia se ha propuesto al gobierno de la Ciudad de México utilizar autobuses híbridos o eléctricos, los cuales generan entre 20 o 35% menos partículas contaminantes en comparación con los automotores convencionales.
Sin embargo, dijo que “nuestra propuesta no ha sido relevante para la administración actual, pues recientemente el gobierno capitalino decretó la primera convocatoria de Licitación Pública Internacional Abierta Presencial RTP/LPIF/001/2015 para la adquisición de 191 autobuses nuevos sencillos con motor a diésel, y otra para adquirir 148 autobuses diésel Euro V.
En este sentido, López Adame reiteró que el uso de autobuses híbridos o eléctricos mejora la calidad del aire y por lo tanto aminora los riesgos a la salud de las personas, y en especial de nuestros niños.
“Está comprobado que la materia particulada (PM10) se conoce comúnmente como partículas gruesas y contiene polvo proveniente de los caminos y las industrias, así como partículas generadas por la combustión, su principal exposición es cerca del suelo, y afecta de manera más aguda a los menores, genera en ellos dificultad para respirar, inflamación pulmonar, hiperreactividad bronquial y secreciones nasales, entre otros padecimientos”, precisó.
En cuanto a costos, el legislador ecologista señaló que un autobús híbrido cuesta 45% más que uno de diésel convencional; sin embargo, aclaró que la recuperación de la inversión es de alrededor de cinco años, ya que el costo adicional se compensa con el ahorro de no adquirir combustible en dicho lapso, además el mantenimiento de autobuses de esa tecnología es menor.