Desde 1950 se declaró al 10 de diciembre como Día Internacional de los Derechos Humanos
Foto: Garloon
09 diciembre, 2014
Redacción
Bienestar

10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos

El tema es asignatura pendiente en el mundo; todavía hay violaciones a las garantías individuales.

Por Ricardo Pérez Valencia

Desde 1950 se declaró al 10 de diciembre como Día Internacional de los Derechos Humanos para conmemorar el aniversario de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 1948.

Con el transcurso de los años se ha desarrollado une serie de instrumentos y mecanismos para hacer frente a las violaciones de los derechos individuales de las personas.

Asimismo se ha producido incluso una proliferación de tratados en la materia: según expertos, existen hasta la fecha más de 60 instrumentos internacionales de carácter universal y un sinnúmero más de carácter regional que abarcan múltiples aspectos y temáticas relacionadas, como derechos políticos y civiles, económicos, sociales y culturales.

Realidad mundial

Casi todos los países del mundo han firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero eso no implica que los derechos se respeten de verdad en todas partes.

Hay muchos lugares donde las personas no pueden expresarse con libertad, ni practicar su religión ni tener un juicio justo ni confiar en su seguridad.

Se puede decir que en materia de derechos humanos aún falta mucho por hacer, pues así como los tratados las violaciones se multiplican en todo el mundo y la universalidad de tales derechos no se ha hecho realidad.

De este modo las discriminaciones por raza o contra la mujer, los niños y los trabajadores migratorios, así como la tortura, desapariciones forzadas, pena de muerte, hambre, esclavitud, genocidio y una serie de etcéteras parecen convertirse en el pan nuestro de cada día.

El representante en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Javier Hernández Valencia, indica que al igual que en el resto del mundo, en México existen una serie de herramientas derivadas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos como eje rector.

—¿Cómo se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos?

—Muchos, lamentablemente, con mucha tristeza, con mucho dolor y con muchos recuerdos de seres queridos que no nos acompañan ya. O incluso de seres queridos que han vivido experiencias de violación de sus derechos tales que los han dejado lastimados por tortura, por violencia sexual y obviamente de género, por la discriminación y la falta de acceso a servicios, por carencia de dignidad en el trabajo, en la educación, en la salud.

 Educación y cultura

Desde una trinchera cultural Iván Quecha Reyna, activista y miembro de Cinespacio24, institución dedicada el cine, dice a Vértigo que una sociedad informada es una sociedad democrática “y entre más información tengas vas a poder actuar de una forma más respetuosa, inteligente y, sobre todo, más contundente a la hora de emitir un juicio”.

Respecto de la conmemoración de este día 10, el recientemente nombrado titular del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), el jordano Zeid Ra’ad al-Hussein, señala que “el poder de la Declaración Universal es el poder de las ideas para cambiar el mundo. Nos dice que los derechos humanos son esenciales e indivisibles 365 días al año. Cada día es el día de los derechos humanos: un día en el que trabajamos para garantizar que todas las personas puedan obtener igualdad, dignidad y libertad”.

Esto solo podrá lograrse, puntualiza, “si todos los niños y niñas reciben una educación con un fuerte componente universal de los derechos humanos. Los niños y las niñas necesitan saber lo que son la intolerancia y el chauvinismo, y que la obediencia ciega puede ser peligrosa cuando se utiliza para fines nefastos por parte de figuras de autoridad”.

Así, pues, la batalla por el respeto a los derechos humanos no ha terminado ni debe terminar. Por el contrario, debe convertirse en una lucha de todos los días, constante y permanente.

Queda mucho por hacer. Se debe seguir luchando para poder vivir en paz, en un mundo en el que se respete la dignidad humana y los derechos humanos sean una realidad cotidiana.