Si se aprobara la reforma migratoria en Estados Unidos, y si los más de 11 millones de indocumentados que viven en el país tuvieran en algún momento el derecho a votar, significaría una ganancia de votos principalmente para el partido demócrata.
Sin embargo, sólo en dos estados tendrían la victoria asegurada: Arizona y Carolina del Norte.
De acuerdo a datos del Pew Hispanic Center, el 31% de los migrantes indocumentados en el país se identifican con el partido demócrata, mientras que sólo 4% lo hace con el republicano.
Mientras tanto existe un 23% que no se identifica con un partido, pero votaría por un candidato demócrata, y 15% que tampoco se identifica pero que daría su voto a un republicano.
En total son el 54% de los migrantes en Estados Unidos los que votarían por candidatos demócratas, mientras que 19% se inclinarían por republicanos y un 27% afirma que por ninguno de los dos.
Tomando en cuenta los resultados de las elecciones presidenciales del 2012, y sumando la cantidad de migrantes por estado que darían su voto a los demócratas (el 54% de los migrantes indocumentados) al margen de votos en aquellos estados donde Mitt Romney venció a Barack Obama, obtenemos que en sólo dos entidades los resultados electorales serían diferentes.
En Arizona, el estado donde se aprobó la mal vista ley SB1070, Romney venció a Obama con 208,422 votos. De haber contado con los 216,000 votos de migrantes dispuestos a dar su voto a un demócrata la victoria habría sido de Obama.
En Carolina del Norte, mientras, los posibles votos de migrantes para demócratas serían 175,500, mientras que el margen con el que Romney ganó a Obama fue de solo 92,004 votos.
Tomando en cuenta que la población migrante indocumentada en Estados Unidos sólo representa el 3.7% de toda la población, y que aún aprobándose la reforma migratoria no se tendría ni la certeza de que todos los migrantes serían elegibles a legalización ni de que todos los legalizados votarían por demócratas, en realidad el panorama electoral no tendría un gran cambio.
La preferencia de los migrantes, y los votantes latinos, por el partido demócrata tiene que ver con la abierta oposición de los republicanos a la reforma migratoria y a la migración en general.
De acuerdo a analistas y actores políticos estadunidenses, el partido republicano podría ganarse al electorado latino si cambiara su discurso, pues una parte del sector hispano tiene características a las que podría apelar el partido, como un fuerte catolicismo y la vocación comerciante.