Lunes 18 de noviembre de 2019
Bienestar

PROBLEMAS DIGESTIVOS Y ABUSO DE ANTIÁCIDOS: MALES COTIDIANOS

Foto: Especial
2019-09-03 13:05:41 por Lorena Ríos
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En México hasta 50% de la población adulta presenta problemas de hiperacidez, reflujo o gastritis derivados del abuso en el consumo de alimentos picosos, irritantes y grasos por lo menos una vez al mes, mientras que otro 12 y hasta 20% presenta molestias una vez a la semana y 2% todos los días.

Para aliviar las molestias se recurre a los antiácidos pero se debe cuidar su aplicación porque dichos medicamentos pueden evitar la absorción de nutrientes, vitaminas y otros fármacos en el estómago, los intestinos y en la sangre: se debe saber cuándo y en qué condiciones se pueden tomar, advierten especialistas.

La gastronomía nacional es rica en la combinación de chiles, condimentos, especias, grasas y ácidos con lo que se elaboran cientos de platillos, los cuales se consumen por lo regular acompañados de bebidas gaseosas, o con alcohol, elementos que irritan el sistema digestivo.

“Cuando las personas los consumen frecuentemente entonces se incrementan los riesgos de presentar reflujo gastroesofágico (ERGE), incluso entre niños y adolescentes”, advierte José Antonio Chávez Barrera, secretario de la Asociación Mexicana de Gastroenterología (AMG).

“El tratamiento de este mal puede ser conservador, eliminando irritantes y grasas en la dieta; farmacológico, con productos antiácidos de libre venta; o ético (con receta), y quirúrgico, en los casos más avanzados. En caso de que no se atienda en forma adecuada puede incluso evolucionar a lesiones precancerígenas”, menciona el especialista.

Otra de las molestias constantes en la zona estomacal es la dispepsia funcional, la cual se caracteriza por presentar náuseas, pesadez, dolor, ardor y flatulencia después de consumir alimentos. “Una persona con dispepsia funcional puede sentir lo mismo que un paciente con úlceras pépticas. La diferencia es que esta última implica la existencia de llagas abiertas en el conducto digestivo y el primer síntoma es indigestión recurrente o dolor de estómago sin ninguna causa obvia”, detalla Robert Kraichely, gastroenterólogo de Mayo Clinic.

Los signos y los síntomas comunes de la dispepsia funcional incluyen sensación de ardor o molestia en la parte superior del abdomen o en la parte inferior del pecho, distensión abdominal, eructos, sensación prematura de llenura al comer y náusea. Aunque no son potencialmente mortales sí alteran mucho la calidad de vida.

El médico probablemente empiece el proceso del diagnóstico con un examen físico. Se podría también hacer análisis de sangre para descartar otras enfermedades como la infección por Helicobacter pylori, que pueden provocar síntomas similares a los de la dispepsia, comenta el especialista.

Uno de los enemigos del estómago difíciles de erradicar es precisamente la bacteria Helicobacter pylori, que infecta a más de 50% de la población mundial y se involucra en el desarrollo de gastritis, úlcera péptica y carcinoma gástrico.En México la prevalencia es de 43% en edades de cinco a nueve años y de 70 a 90% en edad adulta, detalla Leonardo Martínez, especialista en Gastroenterología y Endoscopía.

El especialista explica que “la Helicobacter pylori coloniza el estómago. La infección por esta bacteria ocurre desde la infancia y suele no tener síntomas; por eso es más difícil diagnosticarla. Las complicaciones más graves asociadas con esta bacteria son hemorragia de tubo digestivo por úlcera gástrica o duodenal y cáncer gástrico”.

Actualmente no se dispone de una vacuna ya que no se conoce la fuente exacta de la infección pero algunas recomendaciones para evitar o disminuir la probabilidad de contraerla son acudir al médico en caso de presentar síntomas, tomar medidas higiénico/dietéticas y aseo y cuidado de las manos.

Abuso de antiácidos

En México se comen alimentos muy picosos, irritantes y grasos, por lo que es común que la población presente molestias de hiperacidez. Por ello se utilizan en forma cotidiana antiácidos para atender el ardor del estómago, las agruras y el reflujo; sin embargo se debe cuidar su aplicación ya que estos fármacos evitan la absorción de nutrientes, vitaminas y otros medicamentos en el estómago, intestinos y la sangre, por lo que se debe saber cuándo y cómo tomarlos”, expone Gilberto Castañeda Hernández, investigador del Departamento de Farmacología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

El antiácido no cura, sobre todo los del tipo de pastillas masticables, sino que simplemente ofrece una capa protectora, pero muchas veces el estómago sigue produciendo ácido porque identifica un problema y puede ocasionar consecuencias graves como úlceras, hemorragias y, en personas mayores, hasta la muerte. También puede provocar problemas óseos y se ha reportado un cierto riesgo de demencia, pero esto se presenta cuando hay abuso: si se usan bien son medicamentos muy seguros, puntualiza el científico.
“Los antiácidos, como todos los medicamentos, pueden provocar eventos adversos y la probabilidad de tener uno de ellos aumenta con el tiempo de uso; por lo tanto, nunca se debe tomar un antiácido por más de 14 días, excepto cuando se hace por indicación médica, como es el caso de enfermedades como el reflujo gastrointestinal y otras”, dice Castañeda Hernández.
“El problema en México es que muchos medicamentos que necesitan receta se venden sin ella y eso permite la automedicación. En Estados Unidos, Canadá y otros países no se venden estos productos sin receta. En el país, con excepción de antibióticos y sicotrópicos, en la farmacia se vende prácticamente cualquier cosa sin receta”, señala.

El paciente que presenta síntomas digestivos “debe acudir con el médico para recibir atención oportuna para evitar que se destruya la mucosa intestinal, gástrica o duodenal y otras complicaciones como hemorragia del tubo digestivo, que demanda atención de urgencia y hospitalización”, recomienda Marlen Vicente Martínez, jefa del Área de Consulta Externa de Especialidades en la División de Hospitales del IMSS

Finalmente los especialistas coinciden en recomendar a la población evitar la automedicación y acudir a los servicios médicos, donde se les brindará tratamiento personalizado y de acuerdo a las necesidades de cada caso. Las opciones terapéuticas van desde cambios en la dieta alimentaria, uso de antiácidos, antibióticos o la combinación de los mismos, otros fármacos que alteran las terminaciones nerviosas en el estómago e incluso la terapia cognitivo conductual también es una opción como un medio de afrontar los síntomas y reducir el estrés capaz de provocar los trastornos del sistema digestivo.

 

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Lorena Ríos
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