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Sábado 22 de febrero de 2020
Mundo

IRÁN-EU, CUATRO DÉCADAS DE TENSIÓN

Foto: Especial
2020-01-16 14:40:16 por Arturo Moncada
AFP

Si bien la tensión entre Irán y Estados Unidos subió de tono desde junio del año pasado, cuando el gobierno de Washington responsabilizó al de Teherán por un ataque contra barcos petroleros de diversas nacionalidades cerca del Golfo Pérsico y por atacar a uno de sus drones, en la última semana registró una escalada bélica sin precedente que encendió focos rojos en Oriente Medio.

Y es que luego de que Estados Unidos realizó un bombardeo sobre Bagdad para dar muerte al general iraní Qasem Soleimani, considerado el segundo hombre más poderoso de ese país, Irán respondió bombardeando objetivos norteamericanos en Irak, complicando ambos así la ya de por sí frágil relación entre las dos naciones.

Raíz  

La República Islámica de Irán ha estado envuelta desde su establecimiento —en febrero de 1979, tras la revolución liderada por el ayatolá Rojulah Jomeini— por un aura de conflictividad regional e internacional a veces sobredimensionada.

La revolución que derrocó a la monarquía del sha Reza Pahlevi e implantó la República coincidió con otros momentos álgidos de la política internacional, la invasión soviética de Afganistán y la Revolución Sandinista en Nicaragua.

Esto contribuyó a agitar el tablero de la disputa entre los bloques que encabezaban entonces Estados Unidos y la hoy extinta Unión Soviética (URSS), debido a la importancia estratégica y económica de un Irán que en tiempos del sha era un aliado vital de Washington en Oriente Medio.

Fue en ese contexto que el nuevo gobierno iraní, el cual buscaba en principio mantener una posición equidistante entre los dos polos, se encontró de repente sin muchos aliados internacionales, sobre todo tras ocupar la embajada estadunidense en Teherán en noviembre de 1979 y declarar ilegal al partido Tudeh (procomunista), lo que generó la desconfianza tanto de Washington como de Moscú.

Pero las posturas de estos países reflejaban en parte los temores y las percepciones de amenaza que la nueva República representaba: la prédica revolucionaria de Jomeini, el líder espiritual iraní hasta su muerte en junio de 1989, le granjeó a Irán numerosos enemigos declarados; el principal, Estados Unidos, que cortó relaciones diplomáticas luego de que un grupo de estudiantes iraníes tomó su embajada con 66 diplomáticos  y ciudadanos estadunidenses. La toma, conocida como la Crisis de los rehenes, tuvo una duración de 444 días, del 4 de noviembre de 1979 hasta el 20 de enero de 1981.

El doctor en Relaciones Internacionales y profesor investigador de la Universidad del Mar, David Sarquís Ramírez, explica que a partir del triunfo de la revolución en 1979 Irán intentó exportar su movimiento revolucionario y ello generó que Estados Unidos empezara a mover sus piezas para contener la expansión del fundamentalismo chiita de Irán. Así, apoyó a Irak en la guerra contra Irán lanzada por el presidente iraquí Saddam Hussein, quien buscaba aprovechar la fragilidad del nuevo gobierno iraní para reivindicar sus derechos territoriales sobre el estrecho de Shat el Arab, que se habían resuelto en el acuerdo de Argel de 1975 y que Hussein declaró nulo.

No obstante luego de ocho años de un enfrentamiento que dejó más de un millón de muertos no se logró ningún avance sustancial en términos de derrocar o debilitar al régimen iraní y esa situación desestabilizó aún más la precaria situación de Oriente Medio.

Irak quedó debilitado, endeudado y posteriormente Estados Unidos le dio la espalda al no ayudarlo a salir de sus problemas y más tarde incluso acabó invadiendo ese país, provocando una crisis aún mayor en la región.

¿Y eso qué efecto tuvo? Fortaleció a Irán, el cual al parecer fue el ganador de la crisis.

La cuestión es que luego de la invasión estadunidense a Irak, de 2003 a 2004, Irán ha ido fortaleciendo su presencia en la región. Se consolidó el movimiento de Hezbolá, que comenzó en los sesenta a funcionar en Líbano y Siria, y que promueve la causa chii fundamentalista.

Adicionalmente desde principios del milenio los iraníes aceleraron su programa nuclear, como lo hicieron India, Pakistán, Corea del Norte e Israel, argumentando cuestiones de seguridad nacional. Irán señaló que era un programa totalmente pacífico y no para desarrollar armas, pero por otras experiencias ya se sabe en qué pueden terminar dichas declaraciones.

Frente a esa situación durante la administración del presidente Barack Obama se negoció un acuerdo para que Irán abandonara sus planes de armamento nuclear y se levantaran una serie de sanciones contra ese país. El acuerdo, que fue muy arduo, finalmente se firmó en 2015. Pero en 2018 el presidente Donald Trump lo tiró por la borda al anunciar la salida de Estados Unidos del tratado y además impuso nuevas sanciones al país árabe con el argumento de que el convenio “no trajo calma, no trajo paz y nunca lo hará”.

Escalada

El pasado viernes 3 de enero el general Qasem Soleimani, líder de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, murió en un bombardeo de Estados Unidos contra un convoy en el aeropuerto de Bagdad. En el ataque al menos seis personas más perdieron la vida, entre ellos el número dos de ese grupo, Abu Mehdi al-Muhandi. 

Se trató del golpe más duro de Washington contra un líder iraní.

La ofensiva se realizó tres días después de que una milicia en apariencia apoyada por Irán lanzó varios misiles que mataron a un contratista estadunidense en Irak y luego de que manifestantes proiraníes atacaron la embajada estadunidense en la protegida Zona Verde de Bagdad.

Soleimani encabezaba desde 1998 la unidad de élite Quds, que maneja las operaciones clandestinas en el extranjero. Según la Casa Blanca él desarrollaba planes para atacar a diplomáticos estadunidenses en Irak y otras partes de la región. 

No obstante el mismo 3 de enero diversas versiones reportaron también otro ataque en Sanaa, Yemen. Según apuntaron el objetivo sería Abdul Reza Shahlai, cabeza de la Guardia de la Revolución Islámica de Irán (IRGC) en Yemen, por quien Estados Unidos ofrecía 15 millones de dólares.

El ataque contra Reza Shahlai, confirmado luego por cuatro funcionarios estadunidenses, no resultó en su muerte pero la fallida operación, señalan expertos,  puede indicar que el asesinato de Soleimani por órdenes de la administración Trump fue parte de una operación más amplia que la explicada por el Pentágono, lo que plantea dudas sobre si la misión se diseñó para paralizar el liderazgo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica o solo para prevenir un ataque inminente contra los estadunidenses como se indicó originalmente.

La justificación de la decisión de la administración Trump de matar a Soleimani fue duramente cuestionada en la Cámara de Representantes y los legisladores aprobaron el jueves 9 de enero una resolución para restringir la autoridad del presidente de atacar a Irán sin la aprobación del Congreso.

El debate ahora se traslada al Senado, que podría votar a partir de la próxima semana y donde enfrenta un futuro más incierto: al menos cuatro republicanos deben votar por la resolución para garantizar su aprobación cuando se presente.

Lo que sea que apruebe el Senado, en todo caso, deberá ser aprobado luego por la cámara baja antes de pasar a consideración de Trump, quien ha prometido un veto.

Represalia

El papel de Soleimani fue clave en el apoyo al régimen sirio de Bashar al-Assad en la guerra civil de esa nación y en la lucha contra el autodenominado Estado Islámico (EI) en Irak. Reportaba directamente al líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei, y tras su muerte funcionarios de Teherán juraron “venganza”.

Irán respondió al asesinato con un ataque de al menos doce misiles que alcanzaron bases militares en Irak, aparentemente sin generar bajas estadunidenses o iraquíes. 

Luego de la respuesta iraní ambas naciones retrocedieron del borde de una posible guerra tras el anuncio de Trump en el sentido de que no respondería militarmente al ataque iraní con misiles contra bases que alojan a soldados estadunidenses en Irak. 

Prudencia

En una alocución desde la Casa Blanca Trump decidió bajar la tensión a la crisis y señaló concretamente que “Irán al parecer se ha apaciguado, lo cual es bueno para todas las partes implicadas y muy bueno para el mundo”.

A pesar del tono conciliador la región continúa en vilo y las fuerzas estadunidenses, entre ellas un contingente de reacción rápida enviado el fin de semana, se encontraban en alerta.

El mandatario estadunidense anunció nuevas sanciones económicas contra el país árabe y reiteró su posición de que “a Irán nunca se le permitirá tener un arma nuclear”. Pidió además nuevas negociaciones nucleares para reemplazar el acuerdo de 2015. También anunció que pedirá a la OTAN involucrarse “mucho más en el proceso de Oriente Medio”. 

A su vez el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, dijo que el ataque no constituía necesariamente la totalidad de la reacción de su país. Sin embargo el canciller iraní Mohammad Javad Zarif afirmó que su país concluyó las medidas tomadas en defensa propia.

“No buscamos la escalada o la guerra sino que nos defenderemos de cualquier agresión”, advirtió Javad.

—¿La distensión del conflicto supone puntos a favor para algunos de los bandos? 

—En este juego de jaloneo de fuerzas —dice el doctor David Sarquís— Soleimani era una carta muy fuerte del régimen iraní. Mucha gente lo consideraba el segundo hombre más poderoso después del ayatolá e incluso en fechas recientes promovía su candidatura a la Presidencia de su país. A mi parecer tanto Estados Unidos como Irán realizaron una jugada mediática para su bancada con su muerte.

—¿En qué sentido?

—Por un lado hay que recordar que este es un año electoral en Estados Unidos y que Trump enfrenta un juicio político que difícilmente pasará en el Senado pero que le origina mediáticamente una situación muy problemática. A mi parecer la decisión de liquidar a Soleimani fue un movimiento político y mediático del gobierno de Trump. Su jugada al atacar a Irán tuvo como objetivo impresionar al núcleo duro de su electorado y ganarse los votos de los indecisos para su reelección, los cuales sin duda pudieron aumentar debido al juicio político que enfrenta. Por ello Trump dio una demostración de fuerza en el sentido de que él puede defender a Estados Unidos cuando quiera y parar una confrontación cuando lo desee. Por otro lado, en cuanto a política exterior, quedó definitivamente claro que no le interesa nada fuera de Estados Unidos.

Trump, puntualiza el experto, “ha maltratado a sus propios aliados en la OTAN, ha maltratado a América Latina y a otros países, como China, y a aliados clave, como Turquía. Su visión es muy provinciana ya que al estar enteramente centrada en su país no se da cuenta de que desestabilizar el sistema internacional puede afectar directamente a Estados Unidos. No se da cuenta de que al hacer lo que hace hay repercusiones que afectan inevitablemente a todos los integrantes de la comunidad internacional, incluido Estados Unidos”.

Irán

El ataque estadunidense provocó un fenómeno mediático importante en Irán, porque desde mediados de abril y mayo del año pasado se registraron una serie de fuertes protestas contra el régimen por el alza de los precios de la gasolina, la falta de oportunidades de empleo, el poco crecimiento económico y en alguna medida también por el autoritarismo de los guardias revolucionarios del régimen.

Hay descontento y presión contra el gobierno en Irán, más por causas económicas que políticas, pero siempre repercuten en el escenario político.

Paradójicamente, expresa Sarquís, la muerte de Soleimani ayudó al régimen porque otra vez exaltó la retórica antinorteamericana de “todos unidos contra el malo” y el pueblo se arremolinó a su favor. El asesinato del general curiosamente estimuló la reunificación de un pueblo que estaba dividido por las protestas del año pasado.

Esto se produce, además, a pocas semanas de que Irán celebre elecciones legislativas, ante las que se frotan las manos los sectores más conservadores del país.

Pero ya se dieron las declaraciones de apaciguamiento: en ambos bandos el alcance mediático de sus movimientos tiene un impacto económico y político, los precios del petróleo subieron inmediatamente y las bolsas cayeron luego de la muerte de Soleimani. 

Ambos países saben que si continúa la escalada bélica el impacto económico se exacerba… y los dos pagarán las consecuencias.  

Cronología

19 de agosto de 1953 El primer ministro iraní Mohammad Mosaddeq es derrocado con la colaboración de los servicios secretos de Estados Unidos y Gran Bretaña. El objetivo: evitar la nacionalización de la industria petrolera. En los próximos años algunos países occidentales apoyarán al sha Reza Pahlevi.

16 de enero de 1979 La Revolución Islámica obliga al sha a abandonar Irán. Se funda una República Islámica bajo el líder supremo iraní, el ayatolá Jomeini. En noviembre estudiantes iraníes asaltan la embajada de Estados Unidos en Teherán y toman como rehenes a 60 funcionarios.

4 de abril de 1980 Estados Unidos rompe relaciones diplomáticas con Irán. En septiembre las tropas del presidente iraquí Saddam Hussein invaden el suroeste iraní. Occidente apoya a Irak en la guerra, que dura hasta 1988.

20 de enero de 1981 Los 52 rehenes estadunidenses restantes son liberados de la embajada en Teherán.

1987-1988 En la guerra con Irak varios ataques iraníes contra petroleros provocan escaramuzas entre tropas iraníes y estadunidenses. En julio de 1988 un avión de pasajeros iraní es derribado por un buque de guerra norteamericano. Las 290 personas a bordo mueren. Estados Unidos señala que confundió el avión comercial con uno militar.

29 de enero de 2002 A raíz de los ataques del 11 de septiembre de 2001 el presidente estadunidense George W. Bush describe a Irán, Irak y Corea del Norte como “el eje del mal”. 

Enero de 2006 Irán anuncia la reanudación del enriquecimiento de uranio para su programa nuclear.

Agosto de 2013 El nuevo presidente iraní, Hasan Rohani, quiere poner fin a las sanciones económicas y responde a las demandas de la comunidad internacional para reducir drásticamente el programa nuclear.

14 de julio de 2015 En Viena se firma el acuerdo nuclear con Teherán. Irán se compromete a limitar drásticamente su programa nuclear. A cambio se levantan las sanciones económicas. El acuerdo es celebrado en Irán.

2016-2018 El nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste en que quiere cancelar el acuerdo. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirma regularmente que Irán cumple con los términos del acuerdo.

8 de mayo de 2018 Trump termina unilateralmente el acuerdo nuclear internacional con Irán, a pesar de las vehementes protestas de la Unión Europea.

22 de julio En respuesta el presidente iraní, Hasan Rohani, amenaza con bloquear las rutas de exportación de petróleo en el Golfo Pérsico.

7 de agosto El gobierno de EU reactiva las sanciones contra Irán: los fondos en bancos estadunidenses quedan congelados y se prohíbe el comercio de materias primas.

25 de septiembre de 2018 Con el fin de salvar el acuerdo nuclear con Irán la UE crea un instrumento para eludir las sanciones estadunidenses contra Teherán.

8 de abril de 2019 Washington declara a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista.

13 de junio EU culpa a Irán de atacar dos petroleros en el Golfo de Omán. Ya en mayo acusa a Teherán de estar detrás de los ataques contra dos petroleros sauditas. 

20 de junio Integrantes de la Guardia Revolucionaria iraní derriban un avión no tripulado estadunidense sobre el Golfo Pérsico. Washington niega que ese dron haya ingresado al espacio aéreo iraní. Trump cancela un ataque de represalia en el último minuto.
7 de julio Expira un ultimátum emitido por Irán para retirarse parcialmente del acuerdo nuclear. Irán anuncia que ya no respetará el tope de 3.67% de enriquecimiento de uranio establecido en el acuerdo.

3 de enero de 2020 Con un ataque selectivo de dronEU mata al comandante de la Guardia Revolucionaria iraní y líder de la fuerza de élite Quds, Qasem Soleimani, cerca del aeropuerto de Bagdad. 

 

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Arturo Moncada
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