Cdmx, 11 de agosto de 2026.- Viajar también puede ser una oportunidad para retomar la lectura. El tiempo disponible durante un vuelo, un traslado en carretera o una espera puede determinar qué tipo de libro resulta más adecuado para acompañar el recorrido.
De acuerdo con IATI Seguros, los hábitos de lectura pueden modificarse durante los viajes. Los trayectos largos favorecen historias capaces de mantener la atención durante varias horas, mientras que las escapadas cortas o los recorridos con interrupciones pueden aprovecharse mejor con libros estructurados en capítulos o ideas independientes.
La elección también puede relacionarse con el estado de ánimo y con la experiencia que busca cada viajero. Hay quienes prefieren utilizar el trayecto para reflexionar, otros buscan herramientas para mejorar sus hábitos y algunos simplemente quieren una lectura ligera que haga más ameno el desplazamiento.
“Elegir qué leer también es una forma de elegir cómo vivir el viaje”, señala Alfonso Calzado, CEO de IATI Seguros, quien destaca que la experiencia comienza desde el trayecto y no únicamente al llegar al destino.
Cinco libros para llevar en la maleta
Entre las recomendaciones de IATI Seguros se encuentran cinco títulos que, por su formato y contenido, pueden adaptarse a distintos momentos de un viaje:
El acto de crear: una manera de ser, de Rick Rubin. Publicado por Editorial Diana, el libro aborda la creatividad como una forma de vida y no únicamente como una técnica. Su estructura permite avanzar mediante fragmentos, por lo que puede leerse tanto durante trayectos extensos como en pausas breves.
Los dones de la imperfección, de Brené Brown. Editado por Planeta, propone herramientas para disminuir la autoexigencia, aceptar la vulnerabilidad y prestar atención a aspectos esenciales de la vida. Sus hábitos y reflexiones pueden convertirse en una lectura para momentos de descanso.
Let Them, de Mel Robbins. Publicado por Paidós, plantea una propuesta para dejar de intentar controlar las acciones y decisiones de otras personas. Su formato directo facilita avanzar en distintos momentos del día, incluso cuando el viaje está dividido entre actividades y traslados.
El arte de la guerra, de Sun Tzu. Este clásico, publicado por Ariel Quintaesencia, reúne reflexiones sobre estrategia y toma de decisiones. Al estar organizado en ideas independientes, puede resultar práctico para quienes disponen de poco tiempo continuo para leer.
Hábitos atómicos, de James Clear. Publicado por Paidós, explica cómo pequeñas modificaciones sostenidas pueden generar cambios en las rutinas. Su lectura dinámica permite avanzar durante diferentes momentos del recorrido y también puede disfrutarse en formato de audiolibro.
La lectura como acompañante del viaje
Más allá del destino, los desplazamientos forman parte de la experiencia de viajar. Un libro puede convertirse en una alternativa para aprovechar las horas de traslado, hacer más llevadera una espera o simplemente crear un momento de pausa dentro de una agenda con múltiples actividades.
Así, la lectura que se elige para llevar en la maleta puede responder no solo a los gustos personales, sino también al tiempo disponible, al formato preferido y a lo que cada persona busca experimentar durante su viaje.

