CDMX. 24 de abril de 2026. Millones de mexicanos descubren que tienen diabetes o problemas del corazón cuando el daño ya está avanzado. No porque las herramientas para prevenirlo y detectarlo a tiempo no existan, sino porque los hábitos saludables, la información y la tecnología aún no llegan a todos por igual.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), cerca de 8 de cada 10 defunciones están relacionadas con enfermedades no transmisibles, mientras que la Organización Mundial de la Salud estima que, a nivel global, estas representan más del 70% de las muertes. Aun así, millones de personas siguen detectando estas condiciones cuando ya presentan síntomas.
El llamado global a fortalecer la prevención y el acceso a la innovación cobra especial relevancia en el país, donde las enfermedades no transmisibles, como la diabetes y las cardiovasculares, continúan entre las principales causas de muerte.
Desde hace más de una década, en México se ha promovido una política de prevención, con el objetivo de pasar de una visión de la salud centrada en la cura de enfermedades a un enfoque integral vinculado a estilos de vida saludables. Este esfuerzo ha avanzado de manera importante; no obstante, aún existen oportunidades para fortalecer su alcance, según una investigación del Instituto Nacional de Salud Pública.
Hoy, la tecnología está contribuyendo para que esta realidad cambie. Existen soluciones desarrolladas por compañías de salud globales, que abarcan desde el diagnóstico oportuno hasta el tratamiento y el acompañamiento en áreas como nutrición pediátrica y adulta, cuidado de la diabetes y salud cardiovascular. Estas innovaciones permiten detectar riesgos antes de que aparezcan síntomas, dar seguimiento continuo a la salud y tomar decisiones más informadas.
Algunos de los ejemplos más visibles son las herramientas de monitoreo continuo de glucosa, cuyo objetivo es ayudar a que las personas tengan visibilidad en tiempo real de cómo sus niveles de glucemia se comportan con la actividad física y alimentación. También, están disponibles dispositivos cardiovasculares mínimamente invasivos o plataformas digitales de seguimiento, mismas que permiten identificar cambios en el estado de salud en tiempo real y actuar de forma oportuna.
“La posibilidad de detectar una condición antes de que se presenten síntomas ya existe. Un diagnóstico oportuno no solo mejora los resultados clínicos, también impacta directamente en la calidad de vida de las personas al identificar factores de riesgo y actuar antes de que la enfermedad progrese. El reto ahora es lograr que estos avances en detección temprana sean accesibles para un mayor número de personas”, señaló Rodrigo Mazon, gerente general del área de diagnósticos de Abbott México.
Además de la tecnología, la nutrición juega un papel fundamental en la prevención y el manejo de enfermedades crónicas. Desde la infancia hasta la adultez, los hábitos alimenticios pueden influir directamente en el desarrollo de condiciones como la diabetes o enfermedades del corazón.
Cuando la prevención se combina con herramientas de monitoreo y seguimiento, el impacto puede ser significativo: no solo se mejora la calidad de vida de las personas, sino que también se reduce la carga sobre los sistemas de salud. “La innovación en salud hoy no solo busca tratar enfermedades, sino ayudar a las personas a anticiparse a ellas y tomar decisiones mejor informadas sobre su bienestar. En Abbott trabajamos para contribuir en el cambio de ese paradigma, impactando a las personas en todas las etapas de su vida”, añadió Mazon.
¿Qué se puede hacer hoy para anticiparse y prevenir?
A pesar de estos avances, el acceso sigue siendo uno de los principales desafíos. La tecnología, la información y las soluciones existen, pero no llegan a todos por igual. Para cambiar el curso de las enfermedades crónicas en México, será necesario avanzar en tres frentes clave:
Mayor educación en salud para fomentar la prevención
Acceso más amplio a tecnologías de monitoreo y diagnóstico
Modelos de atención que prioricen la detección temprana
De lo contrario, el riesgo es que la innovación avance, pero las brechas en salud se
mantengan.
Hay acciones que las personas pueden tomar desde ahora:
Realizar chequeos médicos preventivos de forma regular
Monitorear indicadores clave como glucosa, presión arterial y peso
Adoptar hábitos de alimentación balanceada desde etapas tempranas
Mantener actividad física constante.
Anticiparse ya no es una posibilidad lejana, sino una herramienta disponible. La diferencia está en quién tiene acceso a ella y qué tan rápido logramos integrarla en la vida cotidiana.

