Ciudad de México, 1 de junio de 2026.- El impacto de los eventos vasculares cerebrales (EVC), conocidos como embolias, debe ser atendido durante los primeros minutos para evitar secuelas o la muerte del paciente, por lo que es urgente priorizar tratamientos avanzados de neurorecuperación, para disminuir las secuelas motoras y cognitivas que afectan a la mitad de las personas.
“El evento vascular cerebral (EVC) se posiciona como la segunda causa de muerte a nivel mundial y la principal causa de discapacidad en adultos, con el 89% de los fallecimientos concentrados en países de ingresos bajos y medios”, advirtió el neurocirujano Ruiz González, miembro de la Unidad Gamma Knife, Hospital Médica Sur.
¿Qué es un EVC y por qué ocurre?
Una embolia cerebral o accidente cerebrovascular isquémico ocurre cuando un coágulo de sangre u otra partícula (grasa) obstruye el flujo sanguíneo hacia el cerebro. Al bloquearse la arteria, las neuronas de la zona afectada dejan de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios, lo que provoca su muerte en cuestión de minutos.
Esta condición se debe principalmente a factores de riesgo crónicos fuertemente arraigados en la población, tales como:
• Hipertensión arterial descontrolada
• Diabetes mellitus y obesidad
• Acumulación de colesterol en las arterias (aterosclerosis)
• Tabaquismo y sedentarismo
Lo más alarmante para la comunidad médica es que, aunque solía ser un padecimiento exclusivo de adultos mayores, hoy en día afecta de forma creciente a mexicanos desde los 45 años debido al inicio temprano de enfermedades metabólicas.
Cerebrolisina: un pilar en la recuperación cerebral
En la fase posterior a una embolia, el objetivo médico no solo es salvar la vida del paciente, sino rescatar la mayor cantidad de tejido cerebral en riesgo. En este rubro, el Dr. Ruiz González destaca el papel de las terapias innovadoras:
Tras sufrir una embolia, la rápida identificación del problema es de vital importancia de modo que se puedan iniciar las medidas farmacológicas y no farmacológicas para rescatar el tejido cerebral aun no dañado.
Dentro de las medidas farmacológicas el uso de los neuropeptidos del tipo Cerebrolysin actúa emulando los factores de crecimiento neurotrófico naturales del cuerpo, lo que ayuda a proteger a las neuronas del daño isquémico residual y estimula la plasticidad cerebral para una recuperación más rápida de las funciones motoras, el habla y en general todo el tejido afectado.
Cerebrolisina ha demostrado en diversos protocolos clínicos su capacidad para mejorar el pronóstico global del paciente al favorecer la rehabilitación cerebral y física con ello sus funciones como el movimiento, el habla, entre otros. A la par reduce de manera significativa el grado de dependencia y la discapacidad a largo plazo.
Finalmente, el Dr. Ruiz González reiteró que, ante síntomas como la pérdida súbita del movimiento, sensibilidad o ambas, alteraciones del lenguaje, parálisis facial, se debe acudir de inmediato a los servicios de urgencias.
El inicio temprano del tratamiento médico y el soporte con fármacos neurobiológicos representan la diferencia entre una discapacidad permanente y el retorno a una vida productiva.

