CDMX. 29 de junio de 2026. En México, miles de recién nacidos enfrentan una carrera contra el tiempo desde sus primeros días de vida. Cada año nacen entre 12,000 y 16,000 bebés con alguna cardiopatía congénita, la malformación congénita más frecuente y una de las principales causas de mortalidad infantil cuando no se detecta de manera oportuna.
De acuerdo con especialistas, las cardiopatías congénitas representan cerca del 28% de todas las anomalías congénitas mayores y tienen una incidencia aproximada de 6 a 8 casos por cada mil recién nacidos vivos.
Ante este panorama, la Asociación por los Corazones Infantiles (ACORI) hizo un llamado para fortalecer la implementación universal del Tamiz Neonatal Cardiológico, una prueba no invasiva que mide la saturación de oxígeno mediante oximetría de pulso y permite detectar oportunamente defectos cardíacos graves antes de que el recién nacido presente síntomas.
"La gran mayoría de estos bebés luce completamente sana al momento del nacimiento. Sin embargo, detrás de esa apariencia puede existir una cardiopatía crítica que, si no se detecta durante las primeras horas o días de vida, puede poner en riesgo su supervivencia. El Tamiz Neonatal Cardiológico representa una de las herramientas más costo-efectivas que tenemos para cambiar esa historia y ofrecer a miles de niños la oportunidad de recibir tratamiento oportuno", afirmó la Dra. María Guadalupe Jiménez Carbajal, presidenta de la Asociación por los Corazones Infantiles (ACORI).
El Tamiz Neonatal Cardiológico fue incorporado a la Ley General de Salud en 2021, estableciendo su realización antes del alta hospitalaria para detectar cardiopatías congénitas graves o críticas. Se trata de una prueba sencilla, indolora, de bajo costo y alta efectividad, que complementa la exploración física del recién nacido y permite identificar alteraciones que podrían pasar desapercibidas durante la revisión clínica habitual.
La evidencia científica demuestra que la detección temprana disminuye complicaciones, mejora la supervivencia y reduce secuelas permanentes. En contraste, un diagnóstico tardío incrementa significativamente el riesgo de choque cardiogénico, daño neurológico e incluso fallecimiento durante las primeras semanas de vida.
Asimismo, diversos estudios muestran que cerca del 25% de las cardiopatías congénitas corresponden a formas críticas, las cuales requieren intervención durante el primer año, principalmente en las primeras semanas después del nacimiento.
Para ACORI, además de consolidar la implementación del tamiz en todo el país, resulta indispensable fortalecer la capacitación del personal médico y de enfermería, garantizar la disponibilidad de equipos de oximetría de pulso con tecnología adecuada y promover una mayor sensibilización entre madres, padres y cuidadores sobre la importancia de esta prueba antes del alta hospitalaria.
"La diferencia entre detectar una cardiopatía en las primeras horas de vida o hacerlo cuando el bebé ya presenta complicaciones puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Nuestro compromiso es seguir impulsando la concientización, la capacitación y el acceso universal al Tamiz Neonatal Cardiológico para que ningún niño pierda la oportunidad de recibir un diagnóstico oportuno", concluyó la Dra. María Guadalupe Jiménez Carbajal.
La Asociación por los Corazones Infantiles (ACORI) reiteró que el acceso oportuno al Tamiz Neonatal Cardiológico debe consolidarse como un estándar de atención en todo el país. Detectar una cardiopatía congénita durante las primeras horas de vida no sólo incrementa significativamente las probabilidades de supervivencia, sino que también mejora la calidad de vida de miles de niñas y niños, al permitir tratamientos oportunos y reducir complicaciones que pueden prevenirse con un diagnóstico temprano.

