Calor en México dispara riesgos digestivos

Cualquier persona puede resentir sus efectos en el sistema digestivo, desde inflamación y reflujo hasta infecciones e intoxicaciones alimentarias

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Cortesía Opella
Bienestar
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Ciudad de México, 28 de mayo de 2026. Ante el incremento de temperaturas en distintas regiones del país y su impacto en el bienestar de las personas, Opella hace un llamado a reforzar hábitos de autocuidado digestivo durante esta temporada, ya que el calor no sólo representa un riesgo por golpes de calor o deshidratación, sino que también está impactando directamente la salud digestiva de millones de personas.

Durante la temporada de calor, especialistas advierten que el estómago y el intestino se vuelven especialmente vulnerables debido a cambios en la alimentación, la pérdida de líquidos y el aumento en el consumo de alimentos expuestos al ambiente.

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), las ondas de calor se han intensificado en los últimos años, afectando especialmente a poblaciones vulnerables como adultos mayores, niños, mujeres embarazadas, trabajadores al aire libre y personas con enfermedades previas. Sin embargo, cualquier persona puede resentir sus efectos en el sistema digestivo, desde inflamación y reflujo hasta infecciones e intoxicaciones alimentarias.

Uno de los principales factores de riesgo es la deshidratación. Cuando el cuerpo pierde líquidos, la digestión se vuelve más lenta y el equilibrio intestinal puede alterarse, provocando molestias como estreñimiento, diarrea, acidez o náuseas. Además, el calor también afecta el sistema cardiovascular, ya que la disminución del volumen sanguíneo puede generar fatiga, taquicardia y mayor desgaste físico.

Especialistas recuerdan que las bacterias pueden multiplicarse rápidamente cuando los alimentos permanecen a temperaturas entre los 4 °C y 60 °C, conocida como la “zona de peligro”, favoreciendo la aparición de microorganismos como Salmonella, E. coli y Campylobacter, asociados a enfermedades transmitidas por alimentos.

Incluso alimentos cocidos pueden representar un riesgo si permanecen demasiado tiempo a temperatura ambiente. Expertos en seguridad alimentaria señalan que dejar comida fuera del refrigerador por más de dos horas o una hora en temperaturas extremas puede permitir el crecimiento de bacterias y toxinas resistentes al calor que no siempre se eliminan al recalentar los alimentos.

Frente a este panorama, especialistas llaman a reforzar el autocuidado digestivo con hábitos simples pero efectivos tales como:

  • Mantenerse hidratado durante el día
  • Priorizar comidas ligeras
  • Reducir alimentos fritos o muy picantes 
  • Cuidar la higiene y conservación de los alimentos 

También recomiendan refrigerar las sobras rápidamente en recipientes poco profundos, verificar la temperatura del refrigerador y recalentar adecuadamente los alimentos antes de consumirlos.

Escuchar al cuerpo también es clave; si experimentan molestias aparentemente menores como hinchazón, reflujo o malestar abdominal, pueden ser señales de un desequilibrio intestinal. En este contexto, el uso de probióticos ha cobrado relevancia dentro del cuidado digestivo.

La FAO/OMS define los probióticos como “microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del huésped”. Sin embargo, especialistas subrayan que no todos los productos son iguales y que sus beneficios dependen de la cepa específica utilizada.

Erika Cabrera, Directora de Asuntos Científicos de Opella:
“La salud digestiva puede verse especialmente afectada durante la temporada de calor debido a factores como la deshidratación, los cambios en la alimentación y una mayor exposición a bacterias presentes en alimentos mal conservados. Mantener hábitos de autocuidado, una buena hidratación y apoyar el equilibrio intestinal con aliados como Bacillus clausii puede hacer una diferencia importante en el bienestar digestivo de las familias mexicanas.”

Expertos explican que la eficacia de un probiótico no depende únicamente de la especie, sino de la cepa específica, identificada mediante un código alfanumérico que funciona como una especie de “CURP”. Por ejemplo, distintas cepas pueden pertenecer a la misma especie, pero tener efectos completamente diferentes en el organismo. 

Por ello, recomiendan elegir productos que cuenten con identificación clara de cepa, respaldo clínico y evidencia científica sobre sus beneficios. Además de contribuir al equilibrio intestinal, especialistas destacan que Bacillus clausii ayuda a fortalecer la barrera intestinal, favorece la absorción de nutrientes y contribuye a estimular las defensas naturales del organismo frente a microorganismos dañinos. 

En una temporada donde el calor ejerce presión adicional sobre el cuerpo, cuidar el sistema digestivo se convierte también en una forma esencial de autocuidado y bienestar integral.

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