Conoce las señales de Vibrio vulnificus, peligrosa bacteria “come carne”

La bacteria necesita una vía de entrada al cuerpo, ya sea a través de una herida abierta o al ingerirla mediante mariscos crudos o poco cocidos

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CDMX. 3 de junio de 2026. Cada verano, millones de personas visitan las costas para disfrutar del mar, la playa y los mariscos. Si alguna vez has estado ahí, es muy probable que hayas nadado junto a Vibrio, un grupo de bacterias que habita de manera natural en muchas aguas costeras alrededor del mundo.

Vibrio vulnificus es una de esas especies que prolifera especialmente en aguas costeras cálidas. Quizá la conozcas mejor por su nombre no oficial: bacteria “come carne”.

La idea de una bacteria que “devora carne” basta para provocar escalofríos en casi cualquiera, pero en realidad, Vibrio necesita una vía de entrada al cuerpo, ya sea a través de una herida abierta o al ingerirla mediante mariscos crudos o poco cocidos.

Afortunadamente, las infecciones por Vibrio vulnificus son poco frecuentes. Sin embargo, pueden ser mortales si no se tratan a tiempo y de manera adecuada.

Conversamos con el Dr. Wesley Long, director médico de microbiología diagnóstica del Hospital Houston Methodist, sobre lo que deberías saber acerca de V. vulnificus, incluidas las señales y síntomas más comunes, quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave y qué medidas pueden ayudar a prevenir una infección.

¿Qué es Vibrio vulnificus? V. vulnificus es solo una de las muchas especies de bacterias Vibrio que existen en el mundo. Apenas alrededor de una docena de especies de Vibrio puede causar enfermedad en humanos. Las tres especies más comunes capaces de provocar infecciones son Vibrio vulnificus, Vibrio alginolyticus y Vibrio parahaemolyticus. El cólera también es causado por un tipo de Vibrio (V. cholerae), que puede generar diarrea severa. 

Estas bacterias se encuentran en distintas regiones del mundo y habitan numerosos ambientes marinos, incluidas las aguas saladas y las aguas salobres, una mezcla de agua dulce y salada. En particular, V. vulnificus prolifera en aguas cálidas y rara vez está presente en temperaturas frías, por lo que la mayoría de las infecciones ocurre durante el verano y principios del otoño. Sin embargo, en las costas donde el agua permanece cálida gran parte del año, puede estar presente durante todas las estaciones.

Debido a que animales marinos como ostras, almejas y mejillones se alimentan filtrando agua, Vibrio puede acumularse y concentrarse en sus tejidos. Por eso, consumir estos alimentos crudos o poco cocidos puede provocar enfermedad.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) estiman que cada año se presentan alrededor de 80 mil casos de infecciones por Vibrio —también conocidas como vibriosis— en Estados Unidos, aunque solo entre 150 y 200 corresponden a V. vulnificus. Desafortunadamente, 1 de cada 5 personas que enferma por V. vulnificus muere, en ocasiones apenas uno o dos días después de comenzar con síntomas, de acuerdo con los CDC.

¿Cómo se contrae V. vulnificus? No necesitas estar en la playa para contraer V. vulnificus. De hecho, consumir ostras crudas es la forma más común de infección por esta bacteria, aunque prácticamente cualquier alimento marino consumido crudo puede convertirse en una vía de transmisión, explica el Dr. Long.

La otra forma de adquirir la infección es mediante el contacto de una herida abierta con agua salada o salobre. Esto no solo incluye nadar, sino también preparar mariscos o manipular equipo marino, como embarcaciones, cuando el agua entra en contacto con una cortada o raspadura.
  Qué significa realmente que sea una bacteria “come carne” De acuerdo con el Dr. Long, V. vulnificus es una de varias bacterias capaces de causar fascitis necrosante, el término médico para lo que popularmente se conoce como enfermedad “come carne”.

“Bacterias como V. vulnificus y el estreptococo del grupo A, que estudiamos aquí en el Hospital Houston Methodist, producen moléculas llamadas factores de virulencia, que ayudan a descomponer células y tejidos para acceder a nutrientes que favorecen su crecimiento, evadir el sistema inmunológico y protegerse de la respuesta inmune del organismo”, explica el Dr. Long. “Con frecuencia, este tipo de infecciones puede propagarse rápidamente y causar una destrucción masiva de tejido”.

En realidad, existe una variedad de bacterias capaces de provocar este tipo de manifestaciones “come carne”, añade. La única forma definitiva de saber si se trata de V. vulnificus es mediante un cultivo bacteriano.

Qué se considera una herida abierta “Una herida abierta es cualquier lesión que rompe la barrera de la piel y permite el acceso a los tejidos subyacentes o al torrente sanguíneo”, señala el Dr. Long. “Incluso una cortada pequeña, como una lesión profunda causada por una hoja de papel, puede representar una vía de entrada para bacterias si hay sangrado, aunque sea por poco tiempo”.

Este tipo de lesiones pequeñas suele formar costra rápidamente, lo que crea una nueva barrera y ofrece cierta protección mientras sana la herida, aunque no con la misma eficacia que la piel intacta. En cambio, cuando existe una cortada, raspadura o lesión más grande y profunda, el proceso de cicatrización tarda más tiempo y los tejidos debajo de la piel permanecen vulnerables durante más tiempo, explica el especialista.

Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar vibriosis Cualquier persona puede contraer vibriosis, pero quienes viven con ciertas enfermedades deben tener especial cuidado al entrar al agua o consumir mariscos crudos, señala el Dr. Long. Entre los factores de riesgo se encuentran:

  • Enfermedades hepáticas, incluidas cirrosis y hepatitis.
  • Consumo moderado o elevado de alcohol.
  • Algunas enfermedades hereditarias, como talasemia, hemocromatosis (exceso de hierro) y enfermedad de Wilson (exceso de cobre).
  • Condiciones que debilitan el sistema inmunológico.
  • Diabetes.
  • Insuficiencia renal.

Los hombres mayores de 40 años también suelen desarrollar infecciones más graves, en parte porque tienen mayor probabilidad de presentar alguna de estas condiciones, explica el Dr. Long.

Además, cualquier persona con una herida que aún no haya cerrado o cicatrizado por completo debería evitar entrar al agua. Si tienes una lesión que lleva tiempo sanando o ya está cerrándose, el Dr. Long recomienda consultar con tu médico si es seguro nadar o qué precauciones deberías tomar.

Señales y síntomas más comunes de infección por Vibrio Cuando se trata de tratar la vibriosis, el tiempo es clave. Si notas una herida después de nadar en la playa, pasear en bote o realizar cualquier actividad marina, es importante estar atento a síntomas como fiebre, escalofríos, enrojecimiento, dolor, inflamación y sensación de calor en la zona. También pueden aparecer ampollas, úlceras, cambios de coloración en la piel, secreción de líquidos o presión arterial baja.

Otras señales frecuentes incluyen:
Diarrea acuosa.
Cólicos estomacales.
Náuseas.
Vómito.

“Si notas una herida después de haber tenido contacto con agua salada o salobre cálida, presta atención a cualquier cambio y a la rapidez con la que ocurre”, señala el Dr. Long. “Debes estar atento a cualquier señal de que la infección podría estar extendiéndose debajo de la superficie de la piel”.

Es importante buscar atención médica inmediata o acudir a urgencias si identificas señales de infección en una herida o síntomas de infección en el torrente sanguíneo por Vibrio vulnificus.

Una infección por V. vulnificus puede avanzar rápidamente en cuestión de horas y llegar a provocar pérdida de extremidades o complicaciones potencialmente mortales; puede agravarse muy rápido.

Cómo prevenir infecciones por Vibrio Si tienes una herida, aunque sea pequeña, evita entrar en contacto con agua salada o salobre, ya que las bacterias Vibrio pueden ingresar al cuerpo a través de lesiones abiertas. También se recomienda cubrir cualquier cortada con un vendaje impermeable antes de acercarte al mar. Si no tienes heridas, usar zapatos acuáticos puede ayudar a prevenir cortaduras mientras estás en el agua.

En caso de sufrir una lesión durante actividades en el mar, lava la zona de inmediato con agua limpia y jabón. Además, consumir mariscos crudos —especialmente en verano y principios del otoño— aumenta el riesgo de infección. Después de manipular mariscos crudos, lávate bien las manos y evita tocarlos si tienes heridas, incluso si usas guantes.

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