En México 12% de las mujeres embarazadas tiene diabetes gestacional

9 de cada 10 no sabe que la padecen

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Bienestar
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CDMX. 4 de junio de 2026. En México, el Síndrome Metabólico afecta a una de cada dos mujeres y, cuando se habla de salud materna, puede multiplicar el riesgo de complicaciones e impactar tanto a la madre como al bebé. Este síndrome, definido por la presencia de al menos tres factores de riesgo, como triglicéridos, niveles bajos de "colesterol bueno", presión arterial o glucosa elevados, puede derivar en padecimientos críticos, incluyendo la diabetes gestacional.

Ante este panorama, el Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia (COMEGO) y la Federación Mexicana de Diabetes (FMD) se han unido para visibilizar la importancia del cuidado metabólico en las mujeres. Al respecto, Ruth Vélez, presidenta de la FMD, destacó que “detectar a tiempo los factores de riesgo es el paso más importante para frenar el desarrollo de diabetes gestacional y otros padecimientos metabólicos”. Asimismo, que la vigilancia médica oportuna antes, durante y después del embarazo es la vía para mitigar complicaciones clínicas y garantizar una maternidad saludable.

De acuerdo con los expertos, la diabetes gestacional es el desorden metabólico más frecuente durante el embarazo y se caracteriza por la intolerancia a la glucosa. Las cifras indican que, actualmente, afecta al 12% de las mexicanas embarazadas, de las cuales el 95% no sabe que lo padece. El riesgo de desarrollarla aumenta con la edad, si una mujer tiene sobrepeso u obesidad, así como si cuenta con antecedentes familiares directos de diabetes (en madres, padres o abuelos) o de haber tenido un hijo con un peso superior a los cuatro kilogramos.

Padecer diabetes gestacional incrementa significativamente el riesgo de complicaciones en el embarazo, siendo la inducción del parto la principal de ellas en el 88% de los casos. Asimismo, es un trastorno que puede afectar a largo plazo, ya que eleva las posibilidades de que la mujer desarrolle enfermedades cardiovasculares. La salud del bebé también puede verse comprometida de forma importante: la mayoría de los recién nacidos de madres con esta condición pueden tener repercusiones a lo largo de su vida, ya que son más propensos a presentar trastornos del espectro autista o déficit de atención durante la adolescencia.

Además de la diabetes gestacional, otro padecimiento silencioso es el hipotiroidismo subclínico, el cual también puede aparecer durante y después del embarazo. Por esta razón, es importante incluir un perfil tiroideo en el control prenatal, pues las consecuencias de no detectar esta condición son igualmente graves para la madre y el bebé, llegando a afectar el desarrollo intelectual del recién nacido o provocar la pérdida del embarazo. Ambas alteraciones metabólicas predisponen a la mujer a tres trastornos hipertensivos críticos en esta etapa: la hipertensión gestacional, caracterizada por una presión arterial alta después de la semana 20 sin daño orgánico; la preeclampsia, que evoluciona al comprometer los riñones; y la eclampsia, que constituye el escenario de mayor gravedad debido a la aparición de convulsiones.

En conjunto, las consecuencias de estos padecimientos impactan la salud de la madre al elevar el riesgo de partos pretérmino o del desarrollo futuro de dislipidemia —es decir, niveles anormales de lípidos en sangre, como colesterol y triglicéridos, que aumentan el riesgo cardiovascular—. Por su parte, también hay una alta probabilidad de muerte fetal o la necesidad inmediata de que el bebé ingrese a cuidados intensivos debido a complicaciones como miocardiopatía, distrés respiratorio, respiración débil o frecuencia cardíaca baja, así como anemia neonatal.

“Las alteraciones metabólicas no son exclusivas de una etapa; pueden impactar antes, durante y después del embarazo. Afortunadamente, muchas de estas condiciones pueden prevenirse, identificarse y controlarse oportunamente cuando existe un seguimiento médico adecuado y una visión integral de la salud femenina. Bajo este enfoque, si bien la salud hormonal debe vigilarse de forma regular, es fundamental prestar mayor atención si se planea tener un bebé, así como durante la gestación y después del nacimiento, entendiendo que el equilibrio metabólico juega un papel clave para que este proceso sea saludable, lo cual también requiere de tratamientos seguros”, destaca el Dr. Rafael Violante, Endocrinólogo.

Para preservar la salud integral y evitar el desarrollo de Síndrome Cardiometabólico, así como de diabetes gestacional, “se recomienda un cuidado multidisciplinario donde los directores de la orquesta, los Gineco Obstetras, indican realizar ejercicio moderado, mantener un monitoreo frecuente de la glucosa en sangre, solicitar un perfil tiroideo, cuidar la presión arterial y el peso durante el embarazo, asegurar un descanso de calidad y eliminar por completo el consumo de tabaco y alcohol. Asimismo, es fundamental diseñar un plan nutricional con carbohidratos controlados que priorice un consumo equilibrado de frutas y vegetales”, señaló la Dra. Ana Paola Sánchez, especialista en ginecología y obstetricia.

A fin de mitigar el riesgo de trastornos hipertensivos, las medidas clínicas incluyen la toma regular de la presión arterial y análisis de orina periódicos. Esto se complementa con el tamizaje especializado para diabetes gestacional entre las semanas 24 y 28 de embarazo (o de forma más frecuente si se detecta un alto riesgo). En general, es indispensable acudir de manera regular a las consultas preconcepcionales y de control prenatal, así como realizar pruebas de tolerancia a la glucosa semanas después del parto para evaluar la recuperación metabólica.

Finalmente, los especialistas explican que, además de los indicadores clínicos, atender la salud materna implica mirar a la mujer desde una perspectiva humana y holística. “Bajo esta visión, el factor emocional juega un papel decisivo para afrontar el impacto psicológico de un diagnóstico de riesgo por alteraciones metabólicas, ya que asimilar la incertidumbre de estas complicaciones conlleva procesos internos que requieren empatía, redes de apoyo y acompañamiento especializado. Asimismo, este cuidado debe extenderse después del parto, una etapa donde la madre asume el desafío de compaginar múltiples roles, para mantener la regulación hormonal, favorecer la estabilización metabólica y prevenir el desarrollo de condiciones crónicas a futuro”, destacó la Dra. Eva García, Psiquiatra.

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