Pólipos en intestino y cáncer: ¿cuál es la conexión?

La probabilidad de que un pólipo de colon se vuelva canceroso es de aproximadamente entre 8% y 10% en un periodo de 10 años

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CDMX. 12 de julio de 2026. Uno de cada 23 hombres y una de cada 25 mujeres serán diagnosticados con cáncer colorrectal a lo largo de su vida. Muchos de estos casos comienzan con un pequeño crecimiento llamado pólipo en el revestimiento del intestino.

La mayoría de los pólipos son inofensivos. Sin embargo, algunos pueden cambiar con el tiempo y convertirse en cáncer colorrectal.

“Que tengas un pólipo de colon no significa que tengas cáncer ni que vayas a desarrollarlo”, señala la Dra. Monisha Singh, oncóloga médica gastrointestinal del Hospital Houston Methodist. “Precisamente por eso se realiza una colonoscopia: para detectar y retirar los pólipos antes de que tengan la oportunidad de convertirse en un problema”.

La detección y eliminación temprana de los pólipos de colon es fundamental para prevenir el cáncer colorrectal.

¿Qué son los pólipos de colon? Los pólipos de colon son crecimientos de tejido que se forman en el revestimiento interno del colon o el recto. Se desarrollan cuando cambios en ciertos genes hacen que las células continúen dividiéndose incluso cuando el cuerpo ya no necesita nuevas células.

Los pólipos pueden tener distintas formas:

  • Sésiles: se observan como una protuberancia o elevación sobre el revestimiento intestinal
  • Pediculados: parecen una pequeña bola de tejido sostenida por un tallo, similar a un hongo
  • Deprimidos: pueden verse como una pequeña hendidura en el revestimiento intestinal

Los médicos clasifican los pólipos como neoplásicos o no neoplásicos. Los pólipos neoplásicos —como adenomas y pólipos serrados sésiles y tradicionales— pueden convertirse en cáncer. Los pólipos no neoplásicos —como hiperplásicos, hamartomatosos e inflamatorios— no tienen potencial cancerígeno.

La mayoría de los pólipos de colon no causan síntomas. Cuando sí los provocan, los más frecuentes incluyen:

  • Cambios en los hábitos intestinales: puede tratarse de estreñimiento o diarrea que dura más de una semana
  • Dolor: un pólipo grande puede bloquear el intestino y provocar cólicos abdominales
  • Sangre en las heces: puede aparecer como vetas rojas o hacer que las heces se vean negras

Para cuando una persona presenta síntomas, es probable que el pólipo ya se haya convertido en cáncer. Por eso es tan importante realizarse estudios de detección de manera periódica. Si presentas este tipo de síntomas, agenda una consulta médica.

¿Cómo los pólipos de colon pueden volverse cancerosos?

Los pólipos comienzan a desarrollarse cuando las células empiezan a dividirse más de lo normal. Cuando las células se multiplican rápidamente, se crea un entorno propicio para que aparezcan mutaciones, incluidas aquellas relacionadas con el cáncer.

“El tejido normal del colon no se transforma en cáncer invasivo de un día para otro”, explica la Dra. Singh. “El cáncer puede tardar alrededor de 10 años en desarrollarse. Por eso se recomienda realizar una colonoscopia de rutina cada 10 años en personas con riesgo promedio de cáncer colorrectal”.

La probabilidad de que un pólipo de colon se vuelva canceroso es de aproximadamente entre 8% y 10% en un periodo de 10 años. Ese riesgo aumenta hasta 24% después de 20 años.

No todos los pólipos se convertirán en cáncer. Y tampoco todos los que tienen potencial cancerígeno llegarán a desarrollarlo. Sin embargo, todos los pólipos se consideran “precancerosos” y deben tomarse en serio. Lo mejor es hablar con el médico para entender claramente el nivel de riesgo y las opciones de detección recomendadas.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar pólipos de colon o cáncer colorrectal? Los pólipos de colon son comunes. Aproximadamente el 20% de los adultos los presentan, y la cifra aumenta hasta el 40% en personas mayores de 50 años. Cualquier persona puede desarrollarlos, aunque el riesgo aumenta con la edad. Por eso se recomienda comenzar las pruebas de detección de cáncer colorrectal a partir de los 45 años.

La mayoría de los pólipos de colon son esporádicos, lo que significa que aparecen de manera aleatoria debido a mutaciones genéticas. Sin embargo, algunas mutaciones pueden heredarse y aumentar el riesgo de desarrollar pólipos. Entre los trastornos genéticos asociados se encuentran el síndrome de Lynch y la poliposis adenomatosa familiar. Si tienes alguno de estos trastornos o antecedentes familiares —como padre, madre, hermano, hermana o hijos con pólipos de colon— podrías necesitar vigilancia más frecuente e incluso comenzar los estudios de detección antes que las personas con riesgo promedio. Algunos pólipos también pueden estar relacionados con factores ambientales, incluyendo el entorno físico y social, así como hábitos de salud y estilo de vida. Entre los factores que pueden contribuir a su desarrollo se encuentran:

  • Diabetes
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Alimentación alta en grasas y baja en fibra
  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Obesidad
  • Tabaquismo

Cómo prevenir y detectar los pólipos de colon No existe una manera de prevenir todos los pólipos de colon. Pero sí hay medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo:

  • Consumir alimentos integrales y menos grasas de origen animal
  • Hacer ejercicio de forma regular
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol
  • No fumar

La mejor manera de detectar pólipos de colon es mediante colonoscopias regulares. Durante este procedimiento —que se realiza bajo sedación y dura menos de una hora— el especialista introduce en el colon un tubo largo y flexible con luz y cámara en la punta. Antes del estudio, es necesario vaciar completamente el intestino mediante una solución laxante suave.
Aunque existen otras pruebas —incluyendo análisis de sangre, estudios de heces y pruebas de imagen— que pueden sugerir la presencia de pólipos, la colonoscopia es el único método de detección que permite encontrarlos y retirarlos al mismo tiempo.

Opciones de tratamiento para los pólipos de colon Cuando se detecta un pólipo de colon, debe retirarse y analizarse para descartar cáncer. Por eso las colonoscopias son tan efectivas.

“Podemos retirar los pólipos en ese mismo momento mediante un procedimiento llamado polipectomía”, añade la Dra. Singh.

En casos poco frecuentes, cuando un pólipo se encuentra en una zona difícil de alcanzar o es demasiado grande para retirarlo durante la colonoscopia, puede ser necesario realizar un procedimiento endoscópico mínimamente invasivo adicional. En este caso, el endoscopio se introduce por la boca o el ano hasta llegar al intestino. Después se inyecta una solución salina para crear una especie de ampolla alrededor del pólipo y facilitar su extracción.

Algunos casos pueden requerir cirugía mínimamente invasiva, en la que se introduce en el abdomen un instrumento llamado laparoscopio para retirar el pólipo.

Una vez extraído, el pólipo se envía a análisis para determinar si es neoplásico o no neoplásico. Si la colonoscopia no detecta pólipos neoplásicos y no existen otros factores de riesgo, es posible que no se necesite otra prueba de detección durante 10 años. En cambio, si se retiran pólipos neoplásicos, el médico podría recomendar estudios de seguimiento más tempranos.

“Sabemos que una colonoscopia no es precisamente algo agradable y entendemos que existen obstáculos, como la preparación intestinal, pedir un día libre en el trabajo, encontrar quién pueda llevarte a casa y someterte a anestesia”, finaliza la Dra. Singh. “Los pólipos por sí solos no son cáncer, pero sí tienen el potencial de convertirse en cáncer. Queremos retirarlos antes de que eso ocurra”.

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