DESAFÍOS DE RECICLAR EN LA ERA DE SOBRECONSUMO

“Gran parte de la basura todavía puede tener una segunda vida”.

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Comprar, usar y tirar: el modelo de consumo que complica la crisis de residuos en México.

En México cada persona genera alrededor de un kilo de basura al día. Envases, empaques, botellas, restos de comida y productos desechables forman parte de una rutina de consumo que crece más rápido que la capacidad para manejar los residuos: mientras toneladas de desechos terminan diariamente en rellenos sanitarios, ríos o calles, el reciclaje sigue enfrentando obstáculos como la mala separación de basura, la desinformación y la falta de infraestructura.

En el marco del Día Mundial del Reciclaje, que se conmemora el 17 de mayo, el reto va más allá de colocar residuos en distintos contenedores: implica replantear la forma en que consumimos y entender que gran parte de lo que hoy llamamos basura todavía podría tener una segunda vida.

Desconocimiento

Aunque cada vez más personas intentan separar sus residuos, especialistas advierten que gran parte del reciclaje en México sigue realizándose de manera incorrecta. Envases con restos de comida, botellas con líquidos, cartón contaminado con grasa o materiales mezclados provocan que toneladas de residuos reciclables pierdan valor y terminen en rellenos sanitarios.

El estudio Residuos domésticos y cultura ecológica, publicado por la revista de Trabajo Social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y elaborado por el investigador José Iñigo Aguilar Medina, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), advierte que las campañas de separación de basura no han sido suficientes para generar hábitos sólidos de reciclaje.

La investigación, realizada con habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México, señala que muchas personas separan residuos únicamente cuando existe una obligación directa o presión institucional.

Para Sandra Gazca, vocera de Vida Circular, el principal reto sigue siendo cultural. “Tenemos que dejar de ver la basura como algo que se tira. Los residuos son recursos. Si es orgánico, puede ir a composta o a biogás; si es reciclable, puede reincorporarse al ciclo productivo”, explica a Vértigo.

La especialista señala que todavía existe desconocimiento sobre la correcta separación de residuos. “Una caja de pizza parece reciclable porque es cartón, pero si está contaminada con grasa o queso automáticamente deja de ser reciclable”, ejemplifica.

La situación cobra relevancia ante la nueva disposición impulsada en la Ciudad de México para separar residuos en orgánicos, reciclables y no reciclables.

De acuerdo con Vida Circular, actualmente apenas 15% de los residuos se separa correctamente en la capital del país, por lo que especialistas consideran que el principal desafío será modificar hábitos cotidianos en millones de hogares.

Monserrat Ramírez, directora de Operaciones PET de ECOCE, advierte que mezclar residuos provoca que materiales reciclables pierdan la posibilidad de aprovecharse.

“Si mezclamos nuestros residuos hacemos que se contaminen y aquellos que tenían valor y podían reciclarse se vuelven mucho más difíciles de recuperar”, señala.

Necesidad urbana

Aunque México cuenta con infraestructura para reciclar materiales como PET, vidrio o aluminio, gran parte de esos residuos continúa llegando a disposición final.

“Una botella vacía no es basura sino materia prima para hacer una nueva botella”, afirma Ramírez.

Datos de ECOCE indican que actualmente en México se recupera alrededor de 64% de las botellas de PET enviadas al mercado.

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Para especialistas, el problema no radica únicamente en reciclar más sino en enfrentar un modelo de consumo donde los productos desechables y los empaques se generan más rápido de lo que las ciudades pueden procesarlos.

Frente a ello, la separación correcta de residuos comienza a perfilarse no solo como una práctica ambiental, sino como una necesidad urbana urgente.

Moda desechable

El problema del sobreconsumo no solo se refleja en envases y plásticos de un solo uso. La industria de la moda se ha convertido en una de las actividades más contaminantes del planeta debido a la producción acelerada de ropa barata y desechable. El llamado fast fashion impulsa un modelo con base en comprar, usar pocas veces y desechar, generando toneladas de residuos textiles cada año.

De acuerdo con el estudio A New Textiles Economy, de la Fundación Ellen MacArthur, entre 2000 y 2015 la producción mundial de ropa pasó de 50 mil millones a 100 mil millones de prendas anuales, mientras que 73% de los textiles termina incinerado o en basureros.

Para Rogelio Omar Corona Núñez, investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM, el impacto ambiental comienza desde la fabricación de las prendas.

“El poliéster es derivado del petróleo y su producción libera Gases de Efecto Invernadero (GEI), mientras que el algodón consume enormes cantidades de agua y pesticidas”, explica en entrevista.

En México el problema también se relaciona con hábitos de consumo impulsados por redes sociales y tendencias digitales. “Comprar ropa se ha vuelto una forma de validación personal y muchas personas lo hacen sin considerar si realmente la necesitan”, señala Corona.

Ante ello, iniciativas de economía circular buscan extender la vida útil de los materiales antes de convertirlos en basura. Luis Alvarado, CEO de BioBox, considera que el reto principal sigue siendo generar cultura ambiental. “Muchas personas quieren reciclar, pero no saben cómo hacerlo correctamente”, explica.

Especialistas coinciden en que el reciclaje ya no puede entenderse únicamente como separar basura sino como parte de un cambio más amplio en la forma de consumir. Reutilizar ropa, comprar menos y extender la vida útil de los productos comienza a perfilarse como una de las principales alternativas frente a una cultura donde lo desechable domina cada vez más rápido.

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Economía circular

Frente al aumento de residuos y el consumo desmedido, distintas iniciativas ciudadanas buscan demostrar que gran parte de la basura todavía puede tener una segunda vida.

Más allá de separar residuos, proyectos de economía circular intentan transformar la manera en que las personas consumen, reutilizan y aprovechan materiales antes de que terminen en rellenos sanitarios.

Uno de los ejemplos más visibles en la Ciudad de México es el Mercado del Trueque, programa impulsado por la Sedema capitalina, que permite intercambiar residuos reciclables por alimentos, plantas y productos sustentables; o Reciclatrón, un programa que recibe, acopia y gestiona residuos electrónicos y eléctricos. Ambas iniciativas buscan fomentar la cultura del reciclaje y demostrar que materiales como PET, vidrio, cartón, aluminio o residuos electrónicos todavía tienen valor cuando son separados correctamente.

El programa funciona mediante “puntos verdes” que las personas obtienen al llevar residuos limpios, secos y separados. Estos puntos pueden canjearse por frutas, hortalizas, plantas o productos agrícolas cultivados en zonas como Xochimilco y Milpa Alta.

Además de incentivar el reciclaje, el proyecto busca generar conciencia sobre el consumo responsable y la reducción de basura.

Reciclatrón

Ubicación Jornadas itinerantes en distintas alcaldías de la Ciudad de México.

Organiza Sedema capitalina.

Qué es Programa de recolección de residuos electrónicos y eléctricos para su manejo adecuado y reciclaje.

Acepta Celulares, computadoras, cables, electrodomésticos pequeños, entre otros.

No acepta Pilas sueltas o residuos peligrosos fuera de convocatoria específica.

Más información https://www.sedema.cdmx.gob.mx.

Mercado de Trueque

Ubicación Itinerante en distintos puntos de la Ciudad de México (principalmente en alcaldías como Iztapalapa, Xochimilco, Tlalpan y Miguel Hidalgo).

Organiza Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) capitalina.

Qué es Programa de intercambio de residuos reciclables por productos sustentables como alimentos, plantas y artículos locales.

Requisitos Llevar residuos limpios, secos y separados (PET, cartón, papel, vidrio, aluminio, entre otros).

Más información https://www.sedema.cdmx.gob.mx.

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