BLANCA COLMENARES: LA MEDIACIÓN COMO ALTERNATIVA PARA LAS FAMILIAS

BLANCA COLMENARES
Columnas
Compartir

Durante años hablar de justicia en México fue casi sinónimo de juicios largos, expedientes interminables y procesos desgastantes para las familias. Para millones de personas acudir a un tribunal significaba entrar a una dinámica de confrontación donde inevitablemente había vencedores y vencidos. Sin embargo, hoy comienza a abrirse paso una visión distinta: una justicia más cercana, más humana y también más pacífica.

Conversé al respecto con la magistrada del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México, Blanca Colmenares Sánchez, especialista en derechos humanos, justicia de género y grupos en situación de vulnerabilidad.

La conversación giró en torno de un tema que pocas veces ocupa el centro del debate público, pero que puede cambiar profundamente la manera en que resolvemos conflictos: la justicia alternativa y la mediación.

Colmenares explicó que muchas controversias familiares, civiles e incluso algunas de carácter penal, no necesariamente tienen que resolverse dentro de un juzgado. “Eso que tanto te angustia, eso que tanto te preocupa tiene otra manera de solucionarse, no solamente a través de los juzgados”, señaló.

Una afirmación que rompe con la idea tradicional de que la única vía posible para resolver conflictos es un litigio largo y desgastante.

La mediación, explicó la magistrada, permite que las personas dialoguen acompañadas de facilitadores especializados en un entorno donde dejan de verse como enemigos legales para empezar a construir soluciones conjuntas. Y quizás uno de los puntos más importantes de la conversación fue justamente ese: devolver la voz a las personas.

“Ya no se trata del actor y el demandado, porque en muchas ocasiones la normatividad puede sonar muy fría para la ciudadanía”, puntualizó Colmenares. Y es que detrás de cada expediente hay historias humanas, familias fracturadas, padres preocupados, hijas e hijos que muchas veces quedan atrapados en medio de disputas legales que terminan agravando el conflicto.

Respuesta

La magistrada puso sobre la mesa un ejemplo particularmente sensible: los casos familiares relacionados con guarda y custodia, convivencia y alimentos. Ahí, explicó, suele instalarse la idea de que los padres deben “ganar” sobre la otra parte, cuando en realidad el objetivo tendría que ser proteger el interés superior de niñas y niños.

“¿Qué pasaría si en lugar de entender que somos contrarios, entendemos que vamos al mismo punto?”, cuestionó. La reflexión es poderosa, sobre todo en un país donde miles de menores crecen en medio de procesos familiares marcados por el desgaste emocional y judicial.

Uno de los aspectos más valiosos de esta visión es que desmonta prejuicios profundamente arraigados: Blanca Colmenares indicó que muchos padres creen que perder la guarda y custodia significa perder también a sus hijos, cuando la patria potestad y las responsabilidades parentales siguen existiendo. La mediación permite precisamente construir acuerdos menos violentos y más responsables.

Además, la justicia alternativa también representa una respuesta frente a uno de los grandes problemas del sistema judicial mexicano: la lentitud. “¡Cuántos de nosotros conocemos juicios que duran cinco, seis, siete o hasta diez años!”, recordó la magistrada. Frente a ello, la mediación aparece como una vía capaz de generar soluciones más rápidas, pacíficas y con menor desgaste para las familias.

Pero quizás el mensaje más importante de toda la conversación fue entender que la justicia no solamente se construye desde las sentencias: también se construye desde la escucha, desde la comunicación y desde la posibilidad de que las personas encuentren soluciones sin destruirse entre sí.

En tiempos donde la polarización invade prácticamente todos los espacios públicos y privados, hablar de mediación también es hablar de reconstruir tejido social. Porque una justicia verdaderamente cercana no es únicamente la que castiga, sino también la que ayuda a prevenir conflictos, protege derechos humanos y permite que las personas vuelvan a encontrarse desde el diálogo y no desde la confrontación.

×