Salud cardio-metabólica femenina, epidemia silenciosa

Las enfermedades cardiovasculares, diabetes y el cáncer de mama son causas de muerte entre las mujeres mexicanas

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Ciudad de México, 1 de julio de 2026. “La influencia hormonal acompaña a la mujer desde el inicio de la vida y determina procesos clave como el desarrollo, el ciclo menstrual, la fertilidad y la menopausia”, afirmó la dra. Ma. De Lourdes Basurto, médica endocrinóloga, durante el conversatorio virtual “Reflexiones sobre la salud cardio‑metabólica de las mujeres”.

Las hormonas, en particular los estrógenos, juegan un papel fundamental en la protección y en la regulación metabólica; su desequilibrio afecta tanto el bienestar físico como el emocional de las mujeres, y a su vez el desequilibrio metabólico altera el equilibrio hormonal, añadió la especialista.

De igual forma, la dra. Alejandra Madrid Miller, cardióloga, destacó la relevancia de la obesidad visceral —la grasa que se deposita alrededor de órganos como el hígado, el corazón y el páncreas— como detonante de las enfermedades crónicas.

“La obesidad visceral favorece la resistencia a la insulina y abre la puerta a la diabetes, la hipertensión, las dislipidemias, la aterosclerosis e inclusive algunos tipos de cáncer”, explicó. Estas condiciones interactúan y aumentan el riesgo de infartos, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular, daño hepático y renal, etc., comprometiendo la sobrevida y la calidad de vida de las mujeres”. Según los expertos, las tres principales causas de muerte entre las mexicanas siguen siendo las enfermedades del corazón, la diabetes mellitus y los tumores malignos; por eso resulta urgente replantear políticas de prevención, diagnóstico y atención.

El conversatorio también puso sobre la mesa la relación entre alimentación, inflamación crónica y envejecimiento —lo que se conoce como ‘inflammaging’—.

La Dra. Astrid Ruíz Margaín, especialista en nutrición, recomendó priorizar una dieta rica en antioxidantes como frutos rojos y hojas verdes y evitar alimentos ultraprocesados y grasas nocivas. “Una alimentación adecuada, combinada con el ejercicio y la calidad del sueño, pueden disminuir significativamente la carga cardio‑metabólica”, señaló la especialista.
El Dr. Alejandro Rosas Balán, ginecobstetra, enfatizó la necesidad de integrar la salud reproductiva y metabólica en el seguimiento clínico de la mujer, desde la menarca hasta la postmenopausia. “Atender la dimensión hormonal y sus efectos en el metabolismo, y viceversa, es clave para prevenir complicaciones a largo plazo”, dijo, recordando que la atención integral debe comenzar en edades tempranas y mantenerse durante toda la vida.

Las ponentes coincidieron en que las diferencias biológicas y hormonales propias de la mujer, deberían ser un factor decisivo en los criterios de diagnóstico y tratamiento de manera diferenciada. “La salud de las mujeres no puede seguir atendiéndose con un enfoque neutro; debe ser una prioridad pública que promueva políticas basadas en evidencia y sensibles al género”, recalcó Marcela Vázquez, directora general y fundadora de la Asociación Civil Mujer, Hormonía y Salud, A.C.
El conversatorio concluyó con un llamado conjunto a autoridades sanitarias, profesionales de la salud y sociedad civil para transformar la atención de la salud femenina: pasar de un paradigma generalista a uno que atienda diferencias biológicas, etapas de la vida y determinantes sociales.

Los especialistas coincidieron en que solo mediante políticas públicas incluyentes, educación preventiva y acceso oportuno a servicios integrales será posible reducir la carga de mortalidad y mejorar la calidad de vida de las mexicanas.

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