Sobrepeso y obesidad, factor de riesgo de enfermedad hepática

Hasta 8 de cada 10 personas con obesidad presentan enfermedad hepática por acumulación de grasa

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Bienestar
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CDMX. 30 de julio de 2026. La obesidad no solo incrementa el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares; también es uno de los principales factores asociados con el desarrollo de enfermedades hepáticas. Entre ellas se encuentra la enfermedad hepática por acumulación de grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), antes conocida como hígado graso no alcohólico, una condición que puede evolucionar hacia inflamación, fibrosis, cirrosis e incluso cáncer hepático.

En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, BIB System, programa integral para la pérdida de peso y acompañamiento en cambios de estilo de vida, destaca que además de las infecciones virales, existen factores metabólicos que también pueden comprometer la salud del hígado. Uno de los principales retos es que muchas de estas enfermedades avanzan durante años sin presentar síntomas, lo que retrasa su diagnóstico y tratamiento.

El exceso de grasa corporal favorece el depósito de lípidos en el hígado, lo que puede desencadenar inflamación crónica. Cuando este proceso progresa, puede derivar en esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), una enfermedad que provoca daño progresivo en el tejido hepático y puede evolucionar hacia fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado si no se detecta y atiende oportunamente.

La obesidad es uno de los principales factores asociados con MASLD. Según la American Medical Association (JAMA), entre el 70% y el 80% de las personas con obesidad presentan esta enfermedad hepática, mientras que entre el 60% y el 70% de quienes viven con diabetes tipo 2 también presentan esta condición.

En México, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, estimó que en la población adulta la prevalencia nacional de MASLD podría alcanzar el 49.6%, lo que refleja la magnitud de este problema de salud pública.

Tanto las hepatitis virales como las enfermedades hepáticas asociadas con el exceso de peso comparten una característica importante: durante sus primeras etapas suelen desarrollarse sin síntomas evidentes. Por ello, las personas con obesidad, diabetes, hipertensión, colesterol o triglicéridos elevados, así como quienes presentan factores de riesgo para hepatitis viral, deben acudir a valoración médica para determinar si requieren estudios de laboratorio, ultrasonido u otras pruebas de seguimiento.

Hábitos que pueden ayudar a proteger tu cuerpo
De acuerdo con BIB System, además de atender factores de riesgo como la obesidad y la diabetes, adoptar hábitos saludables puede contribuir a proteger la salud del hígado. Algunas recomendaciones son:

·       Mantén un peso saludable: El exceso de grasa corporal favorece la acumulación de grasa en el hígado, lo que puede derivar en inflamación y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad hepática.

·       Realiza actividad física de forma regular: La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda acumular al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana, ya que el ejercicio ayuda a controlar el peso y mejora la salud metabólica.

·       Lleva una alimentación equilibrada: Consumir frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras, además de limitar el consumo de alcohol y alimentos ultraprocesados, contribuye a proteger el funcionamiento del hígado.

·       Evita la automedicación: Algunos medicamentos, suplementos y productos herbolarios ocasionan daño hepático si se consumen sin supervisión médica.

·       Busca atención médica cuando existan factores de riesgo: Las personas con obesidad, diabetes o síndrome metabólico pueden beneficiarse de una evaluación oportuna para detectar alteraciones hepáticas y recibir un tratamiento acorde con sus necesidades.

·       Fortalece la prevención: Mantener al día la vacunación, cuando esté indicada, así como realizar pruebas de detección en personas con factores de riesgo, contribuye a prevenir complicaciones y favorecer un diagnóstico temprano.

La prevención del daño hepático requiere considerar tanto las infecciones virales como los factores metabólicos asociados con el exceso de peso. En un país donde el sobrepeso y la obesidad afectan a una parte importante de la población, la detección oportuna y la adopción de hábitos saludables pueden contribuir a evitar que enfermedades silenciosas evolucionen hacia complicaciones más graves.

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