Cdmx, 21 de julio de 2026.- Las microalgas podrían convertirse en una fuente sustentable de pigmentos naturales para las industrias alimenticia, farmacéutica y textil, además de contribuir a reducir la contaminación al capturar dióxido de carbono (CO₂), según investigaciones que se desarrollan en el Instituto de Biotecnología de la UNAM.
El interés por estos microorganismos ha crecido debido a la búsqueda de alternativas a los colorantes sintéticos, cuyo uso disminuye conforme aumenta la demanda de ingredientes naturales y procesos de producción con menor impacto ambiental.
La investigadora Daniela Morales Sánchez, del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis, explicó que el objetivo es aprovechar la capacidad de las microalgas para generar compuestos de alto valor mediante procesos sustentables. Al alimentarse de CO₂ y utilizar la luz para crecer, su cultivo también podría contribuir a disminuir parte de las emisiones de este gas de efecto invernadero.
En el laboratorio, los especialistas estudian los mecanismos que permiten a estos organismos producir pigmentos y protegerse de la radiación solar. Comprender estos procesos podría facilitar el desarrollo de nuevas aplicaciones biotecnológicas para distintos sectores industriales.
Uno de los proyectos consiste en incorporar genes de bacterias a las microalgas para que produzcan melanina, un pigmento que no sintetizan de forma natural. Los primeros resultados muestran que este compuesto mejora su resistencia a la radiación ultravioleta, una característica que en el futuro podría aprovecharse para desarrollar fotoprotectores.
Los investigadores también analizan microalgas polares, capaces de sobrevivir en condiciones extremas de frío, oscuridad y exposición continua a la luz. El propósito es identificar los mecanismos que les permiten adaptarse y aplicarlos a especies nativas de México para incrementar su tolerancia a factores como la alta salinidad y otras condiciones ambientales.
Además de pigmentos, estos microorganismos producen ácidos grasos poliinsaturados, entre ellos Omega 3, Omega 6 y Omega 9, compuestos ampliamente utilizados por la industria farmacéutica y con creciente demanda en otros sectores.
De acuerdo con el artículo Microalgas para colorear el planeta, elaborado por investigadores del Instituto de Biotecnología, el mercado global de pigmentos obtenidos a partir de microalgas podría alcanzar un valor de 452.4 millones de dólares durante 2026 y duplicarse hacia 2034.
En México, la producción de estos pigmentos aún es limitada, aunque ya existen desarrollos para obtener ficocianina, un colorante azul empleado en alimentos como helados, pastas y dulces. Para los investigadores, este tipo de avances refleja el potencial de las microalgas para impulsar procesos industriales más sostenibles y ampliar el uso de ingredientes de origen biológico.

