REPUBLICANOS VS DEMOCRATAS 2022
22 octubre 2022
Guillermo Deloya
Columnas

MÁS ALLÁ DEL MEDIO TÉRMINO

“Escenarios donde se anticipa la descalificación de las elecciones”.

Mucho es lo que hay en juego para el futuro. Estados Unidos, paladín de la democracia y defensor a ultranza de la libertad, tendrá una complicada frontera hacia lo que podría ser un viraje en la apreciación de los valores democráticos, así como en la confianza otorgada a los resultados electorales y el funcionamiento del sistema en su conjunto.

La renovación intermedia de la totalidad de la Cámara de Representantes del Congreso, así como de la tercera parte del Senado, es una oportunidad de oro para aquellos que se interesan en enraizar la narrativa del “negacionismo” o de las elecciones robadas instigada en gran medida por Donald Trump y sus adeptos.

Recordemos aquel fatídico 6 de enero de 2021, día en el que de manera inédita se llevó una toma de uno de los símbolos más sólidos de las instituciones norteamericanas: el asalto al Capitolio no puede verse más que como un evento de arranque de una línea conductora en el discurso, a pesar del resultado de diversas investigaciones practicadas por abogados republicanos donde la conclusión siempre apuntó a que las elecciones se perdieron en las urnas.

Pero el endurecimiento de la postura de republicanos MAGA (Make America Great Again) lleva ahora a una frontera que probablemente vendría a significar una tendencia; podríamos estar ante elecciones donde la balanza de las preferencias se incline hacia el endurecimiento autocrático o confirme la vocación democrática para dicha nación.

No es tema menor. Existe una estrategia que mediante la repetición promueve la percepción de que no existen elecciones libres ni condiciones suficientes para confiar a plenitud en la voluntad de los ciudadanos respecto de sus decisiones electivas. Es así que, posterior al fracaso por el reconocimiento de un supuesto fraude en Arizona y Georgia, los convencidos republicanos de esta postura optan ahora por la colocación de funcionarios clave encargados de la validación y certificación de las elecciones. Y ahora podríamos estar ante un cerco procurado a la libre elección, donde la negociación de resultados se vuelva una constante.

Rumbo

Muestra de esta reiteración son los testimonios de Kari Lake, republicana y relevante protagonista en la Conferencia Política de Acción Conservadora; del gobernador de Florida, Ron DeSantis; o del propio Mark Finchem, quien podría elegirse como fiscal general de Arizona: todos ellos coinciden en descalificar el sistema democrático electoral estadunidense y preparan escenarios donde se anticipa la descalificación de las elecciones venideras.

Y es subrayable que una elección intermedia esté causando una polarización tan pronunciada en la población votante, porque esto denota un enorme grado de interés hacia el futuro, donde este puede ser el riel en que se encarrile la siguiente elección presidencial en Norteamérica.

Conforme a la encuesta de AP NORC Center for Public Research Affairs, poco más de 71% de los estadunidenses estima que esta será la elección que definirá el futuro del país. Además, 82% de los electores establece que es crucialmente importante acudir a votar. Otro dato de interés es que 70% de la población está inconforme con el actual rumbo del país y un revelador 89% considera que existe un ambiente político de descomposición que debe cambiarse en estos comicios.

Lo cierto es que tanto demócratas como republicanos centran esfuerzos especiales por obtener escaños estratégicos en estados clave como Pensilvania, Michigan, Nevada y, por supuesto, Arizona. De esos resultados dependerá en gran parte la determinación del rumbo en temas que no encuentran aún cauce de solución, como el aborto, la política educativa o la política climática.

Y la batalla será cruenta, ya que para la conservación del Senado se requieren al menos 51 escaños. Para como se avizora el horizonte, los republicanos podrían hacerse al menos de 20 contra 15 posibles en estos momentos para los demócratas. En el caso de la Cámara de Representantes la preferencia parece estar casi en su totalidad del lado republicano con 211 escaños ganables en un escenario donde se requieren 218 para el control de la misma.

De pronóstico reservado y amplias consecuencias es aquello que se avecina para el 8 de noviembre. ¿Democracia amenazada?