Velasco. Definir temporadas.
01 octubre 2022
J. Alberto Castro
Columnas

ALGORITMO PARA PRONOSTICAR TEMPORADA DE SISMOS

“Hasta el momento se han cumplido todos los pronósticos publicados”.

Los sismólogos han tratado durante más de un siglo de detectar cambios geofísicos que ayuden a anticipar los sismos. La ciencia de hoy nos advierte con mayor o menor acierto sobre los distintos tipos de desastres naturales que nos acechan: hay sistemas capaces de pronosticar el tiempo atmosférico con bastante precisión, lo que permite alertar a la población de la llegada de un huracán, una tormenta de nieve o una posible inundación.

También pueden los científicos prever el riesgo de una erupción volcánica o los efectos de las fulguraciones solares.

Sin embargo, cada vez que la tierra tiembla nos atrapa totalmente desprevenidos, a menudo causando una gran devastación y pérdida de vidas.

La razón de por qué la ciencia del siglo XXI no alcanza aún a predecir los terremotos es muy simple y compleja: ver dentro del planeta entraña una gran dificultad. La Tierra o subsuelo es opaca, así que no podemos ver dentro de ella para comprender qué pasa; los terremotos generalmente se inician a profundidades considerables donde es imposible colocar instrumentos de medición.

El consenso actual entre los científicos dicta que la predicción, en el sentido de prever con detalle cuándo, dónde y con qué magnitud tendrá lugar un temblor, es hoy imposible. No se ha logrado desarrollar una metodología o instrumento que permitan hacer predicciones.

Lo cierto es que el estudio del planeta es muy reciente. Hasta principios del siglo XX se empezaron a explicar los terremotos como movimientos internos de la Tierra y hace poco más de 50 años la comunidad científica asumió la teoría tectónica de placas.

Apoyado en la Inteligencia Artificial (IA), que es una herramienta fundamental para analizar grandes cantidades de datos, entre ellos los de sismos registrados en México y el mundo, el doctor Víctor Velasco, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, creó un algoritmo con base en IA que podría acercarnos a anticipar estos fenómenos naturales de la misma manera en que se pueden pronosticar sequías, lluvias o huracanes.

El académico dice a Vértigo que es muy importante desde un punto de vista científico distinguir entre pronosticación y predicción. “Cuando utilizamos probabilidades, solemos hablar de pronosticar y no de predecir, ya que la predicción connota que tenemos un conocimiento más claro sobre lo que pasará, de lo que realmente es”, apunta.

“Todo el mundo sabe que los terremotos no se pueden predecir de forma fiable y precisa. Hay ciertas variables conjugadas que no se pueden medir entre ellas. Los sismos son procesos abruptos y por eso es necesario analizarlos de una manera especial. La pronosticación, en cambio, apuesta por estimar la probabilidad de que ocurra un terremoto de un tamaño determinado en un área determinada en un periodo determinado. Y en este sentido sí tenemos un avance”, comparte.

Con 25 años de trabajo en la investigación de estudios espaciales, Velasco se ha convertido en un experto en el análisis preciso e innovador de fenómenos naturales. En 2012 desarrolló un algoritmo aeroespacial para el pronóstico de superhuracanes, como Patricia, registrado en 2015 como uno de los más intensos en México.

Aunque a nivel mundial hay grupos de científicos que trabajan seriamente en el tema, el investigador universitario junto con su equipo son pioneros al contar con un algoritmo capaz de pronosticar sismos en un espacio dilatado de tiempo. Al respecto, aclara: “Otros centros de estudios se enfocan en pronosticar la magnitud del siguiente sismo; nosotros estamos centrados en definir temporadas. Queremos dar temporadas de sismos (como en el caso de los huracanes) de cierta magnitud, ya que esto podría clarificar toda esta actividad sísmica frecuente y ayudarnos a instrumentar la prevención para neutralizar los efectos devastadores de los sismos”.

Sostiene Velasco que México pasa por una temporada alta de seísmos. Simplemente en la historia sismológica reciente del país puede observarse que entre 2010 y 2022 se han presentado 15 sismos de más de 7 grados de magnitud. Esto significa un promedio de 1.08 sismos de esa intensidad cada año.

También estima que en un año el país saldrá de la temporada crítica de seísmos para entrar en un periodo de tranquilidad. Con estos pronósticos los gobiernos podrían tomar acciones preventivas, revisar estructuras de edificios, fortalecer la protección civil, hacer simulacros, mejorar las alertas y prepararse para un tiempo de movimientos telúricos de gran magnitud.

Advierte que con estas conjeturas se debe ser cuidadoso y manejar márgenes de error. “En el caso de nuestro pronóstico para las diferentes escalas, considerando las magnitudes que estamos analizando, debemos tener un margen de error de uno, de dos o de cinco años. En la medida en que aprendamos más del fenómeno este margen de error puede reducirse”.

Vertientes

Cuenta que desde que lograron el primer modelo en 2017 han tenido los pronósticos en México, sur de Estados Unidos, Japón, China, toda Sudamérica, particularmente en Los Andes, y hasta el momento se han cumplido todos los pronósticos publicados.

La Ciudad de México despierta un particular interés en este grupo científico, ya que desde su formación ha sido afectada por sismos con epicentro dentro y fuera de la propia urbe.

El modelo de IA de los investigadores de la UNAM pronosticó que para la temporada 2017-2021 ocurrirían entre uno y tres sismos fuertes con probabilidad de que se presentaran en la zona sísmica del sur del país. En realidad sucedieron cinco, uno de ellos el del 7 de septiembre de 2021 en la costa de Acapulco, Guerrero, de 7.1 grados.

En más de 100 años de registro sísmico instrumental en México, el 19 de septiembre ha tenido cuatro grandes sismos, los bien conocidos de 1985 y 2017, además de otro en 1993 en las costas de Chiapas, a los que ahora hay que agregar el de este año en la capital del país.

Cuatro grandes sismos registrados el mismo día que no superan al día 7 de junio con sus siete sismos de magnitud 6 o mayores.

Si bien el sismo de Chiapas de 1993 es poco recordado, no sucede lo mismo con los sismos de 1985 y 2017. Ambos causaron graves daños y pérdidas humanas en la capital del país. El de 2022 también ha tenido afectaciones para nada comparables a los anteriores y lo que sí ha despertado es el interés de muchas personas por encontrar una explicación de este curioso fenómeno.

Formado a nivel doctorado en la Universidad Nacional de Ucrania, el físico de Altas Energías considera que más allá de la coincidencia “estamos ante un fenómeno con muchas variables, un problema sumamente complejo para darle una explicación científica. Sin embargo, cuando un fenómeno ocurre más de una vez ya deja de ser casualidad y entonces sí debemos ver todas las variables”.

Por lo pronto, considera que esto podría indicar que los terremotos no son tan aleatorios y caóticos como se pensaba. Hasta ahora, la única manera de asomarse a las profundidades de la Tierra es la de que todo movimiento sísmico permite de forma indirecta ver cómo está el subsuelo. En este sentido, en la investigación hay dos conceptos de la actividad sísmica. Uno es que son procesos aleatorios imposibles de predecir y otro que es posible realizar pronósticos. Ambas vertientes de la investigación científica buscan proporcionar más información a la sociedad.

Mitos y realidades

La actividad solar se relaciona con los sismos

Hasta ahora no se ha comprobado una relación física directa entre la actividad solar y la ocurrencia de temblores.

Tiembla cuando hace mucho calor

No se puede relacionar la actividad sísmica con las condiciones meteorológicas. No existe un mes preferente para un sismo fuerte y por lo tanto no tiene que ver con el clima.

Los sismos son trepidatorios u oscilatorios

Clasificar un sismo como trepidatorio u oscilatorio es inadecuado: en todos los sismos las ondas sísmicas se propagan en todas direcciones provocando el movimiento del suelo en forma vertical y horizontal.

Fuente: Sismos y Volcanes CDMX