ALGO MÁS QUE FUTBOL

“Hacer de la política un instrumento generador de estabilidad”.

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Columnas
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Escribo está colaboración a tan solo dos horas de que comience la inauguración, en el Estadio Ciudad de México, de la competencia deportiva más popular e importante del mundo. Desde 2018, en las postrimerías del sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando formalmente la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) asignó por primera vez una sede tripartita, quedó en evidencia la capacidad de nuestros gobiernos (sin distingos de partidos gobernantes) para organizar eventos de esa magnitud. Los días e incluso las horas previas al arranque de la competencia han estado plagados de situaciones políticas, diplomáticas, anécdotas y, por supuesto, severas tensiones sociales, al menos en la capital del país.

La cuestión es que se trata de una competencia deportiva planetaria, en la que por primera vez el protagonismo de las redes digitales de comunicación y la Inteligencia Artificial (IA) desempeñan un papel central. Y, en consecuencia, tanto sus aportaciones positivas como las negativas están incidiendo de manera notable en el ánimo de las y los aficionados en el caso particular de México.

Las particularidades del evento en sí las conocemos: el primer campeonato internacional de futbol con tres sedes (el siguiente será en Portugal-España-Marruecos); con tres culturas diferentes; así como una afición y popularidad de dicho deporte, matizada.

El escenario para hacer valer y difundir planteamientos políticos, ideológicos, pero principalmente sentidas demandas sociales, es inmejorable. Por supuesto que no se trata de una situación inédita o inesperada. Ya sean encuentros multilaterales o deportivos, la movilización y protesta multitudinaria es una constante. La gran diferencia respecto de eventos anteriores es que al menos en el caso de la Ciudad de México son las causas que se expresan en plazas, avenidas y calles de nuestro país: la conjunción de demandas sindicales con reacciones colectivas ante las acciones del crimen organizado y la delincuencia común, por supuesto que llaman la atención.

Protocolos

¿Cómo estará o será el escenario político y social una vez concluida la competencia futbolística? Las opciones no son muchas, pero apuntan a una probable (e indeseable) radicalización. Sea por los medios y formas de expresión de las inconformidades, sea por la frecuencia de sus manifestaciones. Por parte de las autoridades locales y federales lo aconsejable es el establecimiento de protocolos de proximidad y permanente diálogo con los grupos, asociaciones, sindicatos y organizaciones. Es una importante oportunidad para hacer de la política un instrumento generador de estabilidad, acuerdos y, principalmente, gobernanza en condiciones de democracia.

Debo reiterarlo: la pluralidad es inherente a la democracia como procedimiento y como dinámica social. La homogeneidad en cualquiera de sus expresiones (artística, literaria, ideológica, política, entre muchas otras) va en sentido contrario, frontal. Incluso en nuestras familias la diversidad de gustos, actividades, apetencias, entre otras, demuestran que la pluralidad como sustancial característica de una amable convivencia es deseable. También que aprendamos la lección y, sobre todo, que aprovechemos la inercia que tenemos a la mano.

Por último, y a minutos de que comience el partido entre las selecciones nacionales de México y Sudáfrica, que sea una competencia donde el juego limpio, el arbitraje profesional y los medios de comunicación sienten un precedente de cómo se pueden hacer bien las cosas entre tres países. Lo mejor para nuestra representación en el campeonato. Que gane México.

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