ANAHÍ ZARAZÚA: DE LA LEY ESCRITA A LA JUSTICIA REAL

“No basta con nombrarlo, hay que ejercerlo en cada resolución”.

Anahí Zarazúa
Columnas
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Platiqué con Anahí Zarazúa, presidenta del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de San Luis Potosí, una mujer con más de 19 años de trayectoria en el Poder Judicial, donde ha recorrido prácticamente toda la carrera judicial: desde oficial administrativa hasta secretaria proyectista, secretaria de acuerdos y secretaria en funciones de magistrada en tribunales colegiados.

Su formación en Derecho por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y su paso por la Escuela Federal de Formación Judicial se reflejan en una visión clara: una justicia cercana, accesible y con sentido social.

De la justicia con perspectiva de género se habla con frecuencia, pero pocas veces se entiende. Anahí lo explica con precisión: “¿Qué es la perspectiva de género? Es precisamente visualizar, visibilizar a la mujer en un juicio para alcanzar algo de igualdad”. No es una concesión, es una condición para que la justicia sea realmente justa.

El problema es que muchas veces no se aplica. “En muchas ocasiones en los juicios familiares, civiles, penales, no alcanzamos a examinar la naturaleza y las condiciones en las que la mujer se desenvuelve; y al no hacerlo, no podemos dictar una sentencia justa”. Ahí está la brecha entre lo que la ley dice y lo que realmente ocurre en los tribunales.

Mensaje firme

En San Luis Potosí el planteamiento es claro. “Hemos estado trabajando mucho en capacitaciones, en foros, en conversatorios, para que los jueces y juezas sepan aplicar este principio”. No basta con nombrarlo, hay que ejercerlo en cada resolución.

Los casos lo muestran con claridad. Una mujer de 70 años que luego de años de violencia responde en un contexto extremo; o una mujer de 65 años que después de toda una vida dedicada al hogar logra una compensación patrimonial. Como explica Anahí Zarazúa: “En muchas ocasiones las mujeres llegan a cometer algún delito, pero no se tomó en cuenta las condiciones en las que se encontraba…” Sin contexto, no hay justicia.

Otro punto clave es la denuncia. “La cultura de la denuncia es importantísima; no podemos conocer hechos que no se ponen a nuestro conocimiento”. En un país donde muchas mujeres aún no denuncian, este es uno de los grandes pendientes.

Hoy empieza a verse un cambio: tribunales más abiertos, más cercanos, más humanos. Y también un mensaje firme: la violencia ya no puede quedar impune.

El reto es claro. No se trata solo de que haya más mujeres en el poder, sino de que la justicia se ejerza con una mirada distinta. Porque cuando eso pasa, deja de ser lejana y empieza a responderle a la realidad de quienes más la necesitan.

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