Fue la 4T la que encendió la mecha en Chihuahua; y ahora paga el precio. Primero fue Andrea Chávez, con sus abusos y caprichos de hiperjuventud, inundando la entidad de espectaculares y unidades móviles millonarias en plena precampaña.
Hubo que bajarle la mano desde el Olimpo morenista. Al día siguiente no quedó rastro de tanto derroche, pero Andrea no se dio por vencida: siguió simulando y desafiando. Hoy, la mom-to-bearriesga algo mucho más grave: terminar su maternidad declarando como acusada en una corte de Brooklyn, arrastrando consigo a Adán Augusto. El dinero, según las pesquisas, venía de La Barredora.
Chihuahua se ha convertido en el epicentro incómodo de 2030. Mientras el IMSS carece de medicinas, MediChihuahua cubre cáncer y tratamientos que las dádivas del Bienestar no alcanzan. En Juárez, el “superpeso” erosiona las maquiladoras, los baches dominan las calles y la falta de inversión pública grita atraso.
Morena es sinónimo de destrucción. La acusación presidencial contra el operativo de la CIA reunió a Fox, Calderón y Maru Campos en una sola trinchera. Andy, el hijo pródigo, huyó como rata del barco hundido tras el Chihuahuagate y abandonó la Misión Coahuila. Andrea, por su lado, le hace sombra a Cruz Pérez, el verdadero candidato de la cúpula de Morena, y sigue retando a Daniela Álvarez, quien la pone en su lugar con videos virales de sus irregularidades.
La senadora con licencia se mimetiza en defensas falsas del oficialismo y se hace la sorda ante las señales de Washington. Cancelar la visa a Adán Augusto es para ella un “Pase VIP”. Lucró con dinero sucio y ahora ambos se hunden mutuamente.
Víctimas
Es un código cultural que cruza clases, ideologías y generaciones: la madre como origen, refugio y certeza. Por eso lo ocurrido recientemente con las madres buscadoras no es una polémica política más. Está en juego algo más hondo: la relación entre el Estado y las víctimas.
Durante la 4T estas mujeres no buscan poder, solo a sus hijos. Pidieron diálogo desde el inicio con marchas y cartas públicas, pero encontraron poca respuesta a la altura de su tragedia. Años de búsqueda, luto y desgaste chocan contra instituciones que no cumplen.
Mientras el futbol hipnotizaba al mundo, las madres mostraron la verdad: playeras de la Selección con rostros de sus ausentes y una pregunta demoledora: “La pelota vuelve a casa. ¿Y mi hijo cuándo?”

