Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda habrá que esconderla de la conciencia.
Simone Weil (1909-1943)
La marea rosa en América Latina experimenta un marcado retroceso debido al desgaste de la gestión, la fatiga ciudadana frente al statu quo y el avance de fuerzas conservadoras. En junio de 2026 los resultados electorales confirman esta tendencia de cambio de ciclo político.
El retroceso tiene orígenes en varios motivos, entre los que destacan sin duda corrupción e ineptitud de la burocracia.
La administración pública descansa en pocos funcionarios capacitados, pero es insuficiente para mantener a flote la economía (la base para mantener feliz a un pueblo).
La caída o declive de estos gobiernos no se debe a factores ideológicos sino a rendimientos de gestión deficientes. Los políticos dizque “progresistas” generaron un escenario de bajo crecimiento económico, inflación y demandas sociales insatisfechas. Si bien no recibieron un espectacular crecimiento de sus predecesores, las arcas fiscales estaban estables.
Para atraer el voto descansaron en los programas sociales que resultaron insuficientes en economía de magro crecimiento o incluso de caídas en el Producto Interno Bruto (PIB).
Esto generó un rápido voto de castigo del electorado, el cual busca un cambio de rumbo urgente hacia la derecha. Los pasivos sociales se basan en la seguridad y caída económica, el respeto al Estado de Derecho y el nulo combate al crimen.
Los dos últimos que se sacudieron la burocracia socialista de champaña fueron Colombia y Perú. En el primero, la corrupción del presidente Gustavo Petro y sus hijos abrió la puerta a la derecha de Abelardo de la Espriella. El exguerrillero Gustavo Petro se va de la Casa de Nariño.
Perú, a la salida previa de la izquierda de la presidencia, la conservadora Keiko Fujimori ganó en un apretado cierre.
Brasil, con Lula da Silva, está vulnerable por la polarización social y un Congreso de tendencia conservadora. Lula sufre un grave desgaste al final de su gobierno. Y en Nicaragua, Daniel Ortega mantiene un poder absoluto. Está atornillado para mantener al pueblo como esclavo.
Cuba, el bastión sentimental de los setentones izquierdistas latinoamericanos, está sumido en la más grave crisis económica a pesar de los regalos que obtuvo de Venezuela durante más de 20 años y de México en 60 años. La presión del gobierno de Estados Unidos la hace tambalear y sus “inventos” de reformas al vapor solo son para quedar bien con Washington.
El fracaso económico del socialismo los lleva a la debacle electoral. El bienestar económico es la clave.
La izquierda, en lo social, polariza al pueblo entre los que están a su favor y los que están en contra. Las cifras dan un divisionismo de “mitad y mitad”.
Poder
La presidenta de Morena, Ariadna Montiel, asegura que con pruebas en la mano se actuará contra candidatos o representantes populares a quienes se les comprueben nexos con el crimen. Dos preguntas: ¿será únicamente para candidatos de la oposición o también de Morena?; y, ¿se presentarán denuncias penales en los casos de candidatos con nexos con criminales o narcos? Son cuestionamientos cándidos.

