A pesar de que el gobierno afirma que la economía nacional va muy bien, estamos viviendo un estancamiento que tiene consecuencias negativas para el país y para los mexicanos.
El 12 de febrero se dio a conocer que la economía de Estados Unidos generó 180 mil nuevos empleos en enero pasado. Fue un resultado que sorprendió al propio gobierno. Se calcula que la economía estadunidense creció 2% en 2025. No es una mala cifra, sobre todo después de las perturbaciones generadas en la economía del país por los aranceles y otras medidas del presidente Donald Trump.
El contraste con México es dramático. A pesar de que nuestro país casi siempre crea nuevos empleos en enero, este año se perdieron ocho mil 104. Pero a estos hay que sumar los 320 mil 692 que desaparecieron en diciembre.
La economía mexicana solo creció 0.7% en 2025. Es realmente un estancamiento, sobre todo si se considera que la población mexicana crece a un ritmo de entre 0.7 y 0.8% al año.
La industria en México tuvo un ligero repunte a fines de 2025, pero terminó el año con una caída de 1.3%. La minería, tan golpeada por las políticas de Andrés Manuel López Obrador, registró un desplome de 6.5% en 2025. La extracción de petróleo y gas, dominada por Pemex, un monopolio gubernamental, tuvo una baja de 5.7%. La construcción general descendió 1%, pero la de obras de ingeniería civil se desplomó 22.5%. Las industrias manufactureras cayeron 0.5 por ciento.
Dudas
Es verdad que el peso ha mejorado de forma importante su posición frente al dólar de Estados Unidos, pero esto se debe más a la debilidad de la divisa estadunidense, que ha bajado frente a casi todas las monedas del mundo, que a un vigor natural del peso. Además, esta sobrevaloración afecta negativamente a los exportadores mexicanos y castiga a las familias que reciben remesas de Estados Unidos.
La Secretaría de Hacienda prevé un crecimiento de entre 2.5 y 3% en 2026, pero la mayoría de los economistas independientes tienen dudas. El gobierno ha realizado una serie de reuniones con empresarios importantes para pedirles que se comprometan a realizar nuevas y cuantiosas inversiones. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, presumió el 4 de febrero, en la Primera Reunión Nacional de Promoción de Inversiones en el Museo Nacional de Antropología e Historia, que ha reunido una cartera de proyectos de inversión de ¡406 mil millones de dólares! Habrá que ver si realmente se concretan. No sería la primera vez que el gobierno afirma tener aseguradas enormes cantidades de inversión que al final no se ejecutan.
Por lo pronto el gobierno sigue tratando de subir la inversión productiva a un nivel de 25% del Producto Interno Bruto (PIB), pero el problema es que la inversión no sirve de nada si no se ejerce en proyectos productivos. En 2024 la inversión fija bruta se ubicó en 24.6% del PIB, una cifra muy alta en la historia de nuestro país, pero la parte pública se encauzó a proyectos como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, la Megafarmacia y otros proyectos que, en lugar de generar valor, lo han destruido.
Durante años la economía mexicana creció más que la de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Hoy la situación se ha revertido. Pese a ser un país desarrollado, la Unión Americana crece más que México. Nunca lograremos así rescatar a nuestro país de la pobreza.

