Falta poco para que nuevamente un balón mundialista ruede sobre el antes llamado Estadio Azteca. Cuando el árbitro pite el inicio del partido entre México y Sudáfrica el próximo jueves 11 de junio será el momento en que El Coloso de Santa Úrsula se convierta en el primer estadio que aloje tres inauguraciones de un campeonato internacional.
El simple hecho de que el Azteca sea sede por tercera ocasión, esta vez de la Copa Mundial de la FIFA 2026 TM, ya representa un hecho sin precedentes: con ello superará a otros recintos históricos que han alojado dos ediciones del torneo, como San Siro y el Luigi Ferraris en Italia (1934 y 1990); el Estadio Olímpico de Berlín y el Waldstadion en Alemania (1974 y 2006); así como el Maracaná en Brasil (1950 y 2014), por mencionar algunos.
Incluso superará a otros estadios mexicanos que alojaron partidos de los mundiales de México 1970 y 1986, como Jalisco, Cuauhtémoc, Camp Nou y el Nemesio Diez, que para esta ocasión quedaron fuera de las sedes del torneo. Los estadios Akron y BBVA serán mundialistas por primera vez.
Para conseguir este nuevo estatus el inmueble capitalino se sometió a una fuerte remodelación como no se había dado en sus 60 años de vida, que incluyó una nueva reconfiguración de gradas, accesos, vestuarios, palcos y colocación de pantallas, entre otras adecuaciones que le dan un aire de modernidad.
El Coloso de Santa Úrsula ha sido testigo del talento de dos de los mejores futbolistas de todos los tiempos. En 1970 vio brillar a Pelé como líder del Brasil que conquistó su tercer título. Edson Arantes do Nascimento fue la máquina que impulsó a una selección canarinha llena de grandes figuras, como Jairzinho o Rivelino, para ganarle a Italia en la final y alzar el trofeo Jules Rimet. Fue la despedida de Pelé en los mundiales.
Y 16 años después otro gran talento con la redonda conquistó al planeta con su prodigiosa zurda: Diego Armando Maradona fue el genio que llevó a la albiceleste hasta la final en el Azteca, donde impuso su juego para superar a Alemania. Pero también fue en el estadio capitalino donde el 10 argentino metió ante Inglaterra el llamado “gol del siglo” o la “mano de Dios”. Genio y figura, todo en uno.
Único
Es el mismo pasto que también ha sido testigo de momentos icónicos como el hermoso gol del mexicano Manuel Negrete durante el campeonato del 86, ejecutado con una perfecta tijera, o el denominado “partido del siglo” entre Alemania e Italia en las semifinales de la justa de 1970.
Para la Copa Mundial de la FIFA 2026 TM el Azteca alojará cinco partidos oficiales que incluyen dos juegos de México como local, ante Sudáfrica y República Checa; además de dos partidos en la fase de eliminación directa (dieciseisavos y octavos de final).
Aunque los reflectores estarán puestos en los estadios estadunidenses, El Coloso de Santa Úrsula reafirmará su lugar como una de las grandes catedrales del futbol internacional. No será una sede más: se convertirá en el único estadio trimundialista, un logro que consolidará su legado como un recinto legendario y emblemático.

