EL SABOR DEL TRIUNFO

Copia de COLUMNAS (1920 × 1080 px)-5.png
Columnas
Compartir

No conozco a ningún especialista que haya previsto que México terminaría la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ en primer lugar y con tres triunfos. Nunca nuestro país había logrado esta hazaña. Los festejos son comprensibles y merecidos.

El futbol es una obsesión para el pueblo mexicano, y más el desempeño de la selección. Los mayores ratings de televisión los obtiene siempre La Verde. Una vez cada cuatro años los mexicanos nos reunimos en torno de las pantallas para ver los partidos mundialistas, usualmente para sufrir. Las decepciones han sido enormes y constantes. Pero hoy ha sido distinto.

Los triunfos deportivos generan un optimismo notable en cualquier población: hacen que se olviden las decepciones y las frustraciones. De hecho, ayudan a aumentar la popularidad de los gobiernos. Es verdad que después se impone la realidad, pero no hay duda de la influencia que el éxito deportivo tiene en el ánimo de la población.

Los tres triunfos al hilo de la Selección Nacional en la fase de grupos no nos convierten en candidatos a llevarnos el campeonato. Es cierto que han mejorado las perspectivas de un triunfo final, pero siguen siendo pequeñas. Antes del inicio del torneo las casas de apuestas daban a México entre 0.9 y 1.5% de posibilidades de ganar la Copa. El jueves 25 de junio, luego del triunfo contra la República Checa, las posibilidades subieron a entre 2 y 2.8%, pero muchos otros equipos se siguen viendo más fuertes que el nuestro.

Una ronda más

La siguiente fase tiene características muy diferentes. A partir de ahora cada derrota se castiga con la eliminación. Los errores se vuelven fatales. Y si bien México ha tenido un buen desempeño, la escuadra no se ha visto como una gran potencia futbolística.

México ha alcanzado dos veces los cuartos de final: en 1970 y en 1986, en ambas ocasiones como anfitrión. Hoy México es nuevamente sede, pero no a 100%, ya que comparte la responsabilidad con Canadá y Estados Unidos. La ventaja del local es menor que en aquellos torneos anteriores.

Esta vez, sin embargo, hay más equipos y juegos. En 1970, después de la fase de grupos, pasamos directamente a cuartos de final, donde nuestra selección cayó 4-1 ante Italia. En 1986, después de los grupos vinieron los octavos de final en los que México derrotó a Bulgaria 2-0; pero ya en cuartos de final, nuestro único quinto partido en la historia, fuimos derrotados por Alemania en una dramática tanda de penales.

Hoy hay una ronda más. México ha pasado a dieciseisavos de final para jugar el cuarto partido y los octavos podrían ser el quinto. Si la escuadra llega a cuartos de final, sería en un sexto partido.

Ganar juegos de futbol no mejora la situación de un país. Los problemas de México, que van desde la violencia del crimen organizado y los 130 mil desaparecidos a las presiones de Estados Unidos para detener a políticos acusados de narcotráfico, no han desaparecido. Tampoco el estancamiento de la economía nacional ni las consecuencias de una reforma que borró la independencia del Poder Judicial.

Estos problemas, no obstante, se vuelven por lo menos más llevaderos en un país que logra buenos resultados deportivos. Por eso hay tantos gobiernos en el mundo que invierten cantidades muy importantes en el deporte de alto rendimiento. Nosotros no lo hacemos, pero por lo menos hoy tenemos un equipo ganador en la Copa Mundial de la FIFA 2026™. Disfrutémoslo mientras dure.

×