Solo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto.
León Daudí
La memoria autobiográfica es algo muy interesante: es nuestra capacidad de recordar y elaborar memorias sobre nuestra propia vida con la finalidad de poder organizar nuestras vivencias y experiencias. Desempeña un papel fundamental en nuestra percepción de quiénes somos a lo largo del tiempo.
Sin embargo, cuando se altera, como sucede cuando una persona tiene algún trastorno disociativo, se puede tener dificultad para mantener un sentido de identidad coherente.
Ahora una nueva investigación de Ori Meidan y Nirit Soffer-Dudek, publicada en el British Journal of Clinical Psychology, explora si se pueden producir alteraciones similares en personas que experimentan ensoñaciones excesivas o desadaptativas (la tendencia a pasar largos periodos inmersos en mundos de fantasía vívidos y elaborados que pueden ser difíciles de controlar y que podrían interferir con la vida cotidiana).
Para su estudio los investigadores reclutaron a 217 adultos. De ellos, 97 se identificaron como personas que experimentaban ensoñaciones excesivas. Los participantes completaron cuestionarios que evaluaban la intensidad de sus ensoñaciones, la claridad y estabilidad de su sentido de identidad, la frecuencia de sus síntomas disociativos y si habían sufrido algún trauma infantil.
También realizaron varias tareas de memoria. En un experimento se les dieron a los voluntarios palabras clave que evocaban emociones —como felicidad y soledad— y se les pidió que recordaran experiencias personales específicas que pudieran describirse con estas palabras.
En otro estudio se les pidió que realizaran o imaginaran acciones sencillas, como estirar el brazo, y que posteriormente recordaran si realmente las habían realizado o solo las habían imaginado. Finalmente, completaron un cuestionario sobre experiencias de recuerdos falsos en su vida cotidiana.
Real e imaginario
Los resultados revelaron diferencias muy claras entre quienes se identificaron como soñadores desadaptativos y quienes no.
Las personas con ensoñación excesiva obtuvieron una puntuación aproximadamente 19% menor en una medida de autoconcepto claro, lo que sugiere un sentido de identidad menos estable. También recordaron alrededor de 13% menos de recuerdos personales específicos, reportaron 39% más de experiencias de recuerdos erróneos o falsos y fueron significativamente más propensas a reportar experiencias disociativas y traumas infantiles.
Curiosamente, ambos grupos se desempeñaron de manera casi idéntica en la tarea que evaluaba si podían distinguir las acciones imaginadas de las reales. La única diferencia radicaba en que los participantes con ensoñaciones desadaptativas tenían más confianza en sus respuestas, aunque su precisión no era mejor.
El equipo sugiere que a pesar de pasar largos periodos inmersos en la fantasía las personas con ensoñación desadaptativa parecen capaces de distinguir entre eventos imaginarios y reales. Sin embargo, mostraron mayor seguridad en sus respuestas, aunque estas no fueran más precisas.
¿Por qué, entonces, las personas propensas a la ensoñación desadaptativa parecen tener un sentido de sí mismas menos estable? Los investigadores encontraron que los recuerdos falsos o distorsionados eran más comunes en personas con ensoñación desadaptativa y estaban relacionados con un sentido de sí mismas menos claro. Esto sugiere que las dificultades de memoria podrían ser una vía que vincule la ensoñación con un sentido de sí mismas menos estable.
Aunque el estudio es limitado, los hallazgos ofrecen pistas útiles sobre cómo la ensoñación desadaptativa podría afectar la identidad y señalan posibles vías de tratamiento.
Los expertos indicaron que la sicoterapia podría ayudar a las personas a integrar sus experiencias en una narrativa vital coherente, mientras que enfoques como la atención plena podrían ayudarlas a mantenerse centradas y desarrollar un sentido de sí mismas más estable. Y tú, ¿has soñado vívidamente?

