La colonización del Instituto Nacional Electoral (INE) se ha completado. Este 21 de abril, en una votación estrictamente partidista, los legisladores de la 4T eligieron a tres nuevos consejeros electorales cercanos al régimen. Con ellos Morena y el gobierno tendrán una mayoría automática en cualquier votación en el Consejo General del INE.
Arturo Chávez es uno de los nuevos consejeros. Fue colaborador de Claudia Sheinbaum cuando era delegada en Tlalpan y también cuando fue jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Antes de ser designado consejero electoral era director de los Talleres Gráficos de México, una dependencia de la Secretaría de Gobernación.
Hay videos de Chávez en redes sociales manifestando su apoyo político a la hoy presidenta Sheinbaum. No hay duda de que no es imparcial. El ahora consejero no tiene experiencia en materia electoral, excepto por haber sido alguna vez funcionario de casilla. En un examen obtuvo una calificación tan alta, 99 sobre 100, que generó dudas. Integrantes de la oposición argumentaron que este atípico resultado sugería que se le había filtrado el examen.
No hay indicios tan claros de parcialidad en las otras dos nuevas consejeras. Tienen ciertamente más experiencia que su compañero pero las dos vienen de estados en los que Morena controla los órganos electorales locales. Blanca Yassahara Cruz García era presidenta del Instituto Electoral de Puebla, un estado gobernado por el morenista Alejandro Armenta, mientras que Frida Denisse Gómez Puga encabezaba el Órgano Interno de Control (OIC) del Instituto Electoral de Tamaulipas, un estado gobernado por el morenista Américo Villarreal.
Retroceso
El proceso de selección de candidatos para las quintetas finales lo llevó a cabo un Comité Técnico de Evaluación cercano a Morena, el cual fue siempre opaco. El Observatorio Electoral CEPNA 2026, una organización de especialistas en temas jurídicos y electorales, pidió al comité que rindiera un informe en el que fundara y motivara “sus decisiones a lo largo del proceso de calificación de las personas aspirantes al cargo de consejero electoral del INE”, pero este no lo hizo.
Solamente los diputados de Morena y sus aliados votaron a favor de los nuevos consejeros. El Observatorio Electoral apuntó: “Elegir integrantes del Consejo General solamente con votos de los diputados del oficialismo no había ocurrido desde 1990. La decisión que tomaron el gobierno y su partido es el paso final para afianzar su control del INE y con ello de los procesos electorales que habrán de dar inicio en septiembre de este año”.
El Tribunal Electoral ya había sido cooptado por el régimen. El gobierno de López Obrador ordenó al Senado que no nombrara a los dos magistrados que faltaban para completar el pleno de siete, a pesar de que lo mandataba la Constitución, y permitió así que tres magistrados morenistas dominaran el tribunal. Todas las decisiones de este tribunal incompleto favorecieron a Morena y abrieron la puerta a la sobrerrepresentación legislativa que le dio al gobierno la posibilidad de cambiar la Constitución a discreción. Ya con la nueva Carta Magna, el gobierno utilizó sus acordeones para escoger a dos nuevos y dóciles magistrados.
Hemos sido testigos de un proceso de colonización de las instituciones electorales, las cuales deberían ser imparciales ante las distintas posiciones políticas. Después de un periodo con alternancia de partidos en el poder, que es la prueba de fuego de cualquier democracia, hemos empezado una nueva era de partido hegemónico. El país ha retrocedido por lo menos un cuarto de siglo.

