Platiqué con Erika María Rodríguez, presidenta del Poder Judicial de Oaxaca, sobre uno de los mayores desafíos de la impartición de justicia en México: juzgar con perspectiva de género en una entidad con una enorme diversidad cultural, comunidades indígenas y profundas desigualdades históricas.
Para ella la justicia solo puede ser verdaderamente igualitaria cuando reconoce las condiciones de desventaja en las que viven muchas mujeres y actúa para garantizar un acceso efectivo a sus derechos.
“Estamos conscientes de que nuestra estructura social se basa en un sistema patriarcal y es muy difícil, porque es una cuestión cultural. ¿Qué hacemos? Tener programas para concientizar tanto a los operadores jurídicos como a los propios abogados para que actuemos y, en el caso específico del Poder Judicial, que juzguemos con perspectiva de género”.
La presidenta del Poder Judicial de Oaxaca explica que esa visión no significa privilegiar a las mujeres por encima de los hombres, sino reconocer que aún no existen condiciones de igualdad. “Una de las cuestiones que nos reclama la sociedad es que ahora se ayuda a la mujer en perjuicio de los hombres. No es así. Debemos estar conscientes de que entre mujeres y hombres no tenemos un piso parejo”.
Y añade: “En nuestra estructura social el hombre es el que provee, el hombre es el que se desarrolla profesional y económicamente; las redes de apoyo de las mujeres disminuyen y, en consecuencia, no pueden tener las mismas posibilidades de acudir a solicitar justicia”.
Durante la conversación, comparte uno de los casos más impactantes de su trayectoria judicial. Una adolescente indígena fue víctima de violación por parte de su tío después de que su padre, migrante en Estados Unidos, decidiera dejarla bajo el cuidado de un hombre de la familia mientras su madre recibía tratamiento contra el cáncer. “¿Quién toma las decisiones, estando o no estando? Sigue siendo el varón. Y ¿por qué? Porque también una mujer, para que sea respetada en la idiosincrasia de muchos pueblos, necesita tener a su lado un hombre”.
El caso evidenció los múltiples factores de vulnerabilidad que enfrentaba la víctima: ser mujer, adolescente, indígena y carecer de redes de apoyo. “Todo el cabildo vino a declarar a favor del imputado. La mamá me dijo: ‘Me tuve que ir del pueblo, ya no pude regresar porque nadie me quiere ayudar’”.
Frente a este contexto, explica, el juzgador debe identificar la desigualdad y realizar ajustes razonables para valorar las pruebas. “Tenemos que emparejar el piso. Eso es actuar con perspectiva de género: identificar que hay desventaja, hacer ajustes razonables y aplicarlos en la valoración de la prueba, en la interpretación del Derecho y en el análisis del contexto de los hechos”.
Compromiso
A poco más de seis meses de haber asumido su cargo, Erika María Rodríguez asegura que existe un compromiso permanente con la capacitación y con una justicia más cercana a la ciudadanía. “Tengo un compromiso ineludible con las mujeres para potencializarlas y ponerlas en puestos donde se toman decisiones. De igual manera, tener esta igualdad junto con los compañeros varones, porque no podemos caer ahora en la discriminación en sentido contrario”. Además, sostiene que el Poder Judicial ha emprendido campañas permanentes para fortalecer la perspectiva de género entre juezas, jueces y operadores jurídicos.
La cercanía con las comunidades también forma parte de esa estrategia. “Queremos que sepan que tienen un Poder Judicial con sensibilidad y con acceso, que sientan que sí pueden acceder a la justicia. Estamos tratando de demostrar una justicia más humana y más sensible. Por eso el Poder Judicial de Oaxaca está saliendo a las comunidades. Que se acerquen, porque vamos juezas, jueces, magistradas, magistrados y yo como presidenta”.
Al concluir la entrevista, Rodríguez envió un mensaje contundente a quienes ejercen violencia contra las mujeres. “Algo que está normalizado, como la violencia contra la mujer, no está bien y es delito”. Y dejó clara la postura institucional del Poder Judicial de Oaxaca: “No vamos a flaquear. Estamos teniendo mano dura frente a la violencia contra la mujer. No la hemos permitido, no la vamos a permitir y no la seguiremos permitiendo. Nuestra finalidad es erradicar la violencia contra la mujer. Ni un paso atrás”.

