La perspectiva de género no debe quedarse únicamente en el discurso o en una estrategia institucional, dice Abril Torres Sánchez, maestra en Estudios de Género por El Colegio de México y ganadora del Premio Mujer Tec 2026 en la categoría Ciudadanía con Perspectiva de Género.
Añade que la verdadera transformación implica cuestionar estructuras profundamente arraigadas y construir espacios más igualitarios desde la colectividad.
Especialista en lenguaje incluyente, prevención de violencia de género e inclusión, Torres Sánchez señala que el reconocimiento también representa una responsabilidad para seguir abriendo camino a nuevas generaciones de mujeres.
—¿Por qué considera que el lenguaje es una herramienta para construir igualdad?
—Porque el lenguaje es una de las principales formas en las que nos relacionamos y entendemos el mundo. A través de él compartimos historias, pensamientos y maneras de ver la realidad. Si el lenguaje está atravesado por estructuras sexistas o patriarcales, también puede convertirse en una herramienta para romperlas e imaginar otras posibilidades. No creo que el lenguaje resuelva todo, pero sí puede abrir conversaciones y cuestionar lo que durante mucho tiempo dimos por absoluto.
—Existe mucha resistencia hacia el lenguaje incluyente. ¿A qué cree que se debe?
—Creo que incomoda porque cuestiona ideas muy arraigadas sobre el género. Hay muchos cambios lingüísticos que adoptamos sin problema, como palabras provenientes del inglés, pero el lenguaje incluyente tiene una carga política fuerte y eso genera rechazo. Incluso yo, al inicio de mi carrera, fui resistente porque implicaba confrontar muchas creencias propias sobre cómo funciona el género en la sociedad.
Resistencia
—¿Cuáles son los logros y los retos actuales en esta materia?
—Un avance importante es que cada vez más instituciones, gobiernos y organismos internacionales incorporan lenguaje incluyente. Eso ayuda a normalizar la conversación. Pero el reto es que no se convierta solo en una fachada: no basta con usar ciertos términos si no existen políticas reales para alcanzar igualdad de género y garantizar inclusión.
—¿Qué cambios hacen falta para construir sociedades más igualitarias?
—Necesitamos involucrar a hombres, niños y jóvenes en esta conversación. No podemos construir igualdad sin ellos. También hace falta redistribuir los trabajos de cuidado, porque las mujeres siguen cargando con labores domésticas, cuidados y cargas mentales invisibles que limitan sus oportunidades. Mientras eso no cambie, la igualdad seguirá siendo parcial.
—¿Qué mensaje le daría a las jóvenes que quieren liderar desde sus espacios?
—Que no tengan miedo de incomodar. Hablar de feminismos, igualdad o diversidad genera resistencia, pero es necesario hacerlo. Estamos hablando de derechos y de vidas. También les diría que no olviden a sus comunidades cuando lleguen a espacios de liderazgo. Cuando dejamos de pensar solo desde lo individual y empezamos a construir en colectivo, ahí comienza una verdadera transformación.

