EL LIBRO DE KAMALA HARRIS

“Nunca dice que su derrota haya sido por cuestiones de género”.

Kamala Harris
Columnas
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He querido escribir de 107 Days, el libro autobiográfico de Kamala Harris sobre su campaña electoral de 2024. Como cualquier libro de memorias de un político está lleno de justificaciones y versiones autoexculpatorias de los hechos. Era de esperarse y no hay en ello nada novedoso.

No obstante, hay algunos aspectos dignos de atención en ese texto. El principal es que Harris, si bien no se atreve a convertirlo en el centro del libro, sí mantiene un reproche duro contra el expresidente Joe Biden. Ella estima que su campaña presidencial, la cual únicamente duró 107 días (de ahí el título), se vio entorpecida por varias decisiones de Biden.

Primero, este no renunció a la candidatura desde un inicio, sino que intentó competir a pesar de las evidencias de su salud deteriorada. Únicamente cuando ese deterioro fue brutalmente evidente en el debate televisado contra Donald Trump, Biden dio el paso para dejarle la candidatura a Harris.

Segundo, y siempre de acuerdo con el testimonio de ella, Biden no hizo todo lo que estaba a su alcance para respaldarla y presionar al Partido Demócrata para que se sumaran en su apoyo.

Tercero, el gobierno de Biden no desmentía las historias publicadas en la prensa sobre presuntas deslealtades de Harris, incumplimiento de encomiendas presidenciales y supuesta incapacidad para las tareas de gobierno.

Cuarto, la misma familia de Biden no confiaba en Harris, ni está en ellos, debido a heridas abiertas desde la campaña interna del Partido Demócrata, donde ella y Biden fueron competidores.

Quinto, y más importante, Harris reconoce que no supo deslindarse a tiempo del gobierno de Biden en tanto ella, como vicepresidenta, no podía ni debía responsabilizarse de sus insuficiencias. Así lo comenta y lo cree ella.

Lección

Todo candidato perdedor culpa a terceros de su derrota. No obstante, la única autocrítica de Harris es el quinto punto, vale decir, su incapacidad para deslindarse a tiempo. Uno se pregunta si con eso habría bastado.

Ella no dice nada de su asociación con la agenda woke, masivamente repudiada por el electorado estadunidense, ni de su tardía elección de compañero de fórmula para la vicepresidencia. Explícitamente dice que su primera opción era Pete Buttigieg, pero que no lo tomó para no exigir demasiado progresismo del electorado (Buttigieg es homosexual y Harris una mujer de color). A Tim Walz lo escogió como el plato de segunda mesa y cuando habla de él en su libro es para descalificarlo por cómo se veía más alto y vigoroso que ella en una entrevista.

Lo más interesante del libro es que Harris nunca dice que su derrota haya sido por cuestiones de género. A pesar de ser la segunda candidata presidencial demócrata derrotada por Trump, ella, a diferencia de numerosas comentaristas feministas, no lo atribuye a misoginia del electorado norteamericano. Tampoco lo atribuye directamente a componentes étnicos, aunque sí se queja de cómo Trump quiso poner en duda su identidad afroamericana e india.

A lo mejor es que las derrotas electorales obedecen a malas estrategias electorales. Elemental, pero importante lección política.

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