“EL LIDERAZGO TAMBIÉN SE EJERCE CON EMPATÍA”

Ana María Espinosa
Columnas
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Con 40 años de trayectoria en enfermería, Ana María Espinosa Salas ha dedicado su vida al cuidado de los demás y a la formación de nuevas generaciones de profesionales de la salud.

Durante la pandemia por Covid-19 se desempeñó como jefa de Enfermería del Hospital San José, ubicado en Monterrey, Nuevo León, donde llegó a coordinar a cerca de 600 enfermeras en uno de los momentos más desafiantes para el sistema de salud.

Su historia de liderazgo, empatía y trabajo en equipo le valió el Premio Mujer Tec 2026 en la categoría Historias que inspiran, un reconocimiento que visibiliza el papel de las mujeres que transforman su entorno y abren camino hacia una mayor equidad.

—¿Por qué decidió estudiar enfermería?

—Desde muy joven me llamó la atención la forma en que las enfermeras cuidaban a los pacientes. Cuando visitaba hospitales veía cómo acompañaban a personas que estaban solas o en momentos vulnerables. Esa cercanía humana me marcó. Entendí que alguien tenía que estar ahí para ayudar y eso me motivó a dedicar mi vida a esta profesión.

—Su carrera la llevó a ocupar cargos de liderazgo en el Hospital San José. ¿Cómo fue ese proceso?

—Ingresé al hospital en 1985. Al principio pensaba quedarme poco tiempo, pero el ambiente de trabajo y las oportunidades de aprendizaje me hicieron crecer ahí. Estudié una especialidad en cuidados intensivos y con el tiempo coordiné la unidad de terapia intensiva. Después continué mi preparación con licenciatura y estudios en docencia y administración para poder dirigir equipos y fortalecer el trabajo de enfermería.

—Usted también impulsó el liderazgo de otras enfermeras. ¿Cómo lo logró?

—Siempre creí que liderar no es mandar sino escuchar. Cuando asumí la jefatura de medicina interna tenía más de 100 personas a mi cargo. Me senté con cada enfermera para conocer su experiencia, sus necesidades y sus aspiraciones. Muchas solo necesitaban confianza y capacitación para crecer.

Solidaridad

—En 2020 enfrentó uno de los mayores retos: la pandemia de Covid-19. ¿Cómo vivió ese momento?

—Fue una etapa de mucha incertidumbre. El hospital se convirtió completamente en hospital Covid y tuvimos que reorganizar todos los servicios para atender a los pacientes contagiados. Hubo miedo, pero también una enorme solidaridad. Muchas enfermeras decidieron quedarse para cuidar a los pacientes aun sabiendo los riesgos. Llegamos a tener decenas de pacientes críticos al mismo tiempo y el trabajo en equipo fue fundamental.

—¿Qué aprendizaje le dejó liderar en medio de esa crisis?

—Me confirmó que el liderazgo se basa en reconocer a las personas y acompañarlas. Las enfermeras demostraron una vocación enorme: dejaron a sus familias para cuidar a otras familias. Esa entrega es algo que nunca voy a olvidar.

—¿Qué significa para usted recibir el Premio Mujer Tec?

—Es un reconocimiento que recibo con gratitud, pero que pertenece a todo el equipo de enfermería. Muchas veces el trabajo de las enfermeras no se ve, pero es fundamental. Este premio también visibiliza la importancia de nuestro papel en la sociedad.

—¿Qué mensaje daría a las nuevas generaciones de mujeres en el área de la salud?

—Que nunca pierdan la esencia de la enfermería: la compasión. Cuando haces algo que te apasiona, lo haces mejor y puedes transformar la vida de otras personas. También es importante impulsar a otras mujeres y formar líderes que continúen fortaleciendo la profesión.

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