La fase de grupos terminó y dejó una sensación que hace mucho no acompañaba a la Selección Mexicana en un torneo de este tipo: tranquilidad. No porque haya deslumbrado al mundo con un futbol espectacular, sino porque ha encontrado una forma de competir y ganar. Y para un equipo que venía cargando años de dudas, sí creo que esto ya representa un punto positivo.
Ante Chequia vimos, probablemente, el partido más completo de México en lo que va de la Copa Mundial de la FIFA 2026TM. Hubo un funcionamiento más regular, orden defensivo y contundencia en momentos clave.
Sin embargo, también vale la pena hacerse la pregunta: ¿hasta dónde le alcanzará?
Porque si uno analiza con detalle el funcionamiento del equipo de Javier Aguirre, encuentra que gran parte de sus mejores momentos nacen de las individualidades. Gilberto Mora frente a Chequia firmó una actuación sobresaliente, jugando con una personalidad impropia para su edad y confirmando que puede ser el futbolista que marque el rumbo de esta generación. Julián Quiñones, por su lado, sigue siendo ese jugador capaz de desequilibrar y aparecer cuando el partido lo necesita. Y alrededor de ellos surgen otros nombres que complementan un colectivo que, sin ser brillante, ha sabido competir.
Los números que dejó la selección en fase de grupos son históricos: nueve puntos, seis goles a favor y ninguno en contra. Pero el verdadero examen apenas comienza. En la eliminación directa ya no basta con administrar los partidos; ahí aparecen las selecciones que castigan cualquier error y donde el talento colectivo suele imponerse sobre las inspiraciones individuales. Vamos a ver hasta dónde da el equipo nacional, porque ganar en la fase de grupos genera confianza; hacerlo cuando ya no hay mañana es lo que realmente va a quedar destacado en la historia y en la memoria del aficionado.
Ha cumplido
Creo que en términos generales el nivel futbolístico de la Copa Mundial de la FIFA 2026TM ha sido alto. Las selecciones debutantes no llegaron únicamente a participar: llegaron a competir. Ahí está el ejemplo de Cabo Verde, que se plantó con personalidad, sin complejos y demostrando que tiene una identidad de juego que puede complicarle la vida a cualquiera.
Al mismo tiempo, las grandes figuras están haciendo honor a su nombre. Lionel Messi y Cristiano Ronaldo siguen recordándole al mundo por qué ocupan un lugar privilegiado en la conversación sobre los mejores futbolistas de todos los tiempos. Y detrás de ellos la nueva generación también responde: Kylian Mbappé, Erling Haaland y Vinícius Júnior justifican partido a partido por qué representan el presente y el futuro del futbol mundial.
Hasta ahora ha sido un evento entretenido, intenso y bien jugado. Las sorpresas han aparecido, las figuras han respondido y el nivel competitivo ha estado a la altura de las expectativas.
Ahora viene lo mejor. Se acabaron los márgenes de error. Empiezan los partidos de eliminación directa, donde los favoritos deberán demostrar que realmente lo son.

